Identidad y antigitanismo

by Aaron Giménez Cortés

Itinerancias

El gitano checo Stanislav Tomáš murió en Teplice el 19 de junio de 2021, después de que un oficial de policía checo se arrodillara sobre su cuello durante seis minutos. El video se volvió viral, cosa que provocó que los gitanos de toda Europa protestaran (…) En la República Checa, el ministro del Interior elogia la policía por su buen trabajo. Después de que el Consejo de Europa pidiera una «investigación independiente», el presidente checo dijo que no tenía motivos para dudar de los resultados de la investigación interna, que encontró que el comportamiento de los policías fue correcto. Pidió al Consejo de Europa que olvidara el tema y pasara a otra cosa. El primer ministro checo también expresó el apoyo a los agentes de policía implicados en el incidente[1].

 “El 10 de septiembre quería celebrar con unos amigos que había aprobado la selectividad. Llamé por teléfono al restaurante de un centro comercial y dije que seríamos 14. Me dijeron que por las restricciones del covid-19 nos tenían que colocar en dos mesas diferentes. Cuando llegamos y vieron que somos gitanos nos dijeron que teníamos que pagar por adelantado porque ya habían tenido problemas con gente como nosotros”, lamenta Agustín Sánchez, un joven estudiando de periodismo del barrio de la Mina[2].

Conseguir que una persona gitana alquile una vivienda es muy complicado. Te piden contrato, nómina, muchos requisitos. Cuando lo demuestras todo, te dicen que sí, pero cuando saben tu apellido se echan atrás y no hay manera. Las inmobiliarias ya no te dicen directamente que no te alquilan porque denuncias por delito de odio, pero sí que te dicen que los clientes prefieren otro persona (Tamara Clavería, responsable de la Asociación de Mujeres Gitanas de Euskadi) [3].  

Hacia las 17:30h del 17 de noviembre, la chica buscó refugio en el patio de la fábrica de un suburbio del Piraeus, en Grecia. Cuando trata de marchar, su pequeño cuerpo está siendo chocado no una sino dos veces por la puerta metálica corredera. Nadie ayuda. Durante 20 minutos la niña parece que le cuesta respirar, pero nadie la ayuda. Un trabajador de la fábrica pasa por al lado de la chica, gira la cabeza y marcha. Casi un minuto después, el trabajador vuelve y en vez de ayudar a la niña, se dirige al almacén. El metraje le muestra hablando por el móvil, volviendo a pasar ante la pequeña y siente indiferente por segunda vez. La miró, colgó el teléfono y se marchó. Desde el primer momento, dos o tres trabajadores han visto que la pequeña Olga se estrelló a la puerta de la fábrica, pero nadie hizo nada para ayudarla. El informe del médico forense indica que la muerte de la menor fue lenta y tortuosa. La pequeña quedó atrapada entre la puerta metálica y la pared durante 70 minutos. La muerte de la niña gitana de 8 años Olga fue causada por asfixia y sangrado interno, puesto que la pesada puerta le aplastó la columna vertebral [4].

Estas cuatro noticias[5] mencionadas al empezar este breve capítulo son todas bastante recientes. Con esto, lo que se pretende mostrar es que el antigitanismo es un problema vivo en las sociedades democráticas de hoy en día. De hecho, tengo la sospecha que muchos de los lectores de este capítulo y de la sociedad catalana y europea en general piensan que el antigitanismo es un problema minúsculo en una sociedad democrática y moderna como la catalana u otras en todo el mundo occidental. Pero desgraciadamente, noticias como la muerte de la pequeña Olga en Grecia, la dificultad para encontrar vivienda a la que se enfrentan los y las gitanas, el racismo en un servicio restauración y la muerte de Stanislav Tomáš a manos de la policía checa, entre otros que podríamos encontrar, nos dicen el contrario.

En primer lugar, y con la voluntad de aclarar dudas sobre un concepto cada vez más escuchado y más utilizado por muchos gitanos y gitanas en toda Europa, es interesante que nos preguntemos: ¿qué es esto del antigitanismo? El antigitanismo es la discriminación específica que sufre la población gitana, y que es reconocida mundialmente por varios organismos e instituciones en la actualidad. La Comisión Europea, por ejemplo, ratificada por el Consejo de la Unión Europea y el Consejo de Europa, afirma que millones de europeos de origen romaní son objeto de una discriminación persistente, tanto a nivel individual como institucional, así como de una exclusión social a gran escala[6]. Para seguir profundizando en este concepto y mirarlo desde una perspectiva diferente a la institucional, fijémonos en lo que nos dicen varios académicos y académicas gitanas alrededor de lo mismo: el antigitanismo es un tipo específico de racismo que consiste en la hostilidad, el prejuicio, y las conductas racistas dirigidas hacia los gitanos de manera individual o colectiva, tanto ejercido de manera privada como institucional[7].

Cómo se puede extraer de estas dos visiones del concepto, la académica y la institucional, bastante similares entre sí, podríamos decir que cuando nos referimos al antigitanismo nos estamos refiriendo a una manera específica de racismo dirigida hacia el pueblo gitano y que se manifiesta de varias maneras.

De hecho, no solo estas noticias muestran que el antigitanismo es una realidad actual en las sociedades europeas. Un informe de la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea del año 2018 evidencia que las formas más feroces de antigitanismo, el crimen motivado por el odio y el acoso, siguen obstaculizando la inclusión de las personas gitanas en Europa. Según el EU-FRA, a pesar de varios años de esfuerzos de inclusión, de media, una de cada tres persones gitanas encuestadas había sufrido algún tipo de acoso (comentarios ofensivos o amenazantes en persona, amenazas de violencia en persona, gestos ofensivos o miradas inapropiadas, correos electrónicos o mensajes de texto ofensivos o amenazantes, o comentarios ofensivos sobre ellos en Internet). Lo que es más preocupante para la EU-FRA es que el cuatro por ciento de las personas gitanas encuestadas experimentó violencia física motivada por el antigitanismo, pero solo una de cada tres lo denunció a alguna organización, incluida la policía. La EU-FRA alerta que no se está prestando la suficiente atención a las manifestaciones de antigitanismo que acontecen en la actualidad, lo que disminuye la confianza de los romaníes en sus instituciones públicas, y muy particularmente en la ley, las políticas y la justicia[8].

Llegados en este punto, muchos de los lectores y lectoras se estarán preguntando: ¿qué tiene que ver el antigitanismo con la identidad? Conceptos que dan título a este artículo. Y, esto es lo que trataré de responder de manera breve y clara en las siguientes rayas. Para realizar esta tarea es imprescindible primero que definimos qué es la identidad o que entendemos aquí por identidad.

La identidad, según el Diccionario de la Lengua Catalana del Instituto de Estudios Catalanes es en su segunda acepción: «Conjunto de características que hacen que una persona o una comunidad sea ella misma[9]«. Según el portal web diccionaris.cat, un portal de Larousse Editorial, la identidad es también en su segunda acepción: «Conjunto de características culturales y sociales propias de una persona o de un grupo de personas[10]«. Si vamos algo más allá y observamos la etimología de la palabra identidad vemos que viene del latín identitas y este término proviene de idem que quiere decir, ‘lo mismo’. Según Anders, el término identidad es dual porque se utiliza para referirse a aquello que nos hace ser personas únicas, y al mismo tiempo, para referirse a aquello que compartimos con otras personas sin diferencia. Pero desde el punto de vista etimológico:

Cuando considero mi propia identidad, en el sentido que me hace una sola persona y diferente a las otras, pienso que este concepto no existe. Hacemos ciertas aproximaciones, pero nunca llegamos a una identidad que identifique específicamente e inequívocamente mi persona. La identidad solo describe atributos que comparto con otras personas[11].

Considerando la sociología y las aportaciones de algunos sociólogos en este término, según Berger y Luckmann: «La identidad constituye, por supuesto, un elemento clave de la realidad subjetiva y como tal, se encuentra en una relación dialéctica con la sociedad. La identidad se forma por procesos sociales[12]«. Es decir, la identidad es algo que se va formando en la relación individuo-sociedad. La identidad de alguien está en gran parte determinada por la estructura social, y a la vez, la identidad de alguien afecta a esta estructura.

Otro autor que realiza aportaciones muy buenas, al menos a mi parecer, sobre la identidad es Nobert Elias. Lo que hace con el concepto identidad es dimensionarlo y hace una separación entre la identidad del yo y la del nosotros. Cuando Elias nos habla de la Identidad del yo se está refiriendo a las características individuales de las personas que nos hacen diferentes los unos de los otros. A modo de ejemplo, Elias nos habla del rostro como signo de identidad del yo «el rostro es, más que ninguna otra parte del cuerpo, el documento de identidad de la persona. La cara manifiesta, en el marco de la pluralidad -pues todos los humanos la poseen- la singularidad del ser humano[13]«. Por lo tanto, la identidad del yo está formada por aquellos elementos personales de los individuos que los hace diferentes y distintivos en los otros.

En cambio, cuando nos habla de la identidad del nosotros, la cual se explora mediante el habitus, se está refiriendo a la identidad colectiva y de grupo «con la palabra «nosotros» se puede hacer referencia a círculos familiares o de amigos, (…) a agrupaciones estatales nacionales, a agrupaciones post nacionales, es decir, a agrupaciones continentales de varios Estados nacionales, o a toda la humanidad[14]«.

Ahora bien, a pesar de la dimensionalización del concepto identidad que hace Elias, la identidad individual no es algo que se tiene que estudiar o analizar como un átomo aislado de la sociedad, todo lo contrario. Destaca en este sentido, la nota en el pie número 6 en la obra de Elias citada: «Que alguien diga de sí mismo «yo» puede fácilmente parecer el enunciado más espontáneo, menos pensado, del que un ser humano es capaz». Puesto que incluso aquello que se pueda pensar de sí mismo en términos individuales está determinado, o si se prefiere influenciado, por la sociedad. Así, pues, tanto la identidad del yo como la identidad del nosotros son, según las aportaciones de Elias, fruto de un proceso social.

Por lo tanto, entendemos que, la identidad hace referencia a las características que un grupo de personas comparte y que está en una relación dialéctica con la sociedad. Además, la identidad se alimenta tanto de aquello compartido con unos, como de aquello que los diferencia de los otros. De hecho, la identidad es un conflicto entre el yo interno y el reconocimiento externo que la sociedad da a ese yo, es decir, si todos fuéramos iguales nadie reivindicaría su identidad, puesto que la identidad en su seno es fruto de la voluntad de reconocimiento. Así pues, la identidad del pueblo gitano está claramente vinculada con todo aquello que rodea a ese mismo pueblo, especialmente con el antigitanismo.

A modo de conclusión y cierre de este breve fragmento, me gustaría tratar de manera específica la identidad del pueblo gitano. Después de ver qué es la identidad y observar que se forma en relación con la sociedad y que precisamente la identidad aparece cuando hay un conflicto entre el yo interno y el mundo externo que no reconoce ese yo interno, se puede comprender que la identidad del pueblo gitano no tiene su principio en el norte de India, lugar del cual provienen los y las gitanas ahora hace mil años, sino que la identidad del pueblo gitano nace en la llegada de este a Europa.

Lo que quiero decir con la anterior afirmación es que en un contexto de homogeneidad cultural con la que el pueblo gitano vivía en el norte de India no tiene cabida la pregunta: ¿quién soy? Es decir, cuando no hay más opciones y hay homogeneidad la identidad no existe. Ahora bien, en la llegada del pueblo gitano a Europa, en un contexto cultural diferente al cual este provenía y con una oferta cultural heterogénea y con valores y costumbres diferentes a los de la mayoría surge la voluntad de diferenciarse, en otras palabras, surge la identidad del pueblo gitano.

Y, ¿Cómo es esta identidad del pueblo gitano? ¿Qué la define exactamente? O, ¿Cómo la podríamos explicar? Lo primero que se debe decir para responder a esta pregunta es que no hay una única manera de ser o sentirse gitano o gitana, es decir, no hay un manual o conjunto de cosas que los gitanos de todas partes realicen y los definan. Los gitanos catalanes comemos escudella en Navidad, mientras que los andaluces comen potaje. Si aumentamos nuestra perspectiva y nos fijamos en otros estados de Europa hay gitanos musulmanes y otros cristianos, con toda la influencia que esto tiene en la identidad. Por lo tanto, el territorio en el que vivimos los y las gitanas marca nuestra identidad.

Ahora bien, sí que hay ciertos elementos que podríamos definir como claves de la identidad gitana. Estos son: la familia y la comunidad, sin la cual no se puede entender la “gitaneidad”; el respeto hacia las personas grandes; la pasión por la música, en el caso español por el flamenco, para ser más concretos; una lengua común, la lengua romaní, a pesar de que en el caso de los gitanos de la península esta lengua prácticamente se perdió por las persecuciones; una historia en común que compartimos todos los gitanos y gitanas; y, un origen común en el norte de India.

Solo hay que echar un vistazo a estos elementos de los cuales hablo como elementos clave en la identidad gitana para darnos cuenta del vínculo entre el antigitanismo y la identidad gitana. La familia como elemento clave de la “gitaneidad” se entiende en el marco de un pueblo perseguido que encuentra refugio y seguridad solo en la familia. El flamenco está lleno de expresiones tristes y llenas de amargura. La historia del pueblo gitano está marcada por las persecuciones, el estigma, la hostilidad, etcétera. Y, incluso la lengua del pueblo gitano ha sido perseguida en el territorio español hasta el punto que los y las gitanas españolas acabaron perdiendo su idioma, una de las señales más importantes de identidad, y se desarrolló el caló, que es un dialecto con palabras romaníes y con la estructura lingüística del castellano. Por lo tanto, la identidad gitana es una identidad de lucha y es fruto del deseo de diferenciarse y de ser reconocidos como diferentes, y, a la vez como iguales, porque el valor de la diferencia no es el valor de la desigualdad, sino el valor de la diversidad.

 

Bibliografía

Amador, J. (2016). La “Roma response” al modelo reproduccionista. La educación, nuestra escalera para la transformación social. International Journal of Sociology of Education, 5(2), 144–163.

Anders, V. (2020) Etimología de Identidad. Recuperat de: http://etimologias.dechile.net/?identidad

Berger, P. L., Luckmann, T. (2019). La construcción social de la realidad (Vol. 975). Buenos Aires: Amorrortu.

ECRI. European Commission against Racism and Intolerance, & Council of Europe. General Policy CRI (2011) 37 Recommendation No. 13 on combating anti-Gypsyism and discrimination against Roma (2011). Strasbourg.

Elías, N., Simmel, G., Schütz, A., i Cacciari, M. (2012). El extranjero. Sociología del extraño. Madrid: Sequitur.

EU-FRA. European Union Agency for Fundamental Rights. (2018). A persisting concern: anti-Gypsyism as a barrier to Roma inclusion.

Jiménez-González, N. (2017). Guía de recursos contra el Antigitanismo. Alicante.

Macías-Aranda, F. (2017). Contributions of the Roma People to overcome Poverty and Antigypsyism through Successful Educational Actions. University of Barcelona.

Nicolae, V. (2006). Towards a Definition of Anti-Gypsyism. Beek-Ubbergen. Retrieved from http://www.ergonetwork.org/media/userfiles/media/egro/Towards a Definition of Anti-Gypsyism.pdf

 

 

[1]https://unionromani.org/2021/06/29/en-memoria-de-stanislav-tomas/

[2]https://elpais.com/espana/catalunya/2021-02-28/en-este-restaurante-los-gitanos-pagais-por-adelantado.html

[3]https://www.eldiario.es/euskadi/racismo-acceso-vivienda-euskadi-25-no-quiere-convivir-personas-gitanas_1_8147724.html

[4]https://www.keeptalkinggreece.com/2021/11/26/roma-girl-olga-crashed-factory-door/

[5] Las noticias han sido traducidas por el autor de este artículo.

[6] ECRI. European Commission against Racism and Intolerance & Council of Europe, 2011.

[7] Amador, 2016; Jiménez-González, 2017; Macías-Aranda, 2017; Nicolae, 2006.

[8] EU-FRA. European Union Agency for Fundamental Rights, 2018.

[9] Extraído de: https://dlc.iec.cat/Results?DecEntradaText=Identitat&AllInfoMorf=False&OperEntrada=0&OperDef=0&OperEx=0&OperSubEntrada=0&OperAreaTematica=0&InfoMorfType=0&OperCatGram=False&AccentSen=False&CurrentPage=0&refineSearch=0&Actualitzacions=False

[10] Extraído de: https://www.diccionaris.cat/diccionari/catala/identitat/0

[11] Extraído de: http://etimologias.dechile.net/?identidad

[12] Berger y Luckmann (2019, p. 214).

[13] Elias (1987, p.224).

[14] Elias (1987, p223).

¡El cambio ya está aquí! Reflexiones de un joven gitano

by Paco Vargas

AcadèmiaGitanaDePolítica

*Inauguración de la 2a edición de la Roma Political School en el Saló de Cròniques del Ayuntamiento de Barcelona, con el Tío Juan de Dios Ramírez Heredia y participantes de FAGiC de Cataluña y Letras Nómadas de Portugal

El Pueblo Gitano está cambiando. Esta frase puede parecer indicar demasiadas cosas y, quizás, así sea. Pero creo que nos puede ayudar a iniciar la reflexión que, a continuación, voy a compartir con vosotros.

Creo que podemos hablar de cambio por cuanto las necesidades, intereses y prioridades de los gitanos han dado un giro substancial en los últimos tiempos. Aunque esta frase, también podría ser objeto de debate y futuras reflexiones que hoy no abordaremos.

Quizás, esto sea producto de un natural cambio generacional, ya que, a los jóvenes hoy no les interesan las mismas cosas que ayer. Pero creo que esto con nosotros toma una dimensión distinta, ya que nuestras prioridades, necesidades o aspiraciones han estado, por causa del antigitanismo, condenadas a la cárcel de la limitación de la supervivencia diaria, en la que todos aquellos aspectos que excedían del hoy, no eran más que utopías para cualquier persona gitana.

El antigitanismo nos arrinconaba a ser seres sin sueños, sin esperanzas o, al menos – ya que durante siglos, de una u otra, hemos resistido de diferentes maneras – así lo pretendía; poniendo todas las herramientas que, en esta relación desigual de poder, ha hecho valer contra todo lo señalable bajo el estigma gitano: arte, música, tradición, historia, lengua y cultura.

Pero hoy, personalmente, detecto frutos de cambio, de aspiraciones de jóvenes que con orgullo de ser y la fuerza propia de la edad ocupan espacios, que hasta el momento, quedaban reservados para los otros.

Voy a detallar algunos espacios que considero remarcables en esta ocupación de los espacios mayoritarios y las estrategias que, creo, mayor rendimiento nos han dado.

Comunicación. Vivimos en la era de la comunicación, todo aquello que pretenda ocupar un espacio de relevancia desde las ideas hasta lo material, ha de ser comunicado y, aquí, las redes sociales toman un papel fundamental. Y nosotros, los gitanos, en este cambio del que hablamos, hemos sido conscientes de ello.

Nos interesan las redes sociales. Nos preocupa y nos apasiona la comunicación. Y esto se puede ver reflejado desde los estados de WhatsApp -frecuentemente utilizados entre las personas gitanas, sin distinción de edad- hasta perfiles comunicativos de personas gitanas que pueden ser consideradas influencers. Cada día son más las personas gitanas que se dedican desde diferentes plataformas a ser referentes de moda, viajes, salud, historia, activismo…

También es reseñable nuestra perspectiva en igualdad de género y feminismo y, aquí, me gustaría hablar del Congreso Internacional de Antigitanismo de Género organizado por las primas de AMUGE y Romi Berriak el pasado mes de octubre en Bilbao.

En este congreso, que tuvo una duración de 3 días, decenas de mujeres gitanas pudieron debatir y reflexionar sobre feminismo romaní y extraer conclusiones de nuestra perspectiva en relación a la igualdad de género y a la lucha histórica de las mujeres gitanas en este sistema-mundo antigitano y patriarcal. Y es en este preciso ámbito donde yo vislumbro los frutos de un cambio material entre los gitanos.

Puede que esto siempre estuviese dentro de nosotros, pero ahora tenemos la fuerza, el coraje y las herramientas para decirlo ante el mundo, para hacerlo desde el conocimiento y el rigor; creando narrativas esperanzadoras y de contribución no tan solo para las gitanas, sino para toda esta sociedad.

A nivel de participación, el cambio también es substancial, hemos dado el paso de salir de nuestras asociaciones/entidades gitanas – que ha sido el espacio histórico más explícito de participación entre los gitanos – para dar el salto desde las redes sociales (herramienta para la participación activista), hasta la política más convencional. Diferentes personas gitanas señalan la importancia de ocupar espacio en la política convencional, dentro de los partidos, si realmente queremos ver cambios, aunque empecemos por lo simbólico, que es igualmente importante. De ahí emana el cambio de situación del término antigitanismo en la última década y la actual Subcomisión por un Pacto de Estado contra el antigitanismo, cómo aterrizaje material de lo conseguido mediante la acción participativa, a todos los niveles, de aspectos simbólicos, como la aceptación del término.

Quizá esto también haya sido posible con la presencia de los diputados gitanos Ismael Cortés, Beatriz Carrillo y Sara Giménez en la política nacional. Pero esto sólo refuerza lo comentado anteriormente, la presencia, nuestra presencia en espacios de decisión se antoja indispensable. Y ello es tan indispensable como que, desde nuestras entidades gitanas, se refuercen estos aspectos. De ahí nace la Academia Gitana de Política que inició FAGiC el año pasado y que tiene el objetivo de impulsar desde la base, la participación de los y las jóvenes gitanos/as.

Por cuanto, señalar un congreso organizado por mujeres gitanas o una academia gitana de política, bajo el paraguas de una organización gitana, me indica cambio material en las estructuras de organización de la sociedad civil gitana. Era impensable el fomento de este tipo de acciones hace algunos años, y no demasiados. Pero el cambio está presente en todos los niveles o, al menos, así me lo parece, sin pretender indicar en ninguno de los casos que el camino ya está hecho, sino que los trazos que estamos empezando a dibujar tendrán un mayor impacto en nuestras vidas y las vidas de nuestra gente.

Y con estas palabras me gustaría alentar a nuestra gente a salir del negativismo en que intentan sumirnos los prejuicios de aquellos que nunca han visto, ni verán un cambio en nosotros.

El Pueblo Gitano ha resistido y lo seguirá haciendo, y todos debemos seguir remando para que el nuevo año traiga consigo todo lo bueno que al 2022 no le dio tiempo a traernos, y para que deje atrás todos aquellos episodios que tanto dolor ha traído a nuestra gente. Sin olvidar a nuestros primos y primas, siempre en nuestra memoria, haciéndonos más fuertes. Este es el cambio que veo y espero.

Baxtaló Nevó Berś. ¡Opre Rroma!

 

 

La mirada olvidada, o el compromiso a recordar

by Juan José Suárez Laso

Con la mirada olvidada

*Imagen original de Tatsumi Shimura

Latchó Drom, el buen camino, bendecido por una mirada llena de armonía y serena aceptación de la existencia, consagrada a ajustar un mundo chirriante. Los gitanos hacen este buen camino luciendo una firme naturaleza transgresora y revolucionaria, hondo y profundo transformar las cosas por una mirada orgullosa que eleva la existencia y construye el sí del mundo. Así, su miedo permanente muda, cada vez, alegría y sonrisa antes de ser ponzoña de odio enquistado. Esta sana y vital mirada trae el regalo de la indiferencia y distanciamiento sutil y perspicaz de todo lo grave, lo trascendental y solemne, una fértil respuesta sosegada; nada es tan importante como el delicado y lúcido distanciamiento de la verdad absoluta del mundo, nada más gitano que el amor a lo leve y a lo sutil. El posicionamiento del gitano en sus gestos sociales y culturales se da desde la intransigencia a lo trascendente y ampuloso. La mirada transgresora y revolucionaria es ésta, la capacidad de ventilar y resolver la tristeza en liviana alegría, como el que espanta las moscas.

Porque hay que reconocer que el recorrido vital del gitano no ha sido fácil. Por donde han ido pasando han sido objeto, sistemáticamente, de innumerables y terribles situaciones de exclusión y daño, de repudio, rechazo y golpes criminales, uno tras otro. Y hoy siguen estando en la mira del orden establecido como pueblo sospechoso y raro. Estos órdenes, pueblos, sistemas y culturas han favorecido que el gitano haya encontrado una certidumbre válida: vuestra seriedad no me convence; vuestras leyes, en contra de nosotros, no pueden ni deben ser acatadas; es sano no estar de acuerdo con aquello que me hace daño, es natural y honesto cuidarse; vuestra forma de vida no me interesa porque de ella nace nuestra injusticia, inaceptable situación. El acto de voluntad rebelde contra todo aquello que destruye es sabiduría y agudeza.

No creo necesario enumerar la variedad de barbaridades ni exponer la crueldad metódica que han soportado, y soportan los gitanos hoy mismo. Pero de lo que no quiero prescindir es de hablar del resultado de esa impiedad y sadismo contra el alma del mundo. Resultado que ha venido a convertirse en la mejor seña de identidad gitana, comunitaria o individual, y que ha derivado en enriquecimiento y temperamento anhelado, ahora, por toda una sociedad más libre e informada, por una población intercultural y sensible a otros rasgos.

Contar los pasitos y los brincos de un hermoso jilguerillo herido, en un camino lleno de polvo y arena, con un cielo azul oscuro casi negro, de noche negra, nos hace entender que toda lucha es bendecida por los dioses como una acción de enorme valentía y entusiasmo; nos hace comprender que de los actos viles a los que somos sometidos nacemos seres más serenos, limpios y agudos, fuertes y sagaces conocedores del mundo y su alma. “¡Del dolor nace la sabiduría!”, cantan los coros de Eleusis, antigua morada de la divinidad. De cómo el gitano y la gitana, dos esferas de lo mismo, se han elevado sobre el miedo y el odio de una sociedad dañina, amenazante y han conseguido dar a sus crías la alegría y el cariño, una visión del mundo más dulce y real, delicada y realista.

Dulce, delicada, realista, femenina. El ensortijado remedio que las gitanas encuentran al dolor y al ataque continuado es la construcción de un mundo de afirmación sólida, de alejamiento y medición propia, de no asimilación, de amor propio a sus propias costumbres, de veneración a lo suyo. El esmero en el cuidado de lo decisivo es un acto de profunda afirmación; las gitanas menos letradas saben que una cultura como la suya tiene raíces profundas, sujetas a la tierra. No es una cuestión de orgullo ciego ni de reducciones culturales; es una cuestión de comparación y seco vacío en el escrutinio de lo otro. ¡Cómo estas gentes van a tener algo válido si se relacionan desde el conflicto y el abuso!? Pobres sociedades brutas y frías culturas. Pero la mujer gitana sabe que tiene un tesoro en su genética, en su memoria; que traen en los andares la danza más antigua conocida en Europa, que portan en las ondas del pelo la música más fiel al pulso de la vida. Del odio y del miedo, de la desconfianza y la codicia, de la producción y el progreso no se saca nada, son yermos y putrefactos terruños; en el amor y la sonrisa, en el aliento y el desprendimiento, en el respeto a la ineficacia del otro y en el regreso están los valores del gitano que emprende una y otra vez su regocijo en lo que es. Es la mística infatigable al materialismo, porque la espiritualidad en occidente está supeditada y atada al mecanicismo más farragoso e idealista. La falta de educación, de cultura, de civismo y modales en el gitano es, en todo caso, fracaso del gachó que no ha sabido entender ni nutrirse de su fertilidad y fecundidad elegante y orgullosa. Los códigos de un mundo humillado son tomados como la entraña del gitano, pero desde la humillación planificada ¿qué otra cosa queréis que nazca?

Qué diferentes suenan las canciones gitanas hechas para el consuelo del mundo, para todos los oídos saturados; qué piadosa la mirada de una niña gitana que es enseñada desde pequeña a ser mujer para los suyos; qué amistad camuflada en el orgullo, aún no conquistado, del gitano que sale a la calle a buscarse la vida; qué honra tan apreciada en el pañuelo de hijas, sobrinas y nietas; qué categoría y autosuficiencia el no querer ser convencidos de lo que ya conocen como peligroso; ¿libertad gitana? No, no es libertad la suya. Es en todo caso orgullo de saber que se tiene algo bueno y que no puede ser intercambiado. Los gitanos no miran las estrellas porque sean idealistas o románticos, no; se guían por las estrellas para orientarse en la fría noche negra. ¿Salud? No tienen otra alternativa que estar sanos para poder bregar con una vida que, encima, está fiscalizada por un poder amenazante. En cambio, qué atrevidas las embestidas al odio, a la eficiencia, al progreso, a la industrialización, a la religión, a la utilidad y al utilitarismo, a la fuerza por la fuerza, a la competición y a los procesos selectivos, al sometimiento, a la sangre pura y limpia de castellanos, arios, eslavos..; y no se confunda su autoprotección obligada y forzosa con el ideario racista nacido de pensamientos podridos con ansias de poder.

¿Y perder todo lo que son por estas inmundicias? ¿Y olvidar su mirada a cambio de no saber mirar el mundo, y entregar su mundo a cambio de convertir a sus niños y niñas en máquinas de éxito económico? Tienen algo más valioso: la música del susurro de sus madres aliviándoles en la madrugada: ¡Hijo mío, quédate en la cama dormidito hasta que el sol levante y no haga tanto frio!

En occidente se dan las condiciones óptimas para que el gitano sea una joya espiritual, por falta precisamente de espiritualidad en estas latitudes. Y el jilguero sigue pisando la tierra con fiera sutileza, pasando por tierras extranjeras sabiendo que será destrozado tarde más o tarde menos, y que será aniquilado por un viento helado e inclemente, de nuevo. Aquí en Catalunya pueden ser ciudadanos de pleno derecho porque tienen, además, un tesoro que compartir con sus compatriotas, son muy valiosos para una sociedad en eterno cambio que necesitará de su elegancia para seguir conquistando nuevas cotas de libertad e igualdad. Estos gitanos y gitanas llevan a las espaldas ya muchos siglos de lucha por la justicia y la independencia, y éstas solo se alcanzan no olvidando la propia mirada.

Diez años después del Roma Youth Action Plan

by Ramón Flores

CoE(1)

En septiembre de 2011, como seguimiento de la Declaración de Estrasburgo, el Consejo de Europa reunió en una Conferencia a jóvenes gitanos para hablar sobre los temas de la declaración (ciudadanía y no discriminación, inclusión social y cooperación internacional) y empezar a marcar las prioridades y actividades que debían ser incluidas en el “Roma Youth Action Plan”. Una Conferencia organizada en cooperación con las grandes organizaciones juveniles gitanas del momento, FERYP, TernYpe y Pakiv.

Destacar el rol de la juventud dentro de las políticas que afectan a las comunidades gitanas, fue, es y será siempre una prioridad para el Consejo de Europa, así como a todas las organizaciones juveniles y actores relevantes que han estado años trabajando para que una voz que representa a muchos millones de personas sea escuchada y tenida en cuenta.

Principalmente FERYP, por haber sido la primera y más longeva organización juvenil gitana, fue pionera en muchísimas cosas. Fue la primera en hablar abiertamente sobre temas que hace diez-quince años, aún eran tabú no solo entre las comunidades gitanas, sino en la sociedad en general y en la juventud europea en particular.

Hablar de identidades diversas dentro de las comunidades, hablar de empoderamiento de las mujeres jóvenes, ser los primeros en salir del círculo “los gitanos para los gitanos” y abrir el campo de actuación cooperando con otras organizaciones juveniles, fueron tan solo unas cuantas pinceladas de la creatividad, iniciativa y valentía de la juventud gitana europea hace unos años.

Los principales elementos que se trabajaron en la Conferencia de Estrasburgo en 2011 fueron:

  • Cambiar prejuicios y estereotipos.
  • Desarrollar la participación y autonomía de la juventud gitana.
  • Defender los derechos humanos a través del empoderamiento de los jóvenes, formándolos en la educación de los derechos humanos.
  • Promover la igualdad de oportunidades en áreas como la educación, vivienda, salud y empleo.
  • Promocionar la identidad, la cultura y las lenguas gitanas.

Hoy, diez años después de aquella Conferencia (once, en realidad, pues ha habido una pandemia por medio), el Consejo de Europa ha cambiado el formato sobre el rol y la participación de los jóvenes y las comunidades gitanas.

El próximo 12 de octubre, el Consejo reunirá a un numeroso grupo de activistas gitanos para discutir sobre la implementación del Plan de Acción Estratégico del Consejo de Europa para la Inclusión de los Gitanos y Viajeros (Travellers).

De nuevo, se hablará sobre:

  • El rol de las comunidades gitanas en el desarrollo de la sociedad civil europea.
  • Hablar sobre las propuestas de colaboración entre la sociedad civil gitana y el Consejo de Europa.
  • El rol de las redes gitanas y su cooperación con otros grupos de interés.
  • Intercambiar experiencias y compartir las buenas prácticas sobre inclusión gitana.

 

Llama poderosamente la atención -o al menos, llama la mía- las temáticas a discutir. Desde que yo conozco el Consejo de Europa y sus actividades, apenas ha cambiado sus expectativas y su rol. Eso no quiere decir que no sea necesario, de hecho, lo es más que nunca y el Consejo de Europa siempre será uno de los actores más importantes en el desarrollo y participación de las comunidades gitanas, dándole voz donde otras instituciones a nivel europeo o nacional jamás lo han hecho.

Sin embargo, la juventud gitana, a pesar de tener un plan concreto de acción, de haber sido actor principal en los últimos años, parece que sigue quedándose difuminada y acoplada a otros programas. Si alguien toma unos segundos en mirar las actividades del Roma Youth Action Plan, se detienen en 2017, al menos de manera de oficial. Aun así, el pasado 8 de abril hubo una actividad sobre empoderamiento y participación juvenil organizada por ERGO Network y Phiren Amença, las organizaciones que han tomado el relevo y hoy son actores principales sobre juventud gitana.

El rol de la juventud gitana a nivel internacional, al menos con el Consejo de Europa, se ha integrado dentro del Council of Europe Strategic Action Plan for Roma and Traveller Inclusion (2020-2025). Suponemos que es una acción para reducir costes debido a la crisis mundial y al cierre que han ejercido determinados países en sus aportaciones al Consejo y en particular, al departamento de ciudadanía democrática y participación.

Esto no debería ser un problema en sí, pero quizá el rol y el protagonismo de la juventud gitana no ha evolucionado como habíamos soñado unos años atrás. Es posible que ahora, unos años después, los nuevos líderes de la juventud gitana, quieran volver a sacudir Europa y dejar su huella asumiendo un nuevo rol.

Las políticas actuales de las instituciones europeas, como podemos ver, no son diferentes a lo que eran hace unos años y un nivel sustancial de incertidumbre rodea a toda una serie de políticas y proyectos puestos en marcha por el Consejo. Pero antes de que se entre de nuevo en la dinámica de hacer aportaciones y recomendaciones sobre como empoderar a las comunidades gitanas, como formar nuevos líderes y promover la inclusión social, tal vez los propios líderes deberían introducir nuevas reformas y protestas; deben hacer una pausa para asegurarse de que no están repitiendo los errores del pasado.

Esto es particularmente importante cuando las capacidades de las instituciones europeas están en declive y hay menos dinero disponible para el desarrollo de actividades y proyectos. No podemos darnos el lujo de dejar que los conocimientos adquiridos durante tantos años de lucha y trabajo sobre lo que funciona -y lo que no funciona- se desperdicien.

La experiencia adquirida por los que ya estuvimos allí, revela una necesidad crítica de establecer un marco claro para la participación gitana que defina pautas y puntos de referencia para determinar quién está involucrado, en qué etapa, con qué «nivel» de participación y la metodología mediante la cual se llevará a cabo.

La calidad de los procesos participativos de la juventud gitana se ha visto restringida por la capacidad limitada de los gobiernos europeos y la propia sociedad civil. Los gobiernos carecen de habilidades para ejecutar procesos que se proponen a nivel europeo pero que después son incapaces de ejecutar a nivel nacional. La sociedad civil gitana europea sigue careciendo de habilidades de análisis y elaboración de políticas y recursos financieros y, en algunos casos, conexiones con las bases, paradójicamente en esa Europa del este donde tanto hincapié se hace.

Debería ser de vital importancia que los jóvenes, principalmente desde las áreas locales y nacionales, den un golpe en la mesa y prioricen el aprendizaje y la innovación sin la distracción de más cambios en las políticas que surgen desde Estrasburgo. En lugar de cambiar las prioridades o introducir más recomendaciones, la atención debe centrarse en afrontar los desafíos que hoy se encuentran las comunidades gitanas en general y la juventud en particular, aprovechando al máximo lo que ya sabemos. No olvidemos que las instituciones europeas deben estar al servicio de la sociedad civil y no al revés, y deben alentar el trabajo en las áreas que la sociedad civil gitana demande, no solo inventar cosas nuevas, como una forma de ahorro eficiente y mejores servicios para los ciudadanos gitanos europeos.

Si nos dicen que diez años después tenemos que seguir haciendo recomendaciones sobre cómo luchar contra el antigitanismo y seguir compartiendo buenas prácticas sobre inclusión gitana, es que algo hemos hecho mal. Recuerden eso de:

“La locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes”

Porque eso es asumir que no hemos sabido combatir el antigitanismo y que lo de compartir buenas prácticas no sirve para nada. Porque sigo creyendo firmemente que no necesitamos formar a más jóvenes líderes gitanos para luchar contra el antigitanismo, sino que tenemos que implicar al resto de la sociedad a que sean ellos los que tomen un rol activo, derriben sus prejuicios y se pongan a trabajar codo con codo con nosotros y no solo vernos desde la distancia y aplaudir lo mucho que nos implicamos…

Es la hora de adaptar las nuevas realidades de la juventud y las necesidades de la gente para atajar y desarrollar programas más efectivos y detener esta rueda infinita de hablar siempre de lo mismo. Es hora de admitir que no hemos hecho todo bien, que nos hemos equivocado y que hemos aprendido de los errores. Los desafíos son los suficientemente grandes e importantes para que la nueva generación de jóvenes, sobradamente preparados, sean capaces de generar sus propias oportunidades y reclamar sus demandas. Esto implica aprender de lo que salió mal y de lo que salió bien, y comprender el meollo de la cuestión: de dónde provino una iniciativa, cómo se desarrolló y las formas de trabajo que se pueden aplicar en otros lugares, no solo en los detalles de un programa a tratar en un seminario de dos días. Ser conscientes de cuáles son las partes que hubiéramos hecho de manera diferente, cuáles son las partes que estropeamos y qué aprendimos de eso.

El Consejo de Europa y el resto de instituciones europeas también deberían tomar nota del aprendizaje alcanzado estos años. Saben cómo hacerlo, el Consejo Asesor de la Juventud (The Advisory Council on Youth) es el mejor ejemplo de ello: mantener fuertes vínculos con lo que sucede sobre el terreno y escuchar activamente a las comunidades locales sobre lo que debería ser una nueva era en esta Europa tan cambiada y cambiante.

Así que este es un amable recordatorio a la generación de jóvenes que ahora debe dar un paso al frente: Tómense el tiempo necesario para analizar el presente, aprendan del pasado y protesten, no se conformen, derriben todos los obstáculos, desechen lo que no sirve y construyan sobre los pilares que funcionan.

(Image source: www.coe.int)

 

Peal de Becerro, el último pogromo antigitano

by Pedro Casermeiro

Pogromo Antigitano Peal de Becerro-i

“La política de tierra quemada o de tierra arrasada es una táctica militar que consiste en destruir absolutamente todo lo que pueda ser de utilidad al enemigo cuando una fuerza avanza a través de un territorio o se retira de él”.

Wikipedia. (15 de mayo de 2022) Tierra quemada. https://es.wikipedia.org/wiki/Tierra_quemada

En una conversación que mantenía hace justo un año con unos compañeros, el historiador Manuel Martínez nos explicaba que la manía de quemar las casas de las personas gitanas en los demasiado frecuentes pogromos antigitanos que tienen lugar en España y en el resto de Europa muy probablemente se relacionaba con la vieja táctica militar de ‘Tierra quemada’.

Se cuenta que Alfonso I el Católico ya utilizó esta táctica en el siglo VIII d.C. para evitar que una zona de la península fuera poblada por los musulmanes, creando una zona desértica en la cuenca del Duero con el fin de defender el Reino de Asturias. Muy probablemente aquella tampoco fuera la primera vez que se quemaba una tierra para que no pudiera ser poblada por el enemigo, pero el dato nos sirve para ver lo atávico de una sociedad como la española que siempre que puede intenta quemar y vandalizar las casas y propiedades de sus vecinos gitanos, a los que perciben como sus enemigos.

Es preciso también apuntar que los pogromos que hoy día suceden aún en España contra la población gitana tienen un fuerte arraigo en la sociedad española, pues incluso antes de que los romaníes pusieran pie en estas tierras, el pueblo judío ya sufría el alzamiento de sus vecinos de un modo indiscriminado, por ser judíos y culpables de todos los males del mundo.

Más de seis siglos después, el fenómeno sigue repitiéndose, ahora con la población gitana, y además estos episodios cada vez son más frecuentes. Repasemos la última década: Estepa (Sevilla) en 2015, Fortuna (Murcia) en 2017, La Llagosta (Barcelona) en 2018, Vallecas (Madrid) en 2019 y Peal de Becerro (Jaen) en 2022.

El último episodio acontecido en Peal de Becerro la madrugada del pasado martes no representa un caso aislado que surge de la nada, lamentablemente cada dos años tenemos un nuevo episodio. El humanista Ismael Cortés explica en uno de sus artículos que el antigitanismo es la última forma de racismo aceptada en Europa, y episodios como este lo confirman. También lo confirma la falta de apoyo fuera del movimiento asociativo gitano. ¿Se imaginan que una turba vandalizase y quemase las viviendas y automóviles de personas inocentes de un crimen por el hecho de pertenecer al mismo grupo étnico o a la familia del acusado? ¿Se imaginan las protestas ciudadanas antirracistas que provocaría un pogromo contra otro grupo étnico? Pues de momento nadie se manifiesta en contra y como suele ser normal, los medios de comunicación no se atreven a decir la palabra clave: RACISMO, se quedan en términos como ‘protestas vecinales’, ‘incidentes’, problemas de convivencia’, ‘estalló el problema’, pero nadie habla de racismo porque como explicaba Ismael Cortés, la sociedad no lo entiende como racismo, lo entiende como algo normal, y la culpa se ubica siempre en la actitud y conductas de los vecinos gitanos en su conjunto.

Todo siempre empieza y acaba igual. Una persona gitana comete un crimen –o delito–, se convoca una manifestación multitudinaria que lleva hasta la casa de los familiares y, ante el anonimato que proporciona la muchedumbre y la pasividad de los cuerpos policiales, se acaban vandalizando o quemando las propiedades de todos los gitanos que consideren oportunos, obviamente, gitanos inocentes del delito cometido por el primer sujeto. Luego siempre vienen las explicaciones justificadoras del alcalde del municipio defendiendo a sus vecinos, defendiendo su honorabilidad y culpando a personas venidas de fuera para cometer actos vandálicos y, curiosamente tampoco nunca son capaces de omitir culpabilizar a los gitanos de ser okupas incívicos en un intento justificativo.

Siempre hay una explicación fácil que no daña la autoestima como sociedad: culpar a las víctimas –en este caso a los gitanos que, además, representan la alteridad– y culpar a vándalos que no se sabe de dónde han venido a quemar viviendas y automóviles. Así no hay que afrontar que los vecinos del municipio, donde se ha considerado procedente autorizar una manifestación hasta la casa de los familiares del presunto culpable, sean racistas.

Aunque siempre vamos a encontrar muchas distorsiones de lo que realmente sucedió en Peal de Becerro, qué ha pasado exactamente, qué casas han quemado, quién las ha quemado o por qué; sólo hay que tirar de hemeroteca y fácilmente se extraerá el mismo patrón: crimen cometido por un gitano, manifestación ciudadana, intimidación violenta, expulsión de las personas gitanas, incendios y vandalismo, y finalmente llegan las excusas, explicaciones y justificaciones de que lo que ha sucedido no es racismo.

La respuesta jurídica y política a estos episodios acostumbra a ser inexistente, pues el problema –el racismo–  es también inexistente, es como si los hechos nunca hubiesen sucedido.

En esta ocasión existe a priori una herramienta diferente que permitiría una actuación jurídica más decidida y específica con los delitos de odio cometidos contra las personas gitanas por el hecho de ser gitanas. El pasado 26 de mayo el Congreso aprobó la reforma del Código Penal incluyendo el antigitanismo como circunstancia que agrava la pena en su artículo 22, y como delito autónomo de odio en su artículo 510.

Aunque existía un fuerte debate sobre la necesidad de incluir el antigitanismo como delito de odio específico, pues ya se recogía previamente la etnicidad como causa de discriminación y motivación delictiva, lo positivo de incluir el antigitanismo como delito específico permite que nadie con responsabilidad se mantenga con pasividad o mire hacia otro lado buscando entre las causas de un pogromo antigitano viciadas excusas como el incivismo o el ocupar una vivienda, ahora ya existe la palabra ‘antigitanismo’ en el marco jurídico para perseguir a quienes comentan un delito de odio contra personas gitanas.

Demasiado pronto ha llegado la hora de la verdad para esta nueva reforma del Código Penal …

Y aunque podamos prever una resolución judicial favorable para las víctimas del pogromo antigitano, el sabor de boca será siempre amargo. La solución no debe estar en actuar una vez ya ha sucedido, sino en prevenir, en educar a la sociedad para vivir libres de prejuicios, estigmatizaciones y racismo. Pero para empezar a educar a las nuevas generaciones a vivir en una sociedad antirracista, donde la dignidad de cualquier ser humano no pueda ser cuestionada por su cultura y valores, lo primero es aceptar que la sociedad es estructural y sistemáticamente racista, y en esa batalla nos encontramos aún.