Seguimos a vueltas con el romanó estándar: qué cansino

by Nicolás Jiménez González

Ilustración del pintor gitano albano Ferdinand Koci en la que satiriza el modo en que los “científicos” ven las variantes dialectales romaníes

Ilustración del pintor gitano albano Ferdinand Koci en la que satiriza el modo en que los “científicos” ven las variantes dialectales romaníes

 

Una lengua estándar es una variedad ampliamente difundida y, en general, entendida por todas las personas hablantes de la misma. Es el modelo de lengua unitario utilizado en la educación formal, en la enseñanza del propio idioma, por los medios de comunicación, para los usos oficiales y los usos escritos y formales y que, históricamente, se viene utilizando para cohesionar política y socialmente el territorio donde dicha lengua es oficial.

¿Ocurre algo de esto con el llamado “romanó estándar”? No. No hay ninguna variedad de romanó que esté ampliamente difundida, que sea entendida por todas las personas hablantes de la misma. No hay tampoco un modelo unitario de lengua que se enseñe oficialmente. Y, por supuesto, no hay ningún territorio oficial para el romanó aunque el romanó esté reconocido en diferentes territorios.

En diversos lugares de Europa se enseña romanó de manera más o menos oficial. La más de las veces a iniciativa de alguna organización gitana. Lo más parecido a un sistema oficial de enseñanza del romanó lo encontramos en Rumania donde se enseña en unas 200 escuelas.

Los modelos de lengua que se enseñan están basados en las variantes dialectales dominantes en esos lugares. Por ejemplo, en Rumania la base es la variante kalderash. Eso sí, utilizan el alfabeto aprobado en el 4º Congreso Mundial Gitano (Varsovia, 1990) que ya es un avance importante en el proceso de estandarización.

El objetivo de la estandarización del romanó está en la misma base del surgimiento del movimiento gitano internacional: ya en el 1er Congreso Mundial Gitano (Londres, 1971) se acordó crear una comisión que se encargara de la estandarización.

Este proceso sigue en marcha. El avance mayor en este sentido ha sido la aprobación del alfabeto oficial en el 4º congreso Mundial Gitano (Varsovia, 1990) y que lideró Marcel Courthiade.

Alfabeto creado por el lingüísta Marcel Courthiade para el Romanó estándar

Alfabeto creado por el lingüísta Marcel Courthiade para el Romanó estándar

 

Este alfabeto no goza de respaldo ni de unanimidad. De hecho es el objeto de frecuentes ataques provenientes especialmente de personas no gitanas cuyos intereses van más allá del lícito afán por mejorar la difusión y enseñanza de nuestro idioma y tienen más que ver con el mantenimiento del status quo que les sitúa a ellos en posiciones de poder respecto a la planificación lingüística y al reparto-apropiación de los escasos recursos dedicados al romanó.

Es verdad que este alfabeto da muchos problemas en el uso ya que no está incorporado a los teclados de los ordenadores y demás artilugios tecnológicos que hoy en día sustentan las comunicaciones y ello conlleva que para poder escribir un símbolo especfífico (por ejemplo ś) haya que pulsar una secuencia de 3 comandos: insertar + símbolo + ś (utilizando Microsoft Word 2007, sí, sí, ya se que estoy un pelín atrasado) lo cual dificulta y retrasa la escritura.

Esto tendría fácil arreglo si hubiera voluntad política de solucionarlo: invertir en crear un teclado adaptado al romanó y difundirlo gratuitamente.

Pero estos señores que gobiernan, aconsejados por los gachós que dominan, prefieren dividir, hacernos creer que es un alfabeto “extraño” (como si los demás alfabetos no lo fueran), mentir sobre la homogeneidad del romanó y la potencia de intercomunicación que tienen todas sus variantes, etc…

Como podéis ver, la situación en el ámbito del romanó es muy similar a la que vivimos en las demás áreas de la política “gitana”.

Bien, con todo y con eso, el romanó, debemos recordarlo, fue declarado como el idioma oficial del Pueblo Gitano ya en el Primer Congreso Mundial de 1971 y si todas y todas asumimos que la bandera allí diseñada y el himno allí compuesto son nuestra bandera y nuestro himno también debemos asumir que el romanó es nuestra lengua. Y ello nos debe impulsar al combate para que se reconozca oficialmente como nuestro idioma propio (junto con los demás idiomas: la mayor parte de los grupos gitanos son plurilingües y, como mínimo, los romanoparlantes son bilingües), se enseñe, se difunda, se potencie la creación artística en romanó, etc… como se hace con las demás lenguas de nuestro entorno. Esto es bueno que lo tengamos siempre en mente: no estamos pidiendo nada del otro mundo ni pidiendo imposibles ni nada que no nos corresponda o ¿acaso pagamos menos impuestos que pagan los demás ciudadanos cuyas lenguas propias son apoyadas por el Estado y las Autonomías?

Sigamos, no obstante, y recordemos también que el romanó es la seña de identidad gitana más compartida por la comunidad gitana. De hecho, en España incluso, la mejor forma de reconocer a otra persona su condición de gitana es intercambiar unas pocas palabras en romanó y con ese simple gesto ya nos situamos en el territorio de la hermandad, de la solidaridad, de lo común.

Aunque España no ha incorporado al romanó entre las lenguas españolas amparadas por la Carta Europea para las Lenguas Regionales y/o Minoritarias, ECRML (una más de las traiciones del Estado español hacia nuestro Pueblo), 15 de los 25 Estados firmantes del tratado ECRML han reconocido al romanó como una lengua minoritaria tradicionalmente presente en su territorio. Es la lengua con mayor número de reconocimientos, jijiji, de todo el ámbito de aplicación del ECRML. Pero este reconocimiento es casi nada o muy poco. Tal y como ocurre en los demás ámbitos de la política “gitana” puesto que la mayor parte de los recursos van a manos de gachós (algunos bienintencionados, otros no tanto) y no repercuten en las comunidades de base.

Igualmente, este obstáculo sería fácilmente superable si hubiera voluntad política: llevo años intentando promover la incorporación del romanó al protocolo de adhesión de España a la Carta Europea de las Lenguas Regionales y/o Minoritarias. Ya sabéis que siñelo mu cabezón y quizás un día de estos convenzo a algún gachocico güeno pero estaría bien que todas y todos los demás colaboraseis desde vuestros respectivos ámbitos. Por lo menos así no me sentiría tan solico, el primo, en esta quimera. Y aquí tenemos una oportunidad magnífica para mejorar la situación del romanó en España.

Por cierto, esa increíble intercomunicación entre los dialectos romaníes es posible porque la gramática romaní es la mimsa en todas partes y es muy sencilla. Esta estructura dota al romanó de una inusitada homogeneidad y constituye otra de sus fortalezas.

Como os decía antes, el proceso de estandarización del romanó continúa: en Rumania tienen libros de texto para la enseñanza del romanó en todos los niveles de escolarización y no solo para enseñanza del idioma sino incluso como lengua vehicular para el aprendizaje de otras asignaturas escolares aunque esto está menos desarrollado; se publican diversas revistas y periódicos en romanó que, aunque no suelen utilizar el alfabeto oficial, sí contribuyen a la difusión de una variante “internacional” que incorpora terminologías internacionales;  en diferentes lugares funcionan emisoras de radio y de televión que emiten en romanó; y la música sigue dándonos las más grandes alegrías: los Rroma siguen cantando en romanó por todo el mundo.

En este contexto ¿qué puedo yo esperar del Instituto Europeo de Cultura Gitana recientemente creado en Berlín (Alemania)? 1º) qué Undebel no permita que se parezca en nada al Instituto de Cultura Gitana de España; 2º) que no lo dominen eurojambos ni eurogachós ni gitanoides ni gitanillos de recién descubierta gitanidad sino personas con raíces en las comunidades de base; y 3º) que invierta dinero en desarrollar la enseñanza del romanó y en implementarla y que esas inversiones no acaben en los bolsillos de los sabios payos de siempre.

 

8 de Marzo, Día Internacional de las Kalís. Resistiendo al Antimundo.

by Patricia Caro Maya

mujer kalí

Durante el albor de la civilización Oripandó, Bengue era el príncipe del Antimundo. Cuentan que en tiempos de guerra se estableció en pacto con Aristeo, guardián de las Megalópolis, prometiéndole toda inmortalidad y gloria que redimirían su tormento. A cambio, éste debía convertir a su pueblo en rebaño de cabras que sacrificarían en honor a su nombre. Así quedó sellado por un eclipse de luna que oscureció ambos reinos 20 días y 20 noches.

Entretanto Rají, protectora de los Ríos y los Vientos, mandó llamar a Ray, protector de los Caballos y la Poesía. Juntos se apartaron a la cima del monte Eray para levantar con romero y hierbabuena una ofrenda de Paz que ofreciera olor grato a su Dios.

Cuando Aristeo sacrificó a su pueblo, reclamó a Bengue su parte del pacto pero éste se negó a cumplirlo. Le exigió transfigurar a Ray para ofrecérselo en sacrificio y tomar a Rají para que concibiera un rebaño de cabras al servicio del Antimundo.

Rají fue atada y embadurnada en aceite de adormidera. Cuando dejó de gritar y retorcerse, Aristeo sujetó su cabeza y fijó sus ojos en los suyos. Repetía como un mantra que él era el verdadero Ray. Compulsivamente le decía que la amaba y eso era lo más importante, que eran una el complemento del otro y por eso era exclusivamente suya. Obstinado intentaba convencerla de que estaban predestinados a traer juntos una nación nueva y para eso, ella debía negar su humanidad y concebir un rebaño cabras.

Dicen que aquella noche, Rají se soñó dentro de un laberinto. Recorría los pasillos quebrados en espinas hasta llegar al centro de la habitación. Allí encontró a Ray, ciego y rodeado de espejos. ¿Quién real y quién espejismo?

Despierta en sobresalto y tristeza, llenó sus cabellos de ceniza y postró su rostro sobre el suelo quebrantando su oración en canto, entonces tuvo una visión. Un río de agua viva se arremolinaba en sus venas como el torrente de la primavera. Se irguió, secó las lágrimas y sacudió sus vestiduras. Los lazos que candaron su libertad en aquella tienda cayeron como las hojas secas de un árbol caduco. Cuando su mirada buscó la salida, Kaliphen, primera jueza y profetisa de Oripandó, la estaba esperando frente a ella con una vara de olivo.

Rají se multiplicó en miles de comunidades que se diseminaron por el Mundo como la lluvia del monzón. Cuando llegaron a España, se llamarón Kalís y hoy día, somos guerreras que enfrentamos la violencia que Aristeo inflige sobre nosotras negando nuestra existencia, identidad y derechos.

Amadas primas, os cuento esta historia para que estéis alerta y no caigáis en los brazos de Aristeo porque os llevará al Antimundo para engendrar cabras. Sé que han robado nuestra leche y nuestra miel, que se llevaron nuestra salud en frasquitos de alabastro y la mezclaron con el cieno de sus políticas antikalís y gadjocéntricas. Sé que hay personas entre nosotras que se dejaron embaucar por la adormidera. Sé que azotan impunemente los sueños de nuestros hijos e hijas cuando van a la escuela. Sé del encierro en los arrabales, de los encarcelamientos y los genocidios por pertenecer a nuestro linaje. Sé la violencia que infligen sobre nuestros cuerpos, nuestras miradas y nuestro sentido de la vida. Sé que la lucha es dura primas, pero también sé que no somos las únicas a las que Aristeo y Bengue pretenden sodomizar para someterse al Antimundo. Otras civilizaciones resisten también sus lanzas, sortilegios y maldiciones. Busquémoslas y establezcámonos en alianza con ellas.

Descendemos de guerreras, juezas y profetisas, primas. Sigamos nuestra deriva y luchemos. Levantemos la voz serena que clama nuestros malestares en público. Fortalezcamos nuestros valores y nuestras esperanzas. Que Aristeo no decida quiénes somos, cómo nos llamamos o cuánto vivimos. Impidamos que vicie nuestra familiaridad ni corrompa nuestros lazos de amor. No permitamos que deprave con sus dogmas la herencia de nuestro pasado, la resistencia de nuestro presente, ni las expectativas de nuestro futuro.

Que el día de las mujeres en España sea también el día de las kalís, nos reunamos con las primas que siguen najando en largo viaje y recordemos juntas la deriva que nos ha hecho ser quienes somos. Sirva este día para abrazarnos y soñar que un día pronto no haga falta este día. Los descendientes de Ray que aún queden encerrados, se liberen de espejos y recuperen su mirada para siempre. Las personas engañadas y seducidas salgan del letargo y la amnesia. Sea pues la caída de Bengue y tanto Aristeo como su pueblo, queden liberados de su tormento. Que el día de las mujeres sea recordado por la humanidad entera como el primer día del fin del Antimundo.

Godǐpen bodlo thaj zèleno (pensamiento azul y verde)

by David Cortés Cortés

Bandera RomaníTodas las ciudades de Europa que hablen de valores democráticos, de libertad, concordia, de paz, deben tener un Plan Estratégico Contra el Antigitanismo. Lamentablemente hasta que el efecto Pigmalión siga instaurado en el sistema educativo y campe a sus anchas en las escuelas ubicadas en barrios estigmatizados, las fuerzas del orden criminalicen en base al perfil no-blanco, las fuentes de producción económica actúen desde el despotismo y el etnocentrismo, mientras que en las administraciones públicas y entidades sociales tengan cabida la utilización de argumentaciones discriminatorias y subyugadoras, mientras que la Romanipen no se muestre al mundo desde la diversidad, la verdad, desde la libertad de un pueblo que late con su propia sangre, y no como un grupo humano cristalizado en una cultura trivial, perpetuada en la reminiscencia, heredera congénita de la resiliencia, ahistórica y perteneciente al hábitat del gueto, los Derechos Humanos para el Pueblo Gitano seguirán siendo una utopía, seguirán sin representarnos y seguiremos sin sentirnos amparados por declaraciones vacías.

El Pueblo Gitano, el cual siente, abraza y da un valor añadido a los valores universales que representan la vida y la humanidad, somos el único pueblo en la tierra que no ha provocado una guerra. El sentimiento de unidad que trata de transmitir Europa, en las gitanas y en los gitanos ese sentimiento de transnacionalidad forma parte de nuestra cosmovisión, haciendo que todos los Rroma del mundo seamos hermanas y hermanos. Somos un pueblo que desde que salimos de la India hemos transmitido al mundo nuestra riqueza y de la misma forma hemos aportado a Europa gran parte de los progresos provenientes de oriente. En cambio, jamás hemos tratado de dominar, ni esclavizar a ningún otro grupo humano. De ahí que seamos un Pueblo que siempre ha luchado por no ser asimilado, lo que ha conllevado a que abracemos con mayor fuerza y orgullo nuestra Romanipen, lo que nos ha permitido que hoy podamos seguir siendo un Pueblo y que nuestra identidad brille en nuestro interior con luz propia.

Mediante expulsiones, esclavizaciones y genocidios, se ha tratado de extinguir nuestra existencia, de hecho fuimos desposeídos de nuestro idioma, de nuestros apellidos, no nos permitieron que transmitiéramos nuestra Romanipen a través de nuestros oficios, formas típicas de vestir, nuestra visión del mundo. Dolorosamente se ha negado nuestro dolor, nuestra historia, nuestro patrimonio intelectual y cultural.

El Antigitanismo en la historia se ha manifestado a través de la religión, de la ciencia, de las élites académicas, de la sociopolítica, generando ramificaciones y focos de radiación antigitana, causando graves secuelas en la sociedad, generando una conciencia más tolerante al odio y a la discriminación, ha solidificado errores cognitivos, ha estimulado cosmovisiones fundamentadas en la ignorancia y en el alfabetismo de los valores humanos.

El Antigitanismo es un racismo residual, capaz de mutar en el tiempo, de manifestarse desde distintas lógicas y de trascender a todos los ámbitos y esferas, logrando estructurarse desde el ámbito doméstico, hasta las propias instituciones públicas. Asimismo debemos entender que el Antigitanismo es un racismo que promueve la colonización mental, por ese motivo se deben iniciar nuevos marcos teóricos que analicen científicamente y desde un pensamiento genuinamente romaní, cuestiones como la colonización y el estudio de la génesis del Antigitanismo.

Este racismo está provocando que la Romanipen se muestre al mundo desde la marginalidad y la criminalización, que nuestra producción económica se encuentre en un déficit permanente, con lo que tenemos serias dificultades para consolidar nuestro bienestar.

Las narrativas expeditadas por las élites académicas y del poder, así como investigadores/as, sociólogos/as, etc. acerca de aquello que supuestamente somos el Pueblo Gitano, han mostrado al mundo una “cultura gitana” que no es la nuestra, una imagen supeditada y “casualmente” favorable a las instituciones públicas, a la hora de justificar la generación de las bolsas de marginación, que para tantos es tan suculenta y generadora de economía, unas lógicas potenciadoras y abastecedoras de las ideologías y de las mentes más extremistas fundamentadas en el odio. Unas narrativas que han servido de espejo, impidiendo ver los campos y los cielos a través de las ventanas de la libertad.

Dolorosamente tengo que decir que bajo los mismos criterios que se constituyen esas narrativas, actualmente, llamémosla por respeto a aquellas personas que actúan con un corazón limpio, pseudo-sociopolíticas, seudo-entidades sociales, seudo-instituciones públicas,  sus argumentaciones mantienen un paralelismo con dichas narrativas y lógicas, ya que estas argumentaciones están generando y perpetuando una situación, que además están justificando los prejuicios y por defecto generando sinergias de odio.

El Antigitanismo es junto con al Antisemitismo, la Islamofobia, la Homofobia, la Violencia de Genero, la Negrofobia, uno de los mayores males a los que universal y localmente  debemos hacer frente, pero dolorosamente el Antigitanismo es un racismo permisible, muestra de ello es la libre apología que se hace de este racismo en los medios de comunicación. Al no ser tratado, mediante normativas y leyes especificas, la sociedad tiene acceso a la radiación y empoderamiento del Antigitanismo, como un elemento de defensa cultural.

Por tanto este terrible racismo debe formar parte de manera prioritaria de la agenda política, es de suma urgencia desarrollar leyes y normativas específicas contra el Antigitanismo. Para revertir esta situación hasta ahora, exceptuando honrosas excepciones, se han llevado a cabo políticas y acciones sociales enfocadas en el paternalismo, el asistencialismo, la integración, la sensibilización, estos marcos de actuación únicamente se centran en los damnificados, pero no en los “damnificantes”. ¿Sin antes destruir el tanque destructor, que lógica tiene construir apartamentos nuevos? Por esa razón es de suma importancia iniciar un camino hacia la derogación del Antigitanismo.

Es necesario buscar nuevos marcos de actuación enfocados en la generación de nuevas políticas y acciones sociales más intelectuales y de calidad, fundamentadas en la libertad cultural, en la gestión eficiente de la diversidad, en la justicia social, la biopolítica, en el desarrollo de nuevos marcos teóricos basados en la descolonización cultural, la elaboración de nuevas argumentaciones y narrativas que ridiculicen y pulvericen dichas narrativas y argumentaciones Antigitanas.

Como ha ocurrido con otras minorías, es por derecho que el Pueblo Gitano ocupe cargos de representación pública y política, es por ello que las gitanas y los gitanos tenemos el derecho de tomar las riendas de nuestro propio futuro, de tomar decisiones que nos afecten al Pueblo Gitano, pero también decisiones de Estado, construir nuevos paradigmas más democráticos y fundamentados en la diversidad, la equidad , la concordia y la Romanipen.

Es hora de iniciar un proceso de des-trivialización de la cultura gitana, dejar de confundirla y asimilarla con la pobreza y la marginalidad. Es hora de que la perspectiva positiva del Pueblo Gitano se generalice, y que la profesionalidad y el éxito de las gitanas y los gitanos no se conozca a través del “a pesar de ser gitano”.

Es hora de sentarse y establecer nuevas reglas y sinergias que transformen los conceptos y las metodologías, es hora de renovar nuevos acuerdos sociales que estimulen la activación de una conciencia más activa en Pro del Dialogo Intercultural y de los Derechos Humanos, es hora que nos miremos mutuamente, comprendiendo que todos los grupos humanos educamos a nuestros hijos e hijas de la misma forma, buscando que amen, respeten y protejan los valores que representan la vida y la humanidad.

Se debe iniciar un proceso de reparación de la historiografía y el idioma, y la respuesta debe darse a través de la educación obligatoria. Necesitamos establecer espacios donde se difunda, desde la diversidad el pensamiento romaní, nuestras aportaciones intelectuales, históricas y actuales, mostrar al Pueblo Gitano por encima de las lógicas y las narrativas Antigitanas. Necesitamos que se establezcan módulos universitarios que capaciten a profesionales desde el conocimiento y la empatía, y no desde los estereotipos y la banalidad.

Es necesario que se establezca un Plan Estratégico Contra el Antigitanismo, en todos los ámbitos, necesitamos establecer agentes y observatorios que velen por la equidad, la democracia y la no discriminación. Es de vital importancia que los órganos que trabajan en pro de los Derechos Humanos actúen por oficio en contra de las injusticias y aquellos elementos que menoscaben la paz, la libertad y la dignidad humana. Es hora de cambiar los circuitos y que sean los servicios públicos y privados los que deban de demostrar que no han discriminado y que no han tenido un comportamiento racista, actuando en consecuencia con éstos, penalizándolos y desamparándolos administrativamente. Es necesario sentarse y analizar como nuestras hermanas y hermanos iniciaron y desarrollaron la lucha contra el Apartheid, el estudio de los procesos de como establecieron la lucha contra el Antisemitismo, hay que establecer paralelismos con las leyes y normativas que se establecen en las políticas contra la violencia de género y la homofobia.

Aunque existe un camino recorrido en materia de reconocimiento, en materia de restauración de la memoria histórica del Pueblo Gitano no existe un camino real iniciado. Es por ello que no podemos conformarnos, debemos seguir caminando e iniciar el camino de la restauración. Hablar de restauración histórica y deuda histórica, es hablar de dos caras de la misma moneda. Es hora de que se haga justicia contra los Crímenes Humanos cometidos a lo largo de la historia contra el Romano Them, Pueblo Gitano, potencialmente ejecutados por los autoritarismos de las élites de poder, la religión y la monarquía, el nazismo, el fascismo, las dictaduras, etc.

Esta terrible deuda contraída con el Pueblo Gitano debe ser restituida por justicia, y la justicia no se pide, se exige.

Competir en una carrera sin meta hace infinita una prueba atlética, correr por llegar antes dentro del vagón de un tren, no produce más que ansiedad y agotamiento, caminar por el bosque entre los árboles, sin mapa, ni brújula es andar en círculos.

OPRE ROMA!

Sobre la memoria histórica del pueblo gitano

by Pedro Casermeiro

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Hace ya varios años que los gitanos empezamos a interesarnos por nuestra propia historia, y puede que para muchos el primer contacto fuera con el famoso disco de El Lebrijano “Persecución”. Y aunque antes de publicarse ese disco ya se conocían grandes investigaciones sobre historia, el disco del Lebrijano marcó un punto de inflexión, ya que fue el momento en que la historia gitana se hizo pública para la gran mayoría de gitanos.

A partir de los años 80 y 90 las asociaciones gitanas empezaron a difundir lo poco que se sabía de la historia gitana. El problema es que la historia que se explicaba no había sido interpretada por gitanos, sino que había sido interpretada por investigadores, que aunque tuvieran muy buena voluntad y quisieran ser imparciales, siempre analizaban unos hechos concretos y tangibles –hechos históricos– desde un posicionamiento que obviaba la cultura gitana, los pensamientos gitanos y los modos de actuar de los gitanos. Dicho de otra manera, la historia gitana siempre ha sido explicada desde el punto de vista gachó, y nunca desde un punto de vista gitano.

Podríamos aceptar todas las explicaciones que se dan sobre nuestra historia. Por ejemplo, podríamos aceptar que cuando entramos en la península ibérica a principios del siglo XV lo hicimos como peregrinos de manera engañosa para aprovecharnos de las buenas gentes que aquí vivían; o que más tarde no nos expulsaron los reyes católicos porque necesitaban mano de obra. Explicaciones que siempre han sido aceptadas, pero que parten de una interpretación claramente sesgada de unos hechos concretos: la entrada como pelegrinos y la no expulsión de los gitanos. En ambos casos se mira a los gitanos como mentirosos o como mano de obra barata, exactamente igual que ahora, y obviamente esto no es una casualidad, sino que la visión que los gachés tienen grabadas a fuego en lo más profundo del subconsciente acaban manifestándose en las interpretaciones que se dan de nuestra historia. Y ciertamente pueden darse interpretaciones diferentes a esos hechos históricos concretos que no nos posicionen ni como mentirosos ni como mano de obra barata.

Y llegado el siglo XXI creo que es de justicia que podamos ser nosotros quiénes expliquemos nuestra propia historia. Nos hace falta aún más información, necesitamos investigar muchísimo para conocer nuestra historia, y hace falta que esas investigaciones sean conducidas por mentes gitanas que puedan interpretar todos esos hechos desde un punto de vista gitano.

Un pueblo para ser un pueblo necesita una historia compartida, y nosotros los gitanos aún no la tenemos. Se nos ha tratado de explicar que ya desde el principio venimos a aprovecharnos de los pobres católicos, y que aun así nos perdonaron y nos dejaron quedarnos, eso sí, con una penitencia, dejar de ser gitanos. Nuestro pueblo ha sido invisibilizado desde el año de la primera pragmática contra los gitanos de 1499. Se nos dio el nombre de gitanos y se nos definió como un grupo de personas que viven del engaño, se nos negó el tener una cultura y unos valores diferentes, sólo podíamos ser cristianos y españoles, o aspirantes a ello. Más tarde incluso se quiso prohibir la utilización de la palabra gitano, si no existía un nombre con el que definirnos, entonces no existiríamos.

El construir la memoria histórica es un asunto mucho más complejo que estudiar historia y explicarla. El proceso de construcción de la memoria histórica gitana implica también un componente emocional y un componente identitario. Lo sucedido con los gitanos en la península ibérica es, a grandes rasgos, muy similar a lo ocurrido con los gitanos en toda Europa, y no sólo en lo referente a hace cinco siglos, sino también en la actualidad. Y lamentablemente lo que más nos une a gitanos de todo el mundo es la discriminación y la exclusión sufrida. La construcción de la memoria histórica tiene un claro objetivo de búsqueda de justicia, de una justicia histórica y cultural, una justicia que permita el camino para que seamos reconocidos, aceptados y valorados como pueblo.  Y quizás, cuando seamos capaces de otorgarle un sentido y una explicación a nuestro presente como gitanos y seamos capaces de reconocernos tanto en España, como en Suecia, como en Rusia, dejaremos de ser un pueblo para ser una nación.

En ese proceso de construcción de nuestra memoria como pueblo tenemos que recoger todo lo bueno y todo lo malo. Porque hasta la fecha sólo se nos han contado cosas malas, y se nos ha robado -invisibilizado- todo lo bueno que hemos hecho (léase el flamenco, entre otras cosas). Se ha invisibilizado que somos una cultura compuesta por valores y tradiciones que han viajado desde la India hasta América, que se han alimentado de todos y cada uno de los lugares por donde pasamos, que somos una cultura viva y en continuo mestizaje, pero manteniendo siempre una idiosincrasia propia. Tenemos que explicar que a pesar de cinco siglos de persecución cultural seguimos siendo gitanos contra todo pronóstico. Tenemos que explicar que nuestra cultura no es una cultura marginal, ser gitano no significa ser pobre, ni significa ser un excluido, ser gitano es otra cosa.

Lamentablemente la gran mayoría de políticas dirigidas a los gitanos tienen esa visión de pueblo marginal o pueblo excluido. Lo mismo sucede con las investigaciones que se llevan a cabo en las universidades, en las que generalmente se coloca a los gitanos en el foco de la investigación en tanto que grupo con dificultades sociales; y los gitanos somos mucho más que un grupo con problemas sociales (que ya se nos definió así en la pragmática de 1499) y tenemos que poder explicárselo con su mismo lenguaje, con investigaciones y con reivindicaciones políticas.

Construir nuestra memoria tiene también la función de explicarle al mundo quienes somos los gitanos, y no que se lo expliquen los gachés entre ellos, o nos lo cuenten ellos a nosotros, como ha pasado hasta ahora. La reconstrucción de nuestra imagen social pasa también por ahí. Si no somos capaces de explicar al mundo quiénes somos y cómo somos, la visión que se tiene de los gitanos permanecerá inmutable –mentirosos y mano de obra a la que explotar.

Lo que también podemos decir es que este proceso de reconstrucción de la memoria histórica de los gitanos ha comenzado. En los últimos años ha crecido mucho el interés entre las entidades gitanas por lo que sucedió en los campos de exterminio nazi con los gitanos, o lo sucedido aquí en la Gran Redada de 1749, y se ha empezado a pedirle de manera más contundente a los gobiernos el reconocimiento de lo sucedido y la reparación de los daños. También empieza a recogerse lo sucedido durante el franquismo, sin embargo el dolor de este episodio aún está demasiado cercano como para removerlo. Y esto no debe ser más que el principio. Como he dicho antes, debemos partir de lo malo y de lo bueno, de lo sucedido en la península ibérica y de lo sucedido en toda Europa. Y son las asociaciones gitanas quienes están en mejor posición para reivindicar y liderar ese proceso. Y aunque muchas personas gitanas recelen y no confíen en el mundo asociativo, la realidad es que de momento no existe una mejor herramienta. Y creo también que todos los que estamos interesados en este asunto debemos marcar una línea estratégica común y abordar el asunto de manera integral, sino difícilmente consigamos nuestros objetivos. De momento las entidades gitanas, en nuestra inmensa mayoría, hemos puesto el foco en la promoción laboral y educativa del pueblo gitano, que son cuestiones de vital importancia en nuestro presente, pero debemos empezar a abordar la causa de nuestros problemas con la sociedad, que no es otra que el racismo y el no reconocimiento de nuestra cultura como una más.

Espero que entendáis las reflexiones que he intentado plasmar en este artículo. En ningún momento he pretendido ser exhaustivo, por lo que quedan muchas cosas en el tintero, y prácticamente todo por matizar y clarificar. Sin embargo, sí que pretendo hacerme eco y sumarme a las reflexiones de otros muchos gitanos y poder hacerlas llegar al máximo de gente a través de este aliado (y enemigo) que tenemos en internet.

 

Reflexiones gitanescas sobre el 12 de octubre

by Pedro Casermeiro

12-de-octubre

Probablemente al tratar de traspasar mis reflexiones sobre el 12 de octubre al teclado del ordenador estaré entrando en un jardín de difícil salida, en cualquier caso siempre me quedará la opción de intentar deshacer mis pasos y borrar todo lo que escriba. No obstante intentaré que esto último no suceda y poder expresar con cierto orden y claridad algunas de las ideas que no dejan de perturbarme desde hace ya tiempo.

El 12 de octubre se celebra el Día de la Hispanidad, o la Fiesta Nacional de España, ya que ese mismo día de 1492 Cristóbal Colon pisó América, aunque él pensara que se encontraba en Japón. En cualquier caso lo que realmente se celebra no es la llegada de Colón a América sino la importancia que ello tuvo para la creación del Estado Español y la unificación de diferentes territorios peninsulares bajo la monarquía de los reyes católicos y la proyección de la cultura y lengua española.

Y aunque para la mayoría de personas, la celebración de esta efeméride parezca algo razonable, existen muchas voces críticas. En Cataluña y en el resto del Estado se está generando una gran polémica por la decisión del consistorio badalonés de no celebrar la diada y trabajar como cualquier otro día del año, arguyendo que el 12 de octubre de 1492 acabó dando lugar a un genocidio cultural y humano.  Y ciertamente, la colonización de América por parte de las naciones europeas tuvo un denominador común: la imposición de la cultura, la lengua y la religión del país colonizador y la anulación forzosa de las culturas, lenguas y religiones indígenas.

Para muchos, esta discusión puede parecer algo trivial, ya que han pasado más de 500 años de aquel momento, y lo que hoy día se celebra no es el genocidio cultural de los pueblos indígenas, obviamente. Sin embargo creo que es muy positivo y sano desde el punto de vista democrático que podamos discutir este tipo de cuestiones en nuestro país. ¿Y por qué es positivo poder discutir sobre ello? Muy simple, porque dentro de nuestro propio país siguen existiendo heridas abiertas muy profundas. Lo que estos días se está subrayando es el genocidio cultural llevado a cabo en América, no obstante nadie se acuerda del genocidio cultural que también se inició a finales del siglo XV en la propia península ibérica con otros pueblos como víctimas. En 1499, siete años después del descubrimiento de América, los reyes católicos promulgaron la primera pragmática contra los gitanos y su forma de vivir. Y ese es el preciso momento en que la cultura y el pueblo gitano empezaron a debatirse entre la exclusión, la marginación o la asimilación … y 600 años después seguimos prácticamente en la misma disyuntiva, con las consecuencias sociales que todos conocemos.

Entender la historia es el primer paso para entender el presente y trazar el futuro con cierta armonía. Lo negativo de la polémica creada estos días son las formas. Parece que funcionamos a “arreones” políticos, y que cuando pase una semana todo este tema habrá quedado en el olvido hasta el año que viene. Considero que necesitamos revisar la historia, reivindicar todo aquello que se nos sustrajo y analizar las consecuencias de todo ello. Necesitamos “hacer pedagogía”, no basta con un calentón político de una semana, hay que ir más allá, y hay que hacerlo respetando a todo el mundo y sin herir sensibilidades. El 12 de octubre, aunque para algunos simbolice el inicio de un genocidio, es la fecha en la que se celebra la cultura, la lengua y la identidad nacional de un pueblo, y debe ser respetado, por grande o pequeño que sea. Y repetimos, no se celebra la aniquilación de nadie, ni se celebra en contra de nadie. Por ello, cualquier objeción de conciencia sobre la celebración de esta fecha debe plantearse desde una posición empática y respetuosa con quien la celebra, pero a la vez asertiva y pedagógica.

¿Tendría sentido pedir que esta celebración cambiara de fecha para así evitar herir sensibilidades? Si la respuesta es sí, entonces también tendría sentido que los gitanos solicitásemos que se retirasen todos y cada uno de los monumentos erigidos en honor a cualquier monarca que hubiera promulgado alguna pragmática contra nuestra cultura o idioma. Esto parecería una barbaridad, pues bien, se ha hecho y se está haciendo con todo aquello que recuerda al caudillo de España por la gracia de Dios. En cualquier caso, mi respuesta personal a la pregunta sería un claro “no”. La revisión de la historia debe enriquecernos como sociedad y como democracia, y para ello debe hacerse desde el sosiego y la neutralidad que deben aportarnos 600 años de historia compartida. No podemos juzgar con nuestros valores actuales lo que sucedió entonces, sino no quedaría títere con cabeza. No podemos juzgar ahora a la iglesia católica por la Inquisición, como tampoco podemos juzgar ahora a la monarquía ni al estado español por el genocidio cultural del pueblo gitano o los pueblos indígenas ocurridos hace cinco siglos.

Sin embargo, remarco que sí debemos estudiar y comprender lo que sucedió y promover la restitución de las víctimas, en este caso diferentes pueblos que, como los gitanos o los indígenas, nos vimos obligados a olvidar nuestra lengua, nuestra cultura y nuestro modo de pensar. Para nuestro pueblo en particular es de vital importancia. Después de varias décadas en las que se está trabajando por la integración o la inclusión o “lo que sea” del pueblo gitano, pocos se han parado a pensar que lo primero debería ser la restitución de nuestro pueblo en su conjunto, de nuestra cultura, centrándose en nosotros como pueblo, como colectivo, como nación, y no como personas individuales que buscan una mejor situación socioeconómica, que es en lo que se centran el 99% de las políticas sociales dirigidas a los gitanos. Mientras no se cambie el prisma y se entienda que somos un pueblo y se nos trate como tal, seguiremos en nuestra eterna encrucijada: la marginación, la exclusión o la asimilación.

Espero que este tipo de debates que empiezan a surgir no se cierren de un portazo y tampoco queden enquistados convirtiéndose en una arma arrojadiza más entre posiciones políticas opuestas. Espero que podamos debatir y comprender a fondo cuáles son los efectos de las políticas actuales sobre las relaciones entre pueblos y culturas en continuo contacto. Espero que se llegue a entender algún día que la promoción de cualquier cultura no debe pasar por la ofensa o sometimiento de otra cultura. Y espero que se comprenda que el pueblo gitano es un pueblo con una cultura y una identidad colectiva, y no un grupo de personas con necesidades socioeconómicas.

Y llegados a este punto, espero estar cerca de la salida del jardín en el que decidí entrar voluntariamente hace un rato …