Historia de los Gitanos: del Proyecto de Exterminio a la Ciudadanía Inacabada. Entrevista a Manuel Martínez

by Ismael Cortés Gómez

Expo 2

El pasado lunes nos encontramos con el almeriense Manuel Martínez, en el Museo de Adra, donde nos hizo de guía en la exposición itinerante comisariada por él mismo, titulada “Historia de los Gitanos Españoles”. Es inspirador ver cómo de manera independiente y autogestionada, este maestro de profesión y vocación, además de doctor en Historia, ha dedicado los últimos treinta años a estudiar minuciosamente y a recuperar documentos históricos relativos a la vida de los gitanos y las gitanas en España. Manuel no solo ha recorrido los archivos de las principales ciudades y pueblos del país, sino que ha llegado incluso a comprar con su propio dinero documentos que permanecían olvidados y encerrados en colecciones privadas; y que ahora salen a la luz gracias a su impresionante labor investigadora y divulgadora. Recientemente ha publicado dos libros fundamentales para conocer la historia de los gitanos, para eliminar su invisibilidad, entender su situación en la sociedad y derribar los estereotipos acuñados durante siglos: Nunca más. Homenaje a las víctimas del proyecto de ‘Exterminio’ de la minoría gitana iniciado con la redada de 1749 (Círculo Rojo, 2015); Los gitanos y las gitanas de España a mediados del siglo XVIII: el fracaso de un proyecto de “exterminio”, 1748-1765 (Universidad de Almería, 2014).

 

Manuel Martínez¿Cuándo y cómo fue su primer contacto con la comunidad gitana?

Ni en mi niñez ni en mi juventud temprana tuve acercamiento alguno a la comunidad gitana, a pesar de que Almería cuenta con una población gitana importante. Fue en mi primer destino como maestro de adultos en el Colegio de los Almendros, allá en los años 80, cuando me tocó enseñar a un grupo de gitanos, cuando realmente pude conocer a esta minoría étnica; a la que me acerqué cargado de precauciones, de las que me fui deshaciendo a medida que nos fuimos conociendo. Mi mayor sorpresa fue descubrir que ellos tomaban tantas precauciones conmigo como yo con ellos. Aunque pronto nos hicimos muy amigos. Años más tarde volví al mismo barrio, esta vez en Educación Primaria, donde enseñé a niños y niñas gitanas, que en su gran mayoría han mantenido conmigo una excelente relación de respeto y cariño hasta el día de hoy.

En los años de magisterio dedicados a la comunidad gitana, ¿cuál fue su principal lección?

Mi principal objetivo pedagógico ha sido siempre enseñar a mis alumnos y alumnas a aprender por sí mismos, insistiendo en el hecho de que una persona analfabeta es manipulable, y una persona educada tiene más herramientas para defender sus derechos. Además, en la sociedad actual, saber leer y escribir es una condición imprescindible para acceder a derechos fundamentales como son el empleo o el voto.

¿Y su principal aprendizaje?

Trabajar con gitanos y gitanas me ha enseñado a desarrollar otros métodos de trabajo. La lógica paya de encerrar a los alumnos seis horas al día en silencio, delante de una pantalla o de una pizarra, es muy limitante. Además es aburrida y frustrante, tanto para el alumno como para el maestro. Así que tuve que aprender a ampliar el aula, y a concretar la teoría en acciones de la vida cotidiana. El alumnado gitano te obliga a mostrar el lado práctico de lo que enseñas, lo que sea: matemáticas, literatura, historia, ciencias naturales… Esto me llevó al aprendizaje por proyectos: a recurrir al teatro, al deporte, a las excursiones, a las visitas a los barrios… El sentido práctico es muy importante en la pedagogía: ésta fue mi lección aprendida con los gitanos; y ésta es la lección que le queda pendiente por aprender al sistema educativo español.

Hablando del sentido práctico de las cosas, como investigador a mí me interesa especialmente la Historia Contemporánea, y más aún, lo que se conoce como Historia del Presente. Creo que el análisis del presente nos permite algo que no permite el estudio del pasado más lejano: interpelar a los poderes responsables de trabajar para aportar soluciones a los problemas que estudiamos. Sin embargo, en el caso de los Estudios Gitanos, hay una especial atención a la Edad Moderna. ¿A qué obedece este interés en su caso particular?

En mi caso fue por puro azar. Preparando mi primer artículo sobre Historia de los Gitanos, que escribí a petición de mis alumnos del colegio de adultos de los Almendros, me encontré en el archivo municipal de Almería con la historia de Indalecio Santiago: un muchacho gitano, al que apresaron en 1763, mientras iba a por mimbre a Pechina (un pueblito de Almería), para hacer cestas. Salió sin licencia y lo cogieron preso, y pasó varios días en la cárcel hasta que lo dejaron libre, a cambio de embargarle la mercancía. En el archivo se dice expresamente que era un buen hijo (en palabras del propio Alcalde), y que se encargaba de sostener a su madre porque era huérfano de padre. Acabé encontrando su partida de nacimiento en Vera, y tirando de ese hilo escribí mi primer artículo, “El avecindamiento de los Gitanos en Vera”, por el cual recibí un premio, lo cual me animó a seguir investigando. A raíz de ahí surgió el manuscrito de mi primer libro, en 1996, La Minoría Gitana de la provincia de Almería durante la Crisis del Antiguo Régimen (1750-1811); por el que me otorgaron el premio de Historia más importante de la ciudad de Almería, que conllevaba una dotación económica y la publicación del libro por el Instituto de Estudios Almerienses, que finalmente salió en 1998. Estos trabajos de investigación me hicieron ver las injusticias a las que se había sometido al pueblo gitano.

Pragmáticas

En sus dos últimos libros, usted introduce un término que no aparece en los estudios anteriores sobre la persecución y encarcelamiento de los gitanos en la Edad Moderna, me refiero a su uso del término “Proyecto de Exterminio” en lugar de “Gran Redada”. ¿Qué implica este giro conceptual?

El concepto de “Gran Redada” se lo debemos a quien yo considero mi principal maestro, Antonio Gómez Alfaro. Reconociendo el valor pionero de su trabajo, he de puntualizar que, en primer lugar, no deberíamos hablar de “Redada”, sino de “Redadas”. A la Redada del 30 de julio de 1749, le antecedieron y le sucedieron otras varias, que materializaron un Proyecto de Exterminio biológico diseñado ideológicamente por el Obispo Gaspar Vázquez de Tablada; y logísticamente planificado e implementado por el Marqués de la Ensenada. Seguir calificando este lamentable y desconocido episodio de la Historia de España como Gran Redada minimiza los hechos sucedidos. Fue todo un Proyecto de Exterminio, desplegado en distintas fases.

Desde un punto de vista político, ¿cómo capitalizó Ensenada el Proyecto de Exterminio?

El proyecto de Exterminio le supuso a Ensenada un enfrentamiento político frontal con el Capitán General de Valencia, el Duque de Caylus: impulsor desde 1754 del indulto a los gitanos y gitanas, finalmente concedido en 1765 por Carlos III, que inició una nueva política asimilacionista, concretada en la pragmática de 1783. Ahora bien, más allá de este enfrentamiento, Ensenada supo aprovechar muy bien la obsesión del Obispo de Tablada con el Exterminio de los gitanos, y la capitalizó de acuerdo a su moral utilitarista, instrumentalizando a los gitanos como mano de obra esclava, para el rearme de la armada naval española. Gracias a los Gitanos, España construyó una flota naval de gran prestigio, y pudo mantener el Imperio en las Américas. Esta operación ayudó a Ensenada a encumbrarse como estadista en materia de Guerra y Marina.

¿A qué ciudades fueron destinados los gitanos condenados a galeras?

Hasta 1640 el principal destino fue el Puerto de Santa María, y posteriormente el puerto de Cartagena.

¿Y en los arsenales?

A partir de 1749, el principal arsenal de destino fue el de la Carraca (Cádiz), aunque también hubo gitanos destinados al arsenal de La Graña (Ferrol).

¿Cuál fue el destino de las mujeres gitanas?

El destino final fue la Casa de Misericordia de Zaragoza, aunque en el trayecto, en distintos puntos de España, se fueron improvisando campos de concentración, en los que las mujeres permanecieron varios meses en sitios como: la Alcazaba de Almería, el Palacio de Carlos I en Granada, la Alcazaba de Málaga o el Castillo de Denia en Alicante. Los niños gitanos permanecían con sus madres hasta que cumplían siete años, y entonces eran enviados a los arsenales.

Moviéndonos al siglo XIX, ¿qué oportunidades para los gitanos trajo la Constitución de Cádiz de 1812?

Hubo una tremenda polémica en las Cortes de Cádiz sobre el tema de la igualdad en la incipiente Constitución. El capítulo segundo de la Constitución, titulado “De los españoles”, dice: “Son españoles: todos los hombres libres nacidos y avecindados en los dominios de las Españas, y los hijos de estos.” La condición de “avecindados” excluyó a muchos gitanos de la ciudadanía, en tanto que las autoridades negaban a los gitanos el derecho de avecindamiento: en muchos casos, los gitanos no formaban parte del padrón, situación que se mantuvo en algunos casos hasta bien entrado el tardofranquismo. Por eso, formalmente, los gitanos no alcanzaron la plena ciudadanía jurídica en el Estado español, sino hasta veinticinco años más tarde, con la Constitución de 1837.

¿Cómo repercutió el acceso a la ciudadanía en la participación de los gitanos en la vida política?

He encontrado constancia de un grupo de gitanos gaditanos liberales, que en 1825 se organizaron para hacer pintadas en las calles, pidiendo a los absolutistas que se fuesen. También en Cádiz, los gitanos protestaron contra la Constitución antiliberal de 1845. Además, en 1843, hubo un movimiento revolucionario catalán con protagonismo gitano, conocido como “La Jamancia”, inspirado en la palabra en caló, “jallar” (comer). El hambre era la principal motivación de movilización política de los gitanos de esa época, y con objeto de derribar el gobierno de Espartero, amenazaban de forma satírica con comerse a sus enemigos. La Junta Revolucionaria a la que se adhirieron los gitanos pedía justicia para todos, sin distinción de categorías. Otro episodio a destacar es la participación de los gitanos en los movimientos andaluces de reparto de tierras, en 1850 y 1860. Concretamente, en 1861, en Loja, se organizaron como una milicia bajo el liderazgo político de Rafael Pérez del Álamo, capitaneada por el gitano Antonio Arjona. Esta insurrección buscaba cambios en la distribución de la propiedad de las tierras. Esta insurrección se conoció como “La guerra del pan y el queso”, que tuvo la intención de tomar Loja y toda Granada. Rápidamente fueron derrotados por las fuerzas gubernamentales, y hubo más de 1100 condenados (entre los que se contaban algunos gitanos). Todos fueron posteriormente amnistiados, en 1862, por la reina Isabel II.

Entrando en el siglo XX, quiero ir directo a una reflexión que considero altamente relevante, en términos generacionales, para quienes nacimos después del 78. ¿Qué ganaron los gitanos en la Transición?

Primeramente, se eliminaron los artículos del reglamento interno de la Guardia Civil que convertían a los gitanos en objetivo de persecución y vigilancia. Más allá de esto, la Constitución del 78 abrió una ventana de oportunidad a los gitanos para asociarse y expresar su voz. Aunque bajo mi punto de vista, queda mucho por hacer. Hay mucha disparidad en los gitanos: políticamente falta unión. Como todos sabemos, ha habido representantes políticos de etnia gitana en partidos mayoritarios. Pero el pueblo gitano, como tal, no tiene articulación política. El tema de las elecciones no se ha sabido aprovechar, o quizás sea que la ley de partidos no permite al pueblo gitano tener fuerza electoral. Quizás habría que revisar la ley electoral… No lo sé. Reconozco que es un tema sobre el que no tengo una opinión definitiva.

¿Qué necesitarían los gitanos para entrar a formar parte de la nueva política, en la actual fase que se conoce como “Segunda Transición” o “Democracia post-15M”?

Yo diría que los gitanos necesitan recuperar algo que han ido perdiendo progresivamente: la solidaridad. En el siglo XIX, los gitanos eran muy solidarios, se ayudaban entre ellos en las situaciones más adversas. Hoy en día, los gitanos están cada vez más atomizados. Sin solidaridad interna va a ser imposible influenciar a los partidos políticos, tanto en la agenda como en la composición de listas electorales. Ahora bien, he de decir que la deshumanización sistemática a la que se ha sometido al pueblo gitano, hace muy difícil que surja una conciencia unitaria de la “gitanidad” vinculada a una autoestima positiva.

¿Cómo se alcanzaría esa conciencia?

Con educación. Sin educación nunca va a haber igualdad de oportunidades; porque las élites políticas se valen de la ignorancia para reproducirse en los puestos de poder. Más que ganar dinero, lo importante es la conciencia que uno alcanza con la educación: la conciencia de nuestro papel como miembros activos de la sociedad. Y para esto, el sistema educativo español y las distintas autonomías deberían incluir la historia del pueblo gitano a todos los niveles. Se ha de dar un tratamiento digno a la identidad gitana, no solo en la escuela, sino también en los sistemas culturales que se mueven fuera de la escuela o la universidad.

Un verdadero placer maestro.

Nada. El placer es mío.

¡Humor sobre gitanos sí, Antigitanismo no!

by Pedro Casermeiro

Rober Bodega

Permitidme que divague un poquito en este artículo que espero resulte breve y acabe dirigiéndose en la dirección que pretendo, de hecho estoy pensando en voz alta (o en voz teclado) y puede que sea un poco desordenado, incluso que acabe defendiendo el uso del humor contra los gitanos, aunque espero que no… Avanzo explicitando que no voy a repetir críticas a los chistes que ya han sido hechas por muchísimas personas y entidades, no se puede decir más de lo que ya ha sido dicho y con la claridad con la que se ha dicho. Pero pasados unos días quiero reflexionar sobre un asunto de trasfondo que afecta al mundo del humor y de las artes escénicas en general.

Intentemos empezar por el principio y luego ya nos perderemos: YO NO SOY ESCRITOR, pero como existe internet tengo la oportunidad de escribir y opinar de vez en cuando, como ahora mismo. También creo que hay personas que no son humoristas pero como existen mil cadenas de televisión, tienen la posibilidad de crear chistes para rellenar horas y horas con el contenido que esas cadenas necesitan. No pretendo ofender a ninguna persona, llámese Bodegas o llámese de otra manera, pero lo que delimitaría que yo fuera escritor y que Bodegas fuese humorista es la profesionalidad, el saber hacer bien tu trabajo. ¿Dónde radica una de las claves de la profesionalidad en cualquier actividad laboral? En la actitud, en tener un mínimo de conciencia sobre lo qué se hace, en los principios y valores que guían tu actividad laboral, la ética, lo que otros profesionales conocemos como “Código deontológico”. La ética en el trabajo, pasaría básicamente por no utilizar tus habilidades para causar un daño a otras personas de manera voluntaria o involuntaria. Causar un daño de manera voluntaria no es sólo de mal profesional, es de mala persona. Causar un daño de manera involuntaria, muchas veces es por falta de ética: por hacer cosas que no sabes hacer y para las que no estás preparado, por trabajar cansado, etc.

Acabo de buscar en Google y os invito a que lo hagáis también, puesto que yo estoy en el extranjero con una IP extranjera y me salen más resultados relacionados con el país donde estoy, pero ante la búsqueda “código deontológico humoristas”, no sale absolutamente nada. ¡Google no conoce el código deontológico de los humoristas!

Acabo también de buscar otro código deontológico, el de los artistas en general, y existe uno creado por el Instituto de Arte Contemporáneo hace muy poquitos años, lo he revisado por encima, y si entendemos que los humoristas son artistas, uno de sus principios es realmente esclarecedor, paso a transcribir textualmente y resaltar en negrita lo más interesante para nuestro caso:

“1.3 Libertad de expresión. Afirmamos la libertad de expresión de artistas, críticos, teóricos, docentes e investigadores, comisarios, galeristas, gestores, responsable de programación en museos y centros, editores y otros profesionales del sector. La independencia de pensamiento, la posibilidad de un debate abierto de las ideas, los contenidos y las formas de las obras de arte sólo pueden estar limitados por la legislación española y por la propia responsabilidad del autor ante los receptores de la obra. La cultura y el arte han de ser baluartes de la libertad, independientes de cualquier partidismo, y por tanto han de promover la igualdad, la pluralidad y la diversidad y censurar cualquier discriminación de género, clase social, etnia o religión.”

Código deontológico del Instituto de Arte Contemporáneo. Capítulo 1, Principios

Aprovecho antes de seguir para clarificar que la libertad de expresión es un Derecho Fundamental pero que la propia Constitución lo limita en su mismo Título en el apartado:

“Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.”

Llegados a este punto, creo que está claro que en el mundo del humor y en el mundo del arte NO TODO VALE. No hay ninguna referencia legal o ética que no encuadre la libertad de expresión sin respetar el derecho a la dignidad de las personas, por lo que defender el monólogo de Bodegas escudándose en la libertad de expresión, obviando que esta misma viene limitada por la defensa de la dignidad de las personas sólo puede ser dos cosas, ignorancia ventajosa o antigitanismo.

El monólogo de Bodegas es un caso bastante insignificante, uno entre muchos, aunque muy simbólico, ya que no ha dejado a nadie indiferente. Ahora no voy a entrar a argumentar como sus chistes atentan contra el honor de cualquier gitana o gitano, sino que sólo quiero dejar claro que los chistes de Bodega ultrapasan con nitidez los límites establecidos en la Constitución y en el código deontológico de los artistas contemporáneos. Probablemente los artistas cómicos no acaben de verse dentro de este código, pero es el único que existe cercano. Pero sobretodo es un ejemplo muy simbólico porque debería ser una muestra pedagógica de cómo no ser humorista, o lo que en otros ambientes profesionales definiríamos como “mala praxis”, y también creo que sus propios compañeros de profesión deberían ser conscientes de su mala práctica, y paso a explicar por qué.

La premisa básica del humor y de los humoristas es hacer reír a las personas, explicando la realidad de una manera crítica, incluso corrosiva y con un claro carácter de denuncia de la misma. En nuestro caso, el humor puede servir para poner de relieve las diferencias culturales entre gitanos y payos, denunciar las desigualdades sociales, poner en cuestión elementos de la sociedad mayoritaria y, por supuesto, poner en cuestión elementos de la cultura gitana.

Yo me he reído a carcajada limpia con parodias sobre gitanos, hechas por payos. Buscando recuerdos en mi mente encuentro rápidamente a Los Morancos. Seguramente ellos también se habrán equivocado alguna vez pero, en general, cuando han hecho algo implicando a personajes gitanos, acaban por hacer reír a payos y gitanos (aunque los gustos vayan por barrios). Y ¿por qué te ríes con Los Morancos y no con Bodegas? Porque, aunque a lo mejor ellos no ponen la ética por delante, sí ponen el cariño y el conocimiento que tienen del pueblo gitano, y de eso sí que son muy conscientes cuando crean a sus personajes y parodias. Precisamente ese es uno de los aspectos que define a un humorista profesional frente a una persona que cuenta chistes racistas por televisión.

Se pueden hacer chistes y parodias sobre gitanos sin caer en el antigitanismo, pero para ello hay que ser profesional, hay que hacerlo desde el conocimiento y el respeto, con un posicionamiento ético básico. Un escritor profesional de novelas acostumbra a documentarse muchísimo sobre el contexto social o histórico de su novela antes de escribirla, conoce la temática para no errar el tiro. Si un profesional del humor quiere contar chistes sobre mujeres puede hacerlo, pero debería ser conocedor de la realidad actual de las mujeres para que esos chistes no sean hirientes. Los chistes de Bodegas, sin entrar en detalles, son brutalmente hirientes.

La ética en el humor es necesaria. Debemos tener claro que estamos en el siglo XXI, el humor no puede ir en contra del avance social, el humor no puede ser una excusa para que el mensaje del racismo se propague. De hecho, el humor debería servir para denunciar el antigitanismo y no para darle rienda suelta. Escudarse en la libertad de expresión para defender el monólogo de Bodegas es pura ignorancia, porque la libertad de expresión tiene un claro límite marcado por la Constitución y por el código deontológico de profesionales del mundo del arte, y debería tenerlo también en la propia ética personal.

Hacer chistes hirientes y cargados de mala leche sobre mujeres, discapacitados, negros, judíos o personas LGTBI está completamente fuera de lugar en la actualidad, nadie se reiría de ellos, sería algo completamente anacrónico. Chistes con el mismo tono que los contados por Bodegas sobre otros colectivos no encontrarían ninguna aceptación en el público.

Lo triste y por lo que hoy nos encontramos con esta polémica, es que si esos chistes racistas se cuentan sobre gitanos y encuentran risas, carcajadas e insignes defensores a capa y espada, es porque a los gitanos nos odian y está de moda odiarnos y reírse de nosotros.

La causa ya se encuentra en los tribunales, ni que decir tiene que no llegará a ningún sitio porque el honor y la dignidad del pueblo gitano no forman parte del honor y la dignidad a la que se refieren en la Constitución española, y si no que alguien me explique porque aún no se ha ganado ninguna demanda contra Mediaset por ofendernos semana tras semana y de manera estratégica con el único objetivo de conseguir el máximo de ingresos económicos posibles. Reírse de los gitanos está de moda, y la modas también afectan a la interpretación que jueces hacen de la constitución, y como resultado los gitanos no tenemos dignidad que deba respetarse, nuestra dignidad está para reírse de ella.

Y es por esa falta de defensa de los derechos fundamentales de las personas gitanas por lo que es necesaria una legislación específica que nos defienda del antigitanismo creciente en la sociedad y, especialmente, de su propagación en los medios audiovisuales y de comunicación. No nos sirve la legislación actual, porque ni el derecho al honor recogido en la Constitución ni la legislación sobre delitos de odio nos defienden de ninguna manera.

Por otro lado, el mundo del espectáculo no puede vivir en una burbuja ajena a la ética de los tiempos en los que vive. No se trata sólo del humor, se trata de todas las artes escénicas, se trata de todo el sector audiovisual. No puede ser que todo ese ámbito sea ajeno a un código deontológico colegiado, claro, específico y que garantice la defensa de los más débiles en la sociedad. No me sirve que una empresa tal que Mediaset tenga su propio código deontológico, que lo tiene, en el que habla de preservar el derecho al honor, porqué eso es papel mojado. Me refiero a un código colegiado y común a todos los profesionales del mundo del espectáculo y la televisión, ya que, por el inmenso impacto que tienen en la sociedad, son quienes deberían tener más en cuenta la ética profesional. Ser ético no significa autocensurar la propia libertad de expresión, significa, entre otras cosas, no vulnerar el honor de los demás mientras expresas lo que consideras oportuno.

Si no paramos esto mediante legislación y ética profesional el antigitanismo tan repetitivo en la sociedad y en los medios de comunicación en particular, el racismo hacia el pueblo gitano no va a hacer más que incrementar. Ojalá llegue el día en que escuchar chistes de mal gusto sobre gitanos sea algo completamente trasnochado y pasado de moda, como lo es escuchar hoy día “chistes de mariquitas” de Arévalo, y aunque ya hace más de una década que no sé nada de él, estoy seguro que no se atreve a contar los chistes que contaba en los años 80.

Si estos casos no sirven para poder llevar el anitgitanismo a la agenda política, de poco servirán nuestras quejas y demandas, sólo para avivar aún más el odio que muchos nos profesan por ser y pensar diferente. En fin, para qué seguir escribiendo …

Sólo una cosa: Me niego a tener que condenar amenazas a ningún cómico en este artículo por el simple hecho de yo ser gitano, porque este artículo no va de amenazas contra humoristas, va de ética profesional y antigitanismo. Yo condeno a la falta de ética y al racismo. Parece que si no condenamos esas supuestas amenazas nos acusan de ser cómplices, y eso no es más que otra trampa del antigitanismo.

 

ERIAC, la lucha por el reconocimiento de la cultura gitana en Europa

by Pedro Aguilera

ERIAC imatge

Hace poco más de un año, el día 8 de Junio 2017, fue presentado en sociedad el Instituto Europeo de Arte y Cultura Gitana (European Roma Institute for Arts and Culture, ERIAC). El acto contó con la presencia de representantes de los tres fundadores de ERIAC (el Consejo de Europa, Open Society Foundations y la Alianza por el Instituto Europeo Gitano), gobierno alemán y diplomáticos europeos, otras organizaciones que lideraron la creación del Instituto, además de artistas y activistas gitanos de toda Europa.

La creación de ERIAC ha sido un sueño de muchos intelectuales gitanos que han trabajado durante décadas, pero fue en el año 2014 cuando un grupo de productores, intelectuales y activistas en la cultura gitana formaron la Alianza para el Instituto Europeo de la Comunidad Gitana (Alliance for European Roma Institute). Esta alianza trabajó durante 4 años en promover entre diferentes instituciones, organizaciones internacionales y gobiernos nacionales la necesidad de “crear puentes para la transmisión de la cultura gitana, combatir estereotipos y recuperar parte de la tradición gitana perdida…” según sostiene Anna Mirga-Kruszelnicka, Subdirectora de ERIAC. ERIAC es la primera institución europea dedicada exclusivamente a promocionar el arte y la cultura de los gitanos y por eso su establecimiento es un acontecimiento histórico. Como tal, ERIAC encarna el reconocimiento de las artes y la cultura gitana en Europa y representa un paso adelante en la dignificación y promoción del patrimonio cultural gitano.

ERIAC está fundamentado en seis principios básicos que guían el trabajo del Instituto en todos sus aspectos: Respeto de la dignidad de los gitanos y de la identidad gitana; Diversidad y pluralidad de identidades y culturas gitanas; El liderazgo de los gitanos con el apoyo y la cooperación de los no-gitanos; Compromiso y contribución de los gitanos en las actividades del Instituto; Autonomía política y no partidismo, apertura a la colaboración con autoridades públicas e instituciones políticas; Los más altos estándares de calidad en los dominios de las artes y la cultura.

La oficina central de ERIAC en Berlín, que también incluye en espacio de galería de arte, tiene la misión de convertirse en un centro neurálgico para apoyar una red de personas y organizaciones gitanas que trabajan en el ámbito del arte y la cultura. ERIAC promueve actividades a nivel europeo en colaboración con entidades gitanas, intelectuales y artistas a nivel local para promover trabajo en red a nivel regional, estatal y europeo.

Una de las primeras iniciativas que ha impulsado ERIAC ha sido el nombramiento de los primeros siete miembros Barvalipe Academy – el que incluya a personalidades gitanas de renombre en el ámbito del arte y la cultura. La Academia Barvalipe es el órgano estratégico y de establecimiento de agenda del Instituto que tiene un papel asesor e inspirador para cumplir los objetivos de ERIAC. Este órgano está compuesto por 15 miembros, personas muy reconocidas en diferentes ámbitos de la cultura y el arte. Los 7 primeros miembros han sido nominados por la junta directiva de la organización y el resto serán elegidos por los miembros a través de las diferentes secciones temáticas.

Para celebrar su primer cumpleaños, ERIAC abrió el proceso de selección de membresía para personas individuales, organizaciones de la sociedad civil, empresas del sector privado, grupos formales e informales con competencias en el ámbito de la cultura y las artes. La selección durará hasta 31 de Julio. El formulario puede encontrarse en la siguiente dirección: https://eriac.org/membership/apply-for-associate-membership/ . Los socios deben de inscribirse en una de las secciones temáticas de la organización (arte y cultura; historia y conmemoración; producción de conocimientos; medios de comunicación e información).  ERIAC jugarán un papel importante en la organización y ayudarán a ERIAC de tener presencia local y estatal a través de su extendida red de miembros y colaboraciones.

Para más información:

www.eriac.org

https://www.facebook.com/EuropeanRomaInstituteERIAC/

 

No es sólo discriminación, ni desigualdad, ni racismo… se llama Antigitanismo

by Fernando Macías

Es urgente reconocer pública e institucionalmente el odio y la discriminación específicos contra el Pueblo Gitano, más allá de los Planes de igualdad y de inclusión social.

En ocasiones, observar y analizar la lucha y la situación de otras personas y grupos, ayuda a comprender y explicar la situación de los tuyos, e incluso a encontrar posibles soluciones para la lucha efectiva por los derechos y libertades de todas y todos. Por ello, con este sencillo escrito sólo trato de llamar la atención sobre la lucha contra el Antigitanismo, a través de una comparación entre la situación política y social del Pueblo Gitano y la de otros grupos sociales discriminados y rechazados.

El pasado jueves 28 de junio la comunidad homosexual de todo el mundo celebraba el “Día Internacional del Orgullo Gay”. Sinceramente, no caí en la cuenta de dicha celebración hasta empezar a ver numerosas banderas del “arco iris” (bandera que se popularizó en 1978 como símbolo del orgullo gay) por toda Barcelona. De hecho, para ser totalmente sincero, me di cuenta de dicho día al ver una bandera del “arco iris” colgada en la cabina del conductor de un TRAM, el tranvía que recorre las calles de Barcelona. Al principio pensé que se trataba de una iniciativa individual, de un conductor concreto, que decidió colgar dicha bandera en su cabina a modo personal y particular. Sin embargo, en pocos minutos, otro TRAM pasó, y pude comprobar que también tenía la bandera. Y así, todos los TRAM de la ciudad que pude ver. Pensé (y pienso) que era muy positivo y necesario que una empresa de transporte público metropolitano hiciera tal posicionamiento.

En el Día del Orgullo Gay se conmemora y celebra que, en la madrugada del 28 de junio de 1968, la comunidad homosexual se negó a desalojar durante una redada policial el local gay de Nueva York llamado “Stonewall Inn”, diciendo así “basta” a las detenciones, palizas, insultos y vejaciones, que noche tras noche sufrían. Este acontecimiento histórico, conocido como “los disturbios de Stonewall”, dio paso a un conjunto de manifestaciones espontáneas y violentas en protesta a dicha redada policial. Miles de personas, y no únicamente homosexuales, salieron a la calle aquella noche, y a la siguiente noche, marcando así un antes y un después en la lucha por los derechos de este colectivo. Es por eso que, desde entonces, el 28 de junio es sin duda la fecha emblemática en la que se defienden y reivindican los derechos de la comunidad LGTBI+, tal y como se refiere a dicha comunidad en la actualidad.

Sin embargo, pese al posicionamiento público e institucional en favor de los derechos de las personas LGTBI+, y a las celebraciones en todo el mundo, este colectivo sigue siendo discriminado, perseguido, atacado, vejado, rechazado, e incluso asesinado. Por ello, desde 2004, el 17 de mayo es internacionalmente reconocido como el “Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia”; fecha que se ha establecido como la fecha más importante de movilización para las comunidades LGBTI+ a escala mundial, según apunta el portal “Day against homophobia”. Así pues, la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia son formas de odio especificas en contra de este colectivo; no es simplemente discriminación, ni desigualdad, ni odio, sino que son formas concretas de discriminación, rechazo, repulsa, odio, prejuicio e intolerancia, frecuentemente acompañadas de violencia, que única y exclusivamente sufre la comunidad LGTBI+.

Pese a todo este apoyo oficial; pese a su 28 de junio y a su 17 de mayo; las personas LGTBI+ siguen sufriendo discriminación en las escuelas, en el trabajo, en el deporte, en la calle o en los medios de comunicación, entre otros. Y es por ello que las administraciones saben que no es suficiente con la celebración o conmemoración de estos días, y están desarrollando (o han manifestado oficialmente su intención de hacerlo), acciones concretas contra la Homofobia, tanto a nivel local, como autonómico y estatal.

El mismo Consejo de Ministros, el viernes 11 de mayo de 2018, hizo pública una Declaración del Gobierno con motivo de la celebración del Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia. En ella se recoge, por ejemplo, que el Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad está realizando acciones de formación a profesores y otros miembros de la comunidad educativa, apoyadas en la guía on-line “Abrazar la Diversidad: propuestas para una educación libre de acoso homofóbico y transfóbico”.

A nivel autonómico, diversas comunidades cuentan ya con leyes específicas contra la Homofobia: la Ley 11/2014, del 10 de octubre, para garantizar los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros e intersexuales y para erradicar la homofobia, la bifobia y la transfobia de la Generalitat de Catalunya; la Ley 3/2016, de 22 de julio, de Protección Integral contra la LGTBifobia y la Discriminación por Razón de Orientación e Identidad Sexual en la Comunidad de Madrid; o la Ley 8/2017, de 28 de diciembre, para garantizar los derechos, la igualdad de trato y no discriminación de las personas LGTBI y sus familiares en Andalucía. Todas estas leyes autonómicas citan y pretenden desarrollar acciones que, explícitamente, persigan y denuncien la homofobia, además de reconocer los días internaciones y la necesidad de trabajar en paralelo por la igualdad del colectivo LGTBI+.

Lo mismo está empezando a suceder a nivel local, donde se observa como numerosos Ayuntamientos (como el de Barcelona o Madrid), así como escuelas (públicas y privadas) u otros espacios sociales y educativos, están desarrollando también acciones contra la homofobia.

La celebración de estos días de reivindicación de derechos, o para visibilizar situaciones de exclusión, así como la condena contra formas de odio y violencia especificas contra colectivos o el desarrollo de leyes que van en ambos sentidos, no es una cuestión exclusiva de la comunidad LGTBI+. Las mujeres, por ejemplo, disponen tanto de días internacionales en favor de la reivindicación de los derechos de la mujer (8 de marzo), a la vez que en contra de la violencia contra las mujeres (25 de noviembre). Cabe destacar que, nuevamente, y tal y como sucede con la Homofobia, la violencia de género, la violencia machista o la violencia contra las mujeres (todos ellos términos utilizados por los colectivos feministas y pro-feministas) son una forma de violencia y odio que sólo sufren ellas, las mujeres, precisamente por eso, por ser mujeres. Además de estos días, las mujeres cuentan también con Leyes y decretos tanto nacionales, como autonómicos y locales en favor de sus derechos y en contra de la violencia machista, a pesar de la ineficacia y todo el cuestionamiento que podríamos hacer sobre dicho marco legal-normativo.

Celebro profesional y personalmente este posicionamiento institucional, y me sumo a la defensa de los derechos de todos los colectivos, y condeno cualquier forma de odio o violencia. Especialmente porque, pese a todo este posicionamiento institucional, tanto las personas LGTBI+ como las mujeres, entre otros grupos, siguen sufriendo un odio específico y una desigualdad y discriminación concretas, que sólo ellas y ellos sufren, por el hecho de ser mujeres o LGTBI+.

Ahora bien, llegados a este punto, y recuperando el inicio del artículo, este 28 de junio, cuando vi en el TRAM la bandera del “arco iris” me pregunté: ¿por qué no se hizo lo mismo el 8 de abril con la bandera gitana? ¿Por qué Barcelona no se llenó de banderas azules y verdes, con una rueda de carro roja? ¿Por qué el TRAM u otras empresas privadas, e incluso administraciones públicas, no alzaron la bandera gitana como signo de libertad y apoyo a nuestra lucha? ¿Por qué cuesta tanto visibilizar nuestra lucha, nuestra bandera, lo gitano?

Pues bien, en mi opinión, esto no sucede con nosotros, los gitanos y las gitanas, por varios motivos, pero el principal es que todavía no existe una ley específica en contra del Antigitanismo ni en España, ni en ninguna comunidad autónoma o localidad. Ni siquiera un posicionamiento claro y concreto en contra del Antigitanismo. A veces pareciese que la palabra misma “Antigitanismo” se evita, utilizando otros sucedáneos como discriminación, desigualdad o el comodín para todo: la palabra “racismo”.

Y es curioso, porque el Pueblo Gitano también tenemos nuestro “Día de la Resistencia Romaní”. Es el 16 de mayo, y celebramos con orgullo y tristeza que un grupo de valientes gitanos y gitanas se negaron a ser asesinados en los campos de concentración nazi ese día, en el año 1944. O el 2 de agosto, donde intentamos conmemorar el “Samudaripen”, el genocidio gitano durante la barbarie nazi; genocidio que acabó con la vida de más de medio millón de personas. De hecho, en algunos países, la población gitana se asesinó totalmente. O por supuesto, el 8 de abril, nuestro “Día Internacional del Pueblo Gitano”, donde se recuerda ese 8 de abril de 1971 cuando en Londres, un grupo de gitanos celebraba por primera vez un Congreso Mundial Gitano, y donde decidimos, por ejemplo, nuestro himno y bandera.

En resumen, el Pueblo Gitano contamos con una bandera desde 1971. Nos llevamos resistiendo desde nuestra misma llegada a Europa en el Siglo XV, y muy clara y valientemente desde la década de los ’40. El Parlamento Europeo, el español y diversos autonómicos, ya nos han reconocido como minoría discriminada, e incluso están desarrollando planes y acciones en favor de nuestra igualdad. ¿Entonces? ¿Por qué nuestra igualdad tarda tanto en llegar? ¿Por qué no se ve nuestra bandera? Para mí, está claro. Uno de los principales motivos es que no se está luchando clara y efectivamente contra el Antigitanismo, ni está habiendo un posicionamiento claro y específico por parte de las administraciones públicas en relación a esta cuestión.

Según la ECRI, European Comission against Racism and Intolerance, “el Antigitanismo es una forma específica del racismo, una ideología basada en la superioridad racial, una forma de deshumanización y de racismo institucional alimentado por una discriminación histórica, que se manifiesta, entre otras cosas, por la violencia, el discurso del miedo, la explotación y la discriminación en su forma más flagrante. (…) el Antigitanismo es una forma de racismo particularmente persistente, violenta, recurrente y banalizada, (…) la discriminación contra los Romá está basada fundamentalmente sobre su origen étnico y su modo de vida”.

Es decir, cuando nos persiguen en un supermercado, no es sólo porque no tengamos una carrera universitaria o sea norma del local vigilar de ese modo, es también porque somos gitanas y gitanos. Cuando no nos cogen en un trabajo, no es sólo porque no tengamos la ESO o porque la empresa haya encontrado a otro candidato o candidata, es también porque somos gitanas y gitanos. Cuando no nos atienden igual que al resto en un hospital, no es porque vayamos muchos o porque sea normativa del centro hospitalario, es también porque somos gitanas y gitanos. Cuando no nos alquilan un piso, no es porque no tengamos ingresos estables o regulares o porque hubiera alguien delante con prioridad, es también porque somos gitanas y gitanos. Cuando los medios nos vejan e insultan, no es sólo que se ponga por delante la libertad de expresión, es que valemos menos para esa gente, porque somos gitanas y gitanos.

Paradójicamente, y desde luego al margen de las recomendaciones de la ECRI, o la Agencia Fundamental de los Derechos de la Unión Europea (EU-FRA), e incluso al margen de algunas de las recomendaciones y conclusiones más relevantes en el campo del Antigitanismo de la Comisión Europea y el Parlamento Europeo, la Estrategia Nacional para la Inclusión Social de la Población Gitana en España 2012-2020, cita una sola vez (solamente una vez en un documento de 70 páginas) la palabra “Antigitanismo”. Lo hace en el apartado de “Otras líneas de actuación complementarias”, donde propone la “Promoción de la aplicación efectiva de la legislación europea y española en materia de no discriminación, lucha contra el racismo y los crímenes de odio, aplicando las recomendaciones a nuestro país de los organismos internacionales, como el Consejo de Europa, en materia de lucha contra la discriminación o contra el Antigitanismo. (pp. 43). Dicha estrategia si dedica prácticamente la totalidad del documento a proponer acciones que mejoren nuestra situación social y especialmente educativa, pero dista lejos, muy lejos, de luchar contra la discriminación concreta que sufre el Pueblo Gitano en España.

A mi modo de ver, mejorar las condiciones del Pueblo Gitano en materia de salud, vivienda, empleo, y por supuesto educación, entre otros, es fundamental para luchar contra el Antigitanismo. Por ello, aplaudo y defiendo todos aquellos planes y estrategias que persiguen la igualdad de nuestro Pueblo. Especialmente aquellos que lo hacen enfocados hacia el éxito y siguiendo las recomendaciones internacionales, tanto políticas como científicas. Pero lo celebraría más aún si cabe si tuvieran un enfoque claro y contundente en contra del Antigitanismo.

Es cierto que ya existen planes autonómicos en esta dirección. Destaca, por ejemplo, el Plan Integral del Pueblo Gitano en Catalunya, que es su IV edición (2017-2020), además de su enfoque hacia el éxito y las evidencias científicas, reconoce por primera vez y específicamente el Antigitanismo, proponiendo objetivos y medidas concretas de acción para combatirlo.

Ahora bien, si los gitanos y las gitanas mejoramos y superamos todas esas barreras en salud, vivienda, educación y empleo, pero no hay una lucha efectiva, contundente e institucional contra el Antigitanismo, es decir, contra las barreras que tenemos simplemente por ser gitanos y gitanas – barreas que nada tiene que ver con no tener estudios, sino con nuestra cultura, sangre, origen y lugar de procedencia -, ¿cómo vamos a conseguir la igualdad plena del Pueblo Gitano? ¿Qué nos hace pensar que las personas gitanas vamos a conseguir tener igualdad plena, si otros colectivos, como el colectivo LGTBI+ o las mujeres, incluso teniendo más apoyo institucional, como leyes contra la homofobia y el machismo, siguen estando discriminados y rechazados?

Sabemos que una Ley no lo va a cambiar todo. Sabemos que un Ley no es la única vía. Pero también sabemos que, si no combinamos los Planes y Estrategias de Inclusión con Leyes y acciones concretas contra el Antigitanismo, nunca lo vamos a conseguir. Celebramos que tanto el Gobierno de España, así como diferentes Parlamentos autonómicos se hayan posicionado contra el Antigitanismo que llega desde Italia, de manos del ministro Salvini. Pero las personas gitanas, aquí en España, también siguen sufriendo formas concretas de discriminación, rechazo, repulsa, odio, prejuicio e intolerancia, frecuentemente acompañadas de violencia, que única y exclusivamente sufren los gitanos y las gitanas.

Los medios de comunicación dicen lo que quieren de los gitanos y las gitanas, sin ninguna consecuencia (a veces incluso en lugar de castigo, los medios reciben premios). Nuestros niñas y niños siguen siendo segregados y discriminados en educación. Nuestros jóvenes nos siguen explicando que no les dan trabajo cuando se enteran de que son gitanos y gitanas. Nuestras familias siguen viviendo episodios de rechazo y prejuicio en los hospitales. Incluso algunas de nuestras primas y primos, aquí en España, como en Italia y otros países de Europa, están sufriendo persecuciones y ataques violentos contra en sus barrios y en sus casas.

Es hora pues de que las administraciones reconozcan el Antigitanismo que sufrimos y llevamos sufriendo durante siglos, y que se sigue vivo hoy, en pleno 2018. Que lo persigan; que lo castiguen; que lo denuncien. Es hora de una Ley contra el Antigitanismo. Es hora de condenar, denunciar, rechazar y perseguir cualquier forma de odio específico contra cualquier grupo social. Porque lo del Pueblo Gitano, no es sólo discriminación, ni desigualdad, ni racismo… se llama Antigitanismo.

 

La complejidad gitana

by Isaac Motos

Itinerancias

Cuando nos enfrentamos a una realidad poliédrica que ofrece resistencia a la comprensión, la tendencia generalizada es atomizarla en sus partes más elementales creyendo que de este modo obtendremos un conocimiento más cabal de la cosa estudiada. Ésta es una tendencia habitual en nuestro tiempo sustentada desde la falaz creencia cientificista que da por sentado el supuesto de que un todo se puede explicar analizando sus partes.

Es cierto que en ocasiones este procedimiento puede resultar fructífero. En ocasiones,  por economía mental y eficiencia en el razonamiento, tendemos a agrupar o clasificar las cosas, a reducir su complejidad para poder manejar mejor el objeto de estudio. Ocurre sin embargo, con ciertos asuntos, que al realizar esta operación reductora de la complejidad lo que hacemos no es hacerla más sencilla sino más complicada. Este  es el caso de la realidad gitana. El problema de este desplazamiento epistémico de lo complejo a lo complicado estriba en que al eliminar su complejidad, distinguiéndola en partes, no la hacemos más accesible a la comprensión sino imposible a la misma. Trataré de  explicarme.

Me parece ver que en el actual análisis de la realidad gitana se tiende a entender y explicarla como un conjunto de partes que pueden separarse y diferenciarse para obtener un conocimiento. Esta operación epistémica se realiza con el objeto de obtener un principio de actuación trasformador. Esta tendencia es claramente observable en los distintos planes nacionales y supranacionales actualmente en vigor. Como ejemplo paradigmático de la tendencia que trato de mostrar, podemos ejemplificarlo en el  Marco Europeo para las Estrategias Nacionales de Inclusión de la población Gitana hasta 2020, aprobado por el Consejo Europeo en septiembre de 2011. En este documento Europeo es el referente que sirve de modelo de las actuales políticas en relación a la realidad gitana. En él se diferencia cuatro áreas preferentes de acción con la intención de que las acciones prescritas incidan de forma beneficiosa en la inclusión social de la población gitana al resto de la población. Es decir se parte de una premisa, no formulada pero implícitamente operativa, que disecciona la realidad gitana en cuatro áreas de acción que componen el todo social gitano; educación, vivienda, trabajo y salud. Estamos pues ante un paradigma que atomiza su objeto eliminando lo complejo de la misma haciéndola de este modo no más sencillo sino más complicado. Conviene detenerse en estos adjetivos.

Algo complicado es un sistema compuesto de muchos elementos donde un conocimiento exhaustivo de sus partes basta para dar cuenta de su conducta o funcionamiento. Por ejemplo un avión. Un  boeing 747 tiene seis millones de partes. Conociendo cada una de las mismas y sabiendo la función que cada parte debe cumplir en el sistema obtendremos un conocimiento adecuado de su funcionamiento. Esto es, el funcionamiento de un avión es complicado pero no complejo.

Algo complejo por el contrario se refiere a un adjetivo descriptivo que hace referencia a un todo cuyos elementos están conectados entre sí de tal forma cuya simple descripción de las partes no es capaz de dar cuenta del todo. El cerebro humano aproximadamente contiene 100 mil millones de neuronas. El hecho de conocer o describir cada una de las partes no nos capacita para  dar cuenta de su funcionamiento. Lo que diferencia al avión del cerebro no es sólo el número de elementos que configuran cada uno de ellos sino que mientras en el avión el todo se reduce a sus partes en el caso del cerebro esto no sucede. Esto es, la interacción de las neuronas entre sí da lugar a algo que no es la mera adicción de las mismas; la conciencia. O dicho de otro modo, la mente no es reducible al cerebro.

Los sistemas complejos están compuestos de varias partes pero la manera en que estos componentes interactúan entre sí y la interacción del sistema en su totalidad con el entorno rebasa el conocimiento que podría derivarse de un mero análisis de las partes. En un sistema complicado (como un avión) los componentes y sus conexiones son fijos, no varían, son estáticos. Sin embargo en un sistema complejo (como el cerebro) las relaciones entre los  componentes (como neuronas) dan lugar a que las propia estructura de la conexiones cambien  (debido por ejemplo al aprendizaje).Esto es una característica de los sistemas complejos que se conoce como autoorganización. Desde un enfoque reduccionista de lo complicado esta característica se nos escapa a la mirada. Otra característica que no se percibe si convertimos lo complejo en complicado son la propiedades emergentes. En el caso del cerebro la emergencia que se nos aparece a partir de la interacción entre las partes es la conciencia. La conciencia emerge a partir de la compleja relación de las neuronas entre si y de éstas con su entorno. Y esta iteración no es reducibles a la mera descripción de cada una de ellas. Esto quiere decir que si entendiésemos el cerebro como un sistema complicado nunca seríamos capaces de dar cuenta de la conciencia porque ésta no aparece por la suma de sus partes.

Si observamos la facticidad gitana desde el prisma de la complejidad, la suma de sus partes no pueden dar cuenta de su totalidad y esto supone un desafío al modo de compresión que procede mediante el análisis atomizado de su elementos. El sentido de la palabra análisis es de aislar los elementos de algo para entender cómo funciona.  Si  en un sistema complejo, donde la íntima relación entre las partes da cuenta de la totalidad, procedemos desde una postura atomizadora perdemos de vista la íntima relación entre las partes al cortar analíticamente esas relaciones destruyendo la cosa misma que se pretende entender.

En los sistemas complejos la conducta no se puede describir de forma convencional en términos mecánicos de causa y efecto. En los sistemas complejos la interacción es no lineal. Esto quiere decir que la relación causal no es proporcional. Desde este posicionamiento es posible explicar por ejemplo porque a pesar de que según se asegura en el Plan Estratégico Nacional del Estado Español se ha invertido mucho esfuerzo y recursos en revertir la dramática situación educativa del alumnado gitano en los últimos treinta años en España el resultado continúe siendo desolador. Porque en los sistemas complejos la causalidad no es lineal, es decir no basta con introducir una causa para que el efecto se produzca. Hay que saber dónde afectar al sistema para que tal efecto se dé. En los sistemas complejos la causalidad se da de tal forma que pequeñas causa pueden producir la transformación total del mismo si se sabe afectar las relaciones adecuadas.

Los sistemas complicados no tienen historia, permanecen estáticos. Por lo que para entender su funcionamiento es suficiente un proceder sincrónico. El funcionamiento de una cafetera o un ordenador será el mismo dentro de cien que hace veinte años. Presumiblemente los procesos técnicos avanzarán y darán lugar a mayores prestaciones y rendimientos pero la historia como tal no es un elemento que afecte ni su constitución ni a su funcionamiento. El primer ordenador diseñado por Bill Gates tiene los mismo componentes y su funcionamiento es el mismo cuando se inventó que dentro de cien años o trescientos. La historia no modifica su configuración.

Sin embargo en los sistemas complejos la historia del sistema no es una parte entre otra del sistema sino que el corazón de la configuración del mismo. No se puede entender un sistema complejo sino es desde una disposición diacrónica que dé cuenta del proceso de surgimiento trasformación y actualidad de un sistema. Esto quiere decir que para entender la complejidad gitana hay que comenzar a hacer una historia distinta de la que se está haciendo hasta ahora. Porque es cierto que se conocen algunas fechas y nombres pero eso no basta. Eso es historia atomista, sincrónica, de linealidad causal que no es capaz de dar cuenta de cómo los proceso históricos diacrónicos han configurado la complejidad gitana.

Propongo sustituir la visión atomizada sincrónica y estática por una mirada abarcadora  diacrónica y dinámica. Salir del paradigma de lo complicado y situar la realidad gitana en su complejidad. Para ello propongo sustituir las cuatro áreas de acción del mencionado Plan Estratégico Europeo por cuatro principios heurísticos que afronten la complejidad de lo gitano desde su complejidad. Bajo mi posicionamiento teórico los cuatro elementos a tener en cuenta para propiciar este cambio de paradigma serían los siguientes:

  • Problematización
  • Conocimiento
  • Reconocimiento
  • Proyección

Señalaré básicamente que quiero decir por cada uno de estos elementos. Antes de hacerlo hay que tener en cuenta que en ellos funcionan según los principios de la complejidad; diacronicidad histórica, causalidad no lineal, autoorganización e interacciones dinámicas que dan lugar a emergencias. Naturalmente no podré agotar todas las implicaciones que esta posición teórica implica. Me limitará a señalar mínimamente su contenido.

Con respecto al primero, se refiere a una tarea histórico-filosófica en la que se revise, se coteje y se interprete adecuadamente el devenir histórico del proceso de la realidad gitana. No se trata únicamente de señalar sincrónicamente  los hechos. No se trata de señalar los acontecimientos atómicos que han tenido lugar en el  trascurso del tiempo sino de dar cuenta diacrónicamente de los mecanismos tácticos, técnicos y  epistémicos que han dado lugar a una determinada configuración y receptividad del hecho gitano. Porque  no se trata de señalar los hechos sino de aclarar el contexto de surgimiento y las implicaciones vitales que tales hecho suponen. Este no es momento de determinar la complejidad de lo afirmado. De momento sirva para indicar que este análisis servirá para desnatuliralizar lo que la costumbre, el uso y el prejuicio da como natural.

Con respecto al segundo punto, lo primero que hay que decir es que no se puede dar sin el primero. Esto es, si previamente no se realiza una labor de desnatulirización del entramado conceptual que reticula la actual receptividad del entramado gitano, no será posible emprender un verdadero acercamiento a la realidad del mismo. Porque la actual cuadrícula perceptiva del hecho gitano contamina la mirada del que observa. Por tanto para realizar un acercamiento sincero es necesaria una labor de limpieza heurística que nos permita tener una mirada limpia, como decía el poeta gitano José Heredia. Se trata por tanto de una tarea profundamente antropológica entendida no como una descripción etnográfica de costumbres y valores sino de un cuestionamiento de los propios. Porque tal como afirmaba Levi-strauss la pregunta antropológica fundamental nace del encuentro con otros pueblos que ponen en cuestión nuestra propias convicciones. Por ello, esta tarea no puede partir del prejuicio o del rechazo sino del asombro que nos suscita el hecho de que seamos capaces de guiarnos en virtud de nuestros valores y no desde otros. El acto antropológico profundo no es por tanto una revisión de lo ajeno sino un extrañamiento de lo propio.

Con respecto al tercer elemento, es el más fácil de enunciar pero no por ello el más sencillo de conseguir. Su primera dificultad estriba en que si no se dan los anteriores el reconcomiendo no es posible. Esto es, sin una problematización y un conocimiento no es posible el reconocimiento. Este punto, como los anteriores, es mucho más matizable de lo que puedo realizar en este momento pero en esencia por reconocimiento apelo a una cuestión jurídico-política que cifre su objeto en la consecución real de los derechos democráticos para el conjunto de los gitanos y gitanas. Aquí se trata de realizar una labor de denuncia de la brecha democrática que padecen los gitanos y las gitanas por el hecho de serlo. Denuncia que no puede resolverse apelando a la imperfección de las democracias occidentales. Sabido es que los actuales sistemas democráticos no pueden cumplir todo lo que asegura a sus ciudadanos. Pero en este caso no se trata de eso. La cuestión aquí es que no se utilizan las mismas reglas de juego cuando estas se refieren a  los gitanos y a las gitanas. Un ejemplo concreto de esto que digo es la cuestión de la representatividad. Si el sistema democrático actual es el representativo, quienes representan a los gitanos? Cierto que es un desafío el modo en que abría que articular esta representación, que presenta muchos interrogantes, que es una cuestión que afecta directamente al corazón de la constitución de las democracias occidentales. Y afecta al corazón porque la configuración nacional de las naciones europeas se constituye desde la ancestral vinculación que se establece entre identidad y territorio. Es un tópico afirmar  que los gitanos y las gitanas no se adscriben a un territorio determinado. En relación a esto diré dos cosas; una) no es del todo cierto en tanto que me estoy refiriendo a un conjunto humano específicamente situado en un territorio concreto, el Estado Español. Y dos) aun dando por cierto la no adscripción a un territorio determinado, ¿ello puede justificar la vulneración de una de las principales reglas de juego democráticas como es la representación? Porque no nos engañemos, nadie absolutamente nadie representa a los gitanos y las gitanas porque nadie ha sido elegido democráticamente para hacerlo.

Si el primer elemento hacía referencia a una cuestión histórico-filosófica, el segundo a una cuestión antropológica y el tercero a una jurídico-política, el último elemento señalado hace referencia a una dimensión ético-poética. Una vez realizado lo anterior y a la vez que se realiza, se trata de no quedarse en un nacionalismo reductor sino de proyectar la realidad gitana a un espacio común. Para realizar esta labor considero que debe hacerse desde una actitud ético-poética. Por tal consideración quiero hacer referencia a la más alta capacidad humana como es la creación de valores. Por eso la apelación a la poesía como actitud creadora y ética porque se trata de crear valores nuevos que nos ayuden a la configuración de un espacio común. La creación de este espacio es una necesidad que late en las actuales vanguardias sociales y de las que la realidad gitana no puede ser excluida. La dificultad de esta creación es máxima porque entraña no el cambio que siempre es inevitable sino la concreción de lo nuevo. Una  propuesta que me resulta interesante para la creación de este espacio común es la del pensador italiano Esposito. Para este pensador la constitución de la comunidad en los últimos quinientos años en occidente está atravesada por una paradoja; para construir comunidad se parte de lo que es  propio. La paradoja reside en que algo propio no puede ser común. Si es propio no puede ser común. Y sin embargo es desde esta paradoja desde donde se  ha construido comunidad en los últimos quinientos años en occidente. Por ello, como forma de disolver esta paradoja constitutiva de la comunidad propone que la constitución de la misma, más que  desde lo propio, se fundamente desde lo impropio. Lo impropio sería aquella dimensión humana en la que se reconoce la propia limitación y la necesidad del otro para vivir. Por tanto, más que construir comunidad desde la violencia de “lo que tengo”, de “lo que es mío” hacerlo desde la generosidad del “te necesito”, del “solo no puedo”.

A este espacio común es al que considero que es al que hay que proyectar la realidad gitana. Y no caer es nacionalismos atomizadores que no hacen más que empobrecernos a todos y a todas. Espacio en donde la diferencia no es concebida ni experimentada como agresión o desviación  porque no está regido por la lógica de la síntesis disyuntiva (“o bien esto o aquello…) como un procedimiento de series divergentes, ni como un síntesis conectiva (si bien entonces…) como un procedimiento que apunta a la construcción de una sola seria sino como a la síntesis conjuntiva (“y”) como   un procedimiento de construcción de series convergentes. Espacio que tiene que ser atravesado por la lógica del gñana yoga (el yoga del conocimiento) y el advaita vedanta, que para expresar la totalidad la refieren con la fórmula “neti neti”. Esta formulación es un concepto que significa ‘no esto, no aquello’, o ‘ni esto, ni aquello’. Neti-neti es considerado el método para aproximarse a la comprensión del concepto de Brahman (principio de la existencia hinduista), de la totalidad sin utilizar definiciones  o descripciones atomizadoras y por tanto inadecuadas por reduccionistas. En esta lógica la carga no está puesta en la definición de un particular sino en la relación de ésta con el todo al que pertenece. Y esta pertenencia esta remarcada no por una afirmación o una negación sino por la partícula “ni”. Ni esto, ni esto otro. Esta lógica quiere abrir un espacio donde la afirmación está castigada con la ausencia de lo que se nombra. O dicho en términos cristianos:

“Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:28)

El que tenga oídos para oír, oiga.