La discriminación positiva con la comunidad gitana en el ámbito universitario

by Ramón Flores

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La discriminación positiva (affirmative actions, en inglés) fue una terminología usada por primera vez de forma oficial en los Estados Unidos, cuando el presidente John F. Kennedy firmó en 1961 una disposición según la cual los contratos del gobierno debían adoptar medidas positivas para garantizar que los solicitantes de un empleo serían considerados para tal sin tener en cuenta su raza, credo, color u origen.

Hoy en día, tanto en los Estados Unidos como en otros muchos países del mundo, la discriminación positiva forma un conjunto de leyes, políticas y prácticas administrativas que pretenden acabar y corregir los efectos de una forma específica de discriminación. Estas medidas incluyen programas que se centran en el acceso a la educación y el empleo, concediendo y tomando en consideración especial a los grupos históricamente excluidos como las minorías raciales. El objetivo de la discriminación positiva es corregir las desventajas asociadas con la discriminación racial en el pasado, para eliminarlas en el presente. Mediante estas medidas, se aspira a que instituciones públicas (mayoritariamente) como Universidades, Hospitales y demás servicios públicos, sean más representativos de las poblaciones a las que sirven.

El debate sobre la discriminación positiva con la comunidad gitana en Europa no ha marcado aún una división filosófica ni un diálogo continuado sobre su idoneidad, sin embargo, sería interesante poner sobre la mesa diferentes cuestiones, ¿en qué medida la discriminación y los prejuicios persisten de una manera sistémica? ¿En qué medida los programas de discriminación positiva han sido, o pueden ser eficaces para proporcionar oportunidades académicas y laborales a la comunidad gitana?

Respecto a un hipotético escenario de discriminación positiva en las universidades con la comunidad gitana en España, a diferencia del sistema de becas específicas, un sistema de cuotas (por ejemplo) estaría dirigido a permitir el ingreso de forma diferenciada a las universidades públicas, de acuerdo con porcentajes de estudiantes gitanos sobre el total que establece cada universidad, quienes concursarían entre ellos por esos cupos.

La comunidad gitana ha sido categorizada como minoría discriminada a lo largo de la historia, y ya que no forman parte en las políticas públicas y tampoco nunca se ha hecho preguntas sobre la idoneidad de tales iniciativas: ¿Qué es necesario hacer para que las universidades no sean el epicentro de transmisión de una única y verdadera cultura, sino un espacio de intersección y diálogo entre las distintas formas de ser, pensar y reaccionar?

Educación y cultura son inherentes una a la otra, ya que no existe educación sin interacción entre prácticas culturales y los modos de ser, pensar y reaccionar en las sociedades contemporáneas. Dicha relación se edifica como algo estructural, tal como afirmaba el sociólogo jamaicano Stuart Hall (1997) sobre la “centralidad de la cultura”.

No podemos obviar que las minorías étnicas y culturales se han formado desde la hegemonía de algunas formas de cultura por encima de otras. Por lo tanto, la relación entre la educación y el reconocimiento cultural no pueden concebirse como estamentos independientes, sino como elementos entrelazados.

Sin embargo, con el actual sistema del Estado español, esto no sería posible. De entrada, el artículo 14 de la Constitución dice textualmente: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.”

Bajo esta premisa, no existe reconocimiento como minoría étnica a la comunidad gitana en España como tal, puesto que como dice el artículo 14, los españoles son iguales ante la ley (los gitanos nacidos en España son, obviamente, españoles) y no prevalece discriminación alguna por raza (aunque esto es discutible). El estado español, no contempla actualmente un marco nacional de protección de las minorías en el país, como otros modelos de protección adoptados en la República Checa, Hungría, Rumania y Suecia, por nombrar algunos otros miembros de la Unión Europea.

Pero si tomamos como ejemplo las medidas adoptadas por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJCE) con respecto a la igualdad entre hombres y mujeres, podemos encontrar datos interesantes para hacer comparaciones interesantes.

Observamos que en este sentido se tiene en cuenta que cualquier medida de acción positiva responde al principio de igualdad de oportunidades, que las instituciones europeas persiguen para garantizar la igualdad efectiva y no un determinado resultado material. Así, aunque la realización de la igualdad efectiva pueda requerir la adopción de medidas discriminatorias, el objetivo último de estas medidas es enfrentarse a la discriminación. Por lo tanto, el principio de igualdad de oportunidades en que se fundamenta la acción-discriminación positiva no solo es compatible, sino también complementario, con el principio general de no discriminación.

En este escenario, ¿Sería posible un marco similar con medidas que faciliten el acceso a la universidad a los miembros de la comunidad gitana, teniendo en cuenta que en España no hay reconocimiento institucional de minorías?

Sin embargo, dichas medidas, podrían encontrarse con barreras sociales que podrían acrecentar la brecha discriminatoria y las percepciones negativas hacia la comunidad gitana. Sírvase como ejemplo algunos casos en Estados Unidos, uno, el caso De Funis. Este joven fue rechazado por la Facultad de Derecho de Washington a pesar de que sus buenas calificaciones superaban a las de sus competidores negros, filipinos, hispanos y nativo americanos, pero privilegiados en razón de las medidas antidiscriminatorias que establecían cuotas. Posteriormente ocurrió algo parecido en el caso Bakke. La Facultad de Medicina de la Universidad de California contaba con 100 plazas, de las cuales 16 correspondían al programa de acceso a las minorías. Bakke, de raza blanca, obtuvo el puesto 84 y no fue admitido. Si hubiera sido miembro de una minoría habría conseguido la plaza en razón de sus méritos.

Se podría argumentar que debido a la coyuntura social y económica en la que está inmersa España en estos días, dichas medidas de discriminación positiva podrían tener un impacto negativo en la sociedad, reclamando que en vez de tomar en cuenta cuestiones étnicas, se tomaran en cuenta cuestiones económicas, estableciendo cuotas y ratios para aquellos estudiantes con mínimos ingresos.

No obstante, diversas investigaciones han demostrado que las experiencias de diversidad en la universidad pueden tener efectos positivos para el crecimiento cívico y social de los estudiantes y su participación saludable en un mundo cada vez más globalizado. Pero incluso si las instituciones de educación superior sólo utilizaran los ingresos familiares y no una cuestión étnica, como su principal criterio para la diversidad, muchos desafíos estructurales permanecerían. Hoy en día observamos claramente que el número de ingresos a las universidades de estudiantes gitanos desde secundaria procedentes de familias con bajos ingresos, está muy por debajo de los estudiantes no gitanos.

Podemos deducir que las políticas de discriminación positiva pretenden favorecer la recuperación entre grupos desiguales designando a los beneficiarios de dichas medidas (Urteaga, 2009). Se trataría de unas medidas preferentes cuyas formas difieren, aunque intervengan en ámbitos similares, y que genera ciertas polémicas para determinar si nos encontramos ante una ayuda o un favor.

Es obvio que el caso español dista mucho de otros países como Eslovaquia o Macedonia, donde sí se han tomado medidas a favor de la inclusión de alumnos gitanos en estudios superiores, porque como comentábamos anteriormente, en España la comunidad gitana no está reconocida como una minoría étnica, pero sin duda alguna, el debatir abiertamente sobre esta cuestión nos daría la posibilidad de investigar si abrir dichas cuotas aumentaría el porcentaje de estudiantes gitanos en las universidades españolas.

Qué duda cabe que podríamos convertir en necesario un debate donde se analicen algunas de las objeciones más habituales formuladas contra los programas de discriminación positiva y revisar las razones que aducen quienes abogan por ellas, señalando al mismo tiempo los criterios que habrían de cumplirse en su implementación para responder a las exigencias de la realidad social y cultural con la comunidad gitana en España.

Por lo tanto, partiendo tanto de planteamientos que se podrían adaptar de medidas existentes como desde principios autóctonos y adaptados a la realidad social del país,  la vía seguida debería ser muy concreta: medidas encaminadas a hacer efectiva la igualdad entre todos los ciudadanos y la uniformidad de trato entre los mismos, gitanos y no gitanos.

Tal vez, los líderes institucionales, académicos y políticos deberían hacer frente a estas cuestiones y problemas en un esfuerzo por evolucionar hacia el paradigma de una auténtica diversidad fomentando este debate abierto. Seguir haciendo lo mismo que hasta ahora es simplemente tirar el dinero en un problema, o volver a reproducir el mismo disco rayado (programas de integración, estrategias y demás documentos sin sentido). Podríamos evitar tomar caminos repetitivos para romper el ciclo de fracaso, exclusión y privación. Lo que está claro es que seguir redundando en el modelo actual sería el eco de la definición de demencia, repitiendo las mismas acciones una y otra vez mientras esperamos un resultado diferente.

In memoriam Valery Novoselsky

by Ramón Flores

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El pasado 20 de agosto de 2016 falleció, en Riga, Letonia el activista de origen gitano y editor de Roma Virtual Network, Valery Novoselsky. La comunidad gitana europea recibió con incredulidad y gran dolor la noticia de su repentina muerte.

Valery nació el 15 de abril de 1970 en Dnipropetrovsk, Ucrania, aunque tenía origienes gitanos e israelíes, país donde vivió hasta sus últimos días.

Su trayectoria profesional, extensa y brillante, abarcó varios años de ejercicio en activo: en 1999 fundó el Roma Virtual Network, una iniciativa privada que se encargaba de difundir noticias sobre la actualidad gitana no sólo en Europa, sino de todo el mundo. Años después, se convirtió en miembro de la Unión Romaní Internacional y más allá de su activismo online, colaboró con numerosas entidades gitanas, tales como ERIO, ERRC entre otras, además de asistir a numerosos eventos, conferencias, formaciones y congresos, siempre relacionados con la comunidad gitana internacional, siendo un viajero incansable.

Como activista nos deja la necesidad de acercarnos a la realidad gitana internacional primero como gitano, después como profesional. Tuvo vocación, intuición y sensibilidad para su comunidad y cuidó sin agotamiento su dedicación hasta verle compartir noticias de sus actividades incluso un día antes de su fallecimiento.

Con su muerte, resulta paradójico observar en la distancia como transmitía entusiasmo y optimismo cuando hablaba sobre los movimientos sociales gitanos, y descubrir que se ha ido de repente, en silencio.  A pesar de todo lo anterior, lo más importante y singular para quienes tuvimos la suerte de conocerle fue él mismo. Su personalidad aunaba sencillez, cordialidad, profundidad y vitalismo, al mismo tiempo que ocultaba una fragilidad y soledad que lo acompañó hasta sus últimos días.

Como visitante habitual de Budapest, en el curso de sus viajes pude conocerlo en la ciudad en 2012 y entablar amistad con él, sin embargo, muy pocos fueron los que llegaron a conocer profundamente a este hombre de peculiar vestimenta e inconfundible bigote. A pesar del misterio y el shock que ha rodeado su muerte, no he querido saber el cómo y el porqué de su fallecimiento, sin embargo, sus últimos mensajes en Facebook, dejaron abierta una puerta a la reflexión sobre la conexión entre su posible depresión y posterior defunción.

Más allá de todas esas cuestiones, lo triste es que nos dejó demasiado pronto, con tan sólo 46 años de edad. Pero si nos deja algo, ha sido su compromiso, su incasable lucha por los derechos de los gitanos en el mundo y su singular forma de ser.

Muchos gitanos te recordarán por tu gran legado y tu lealtad hacia los tuyos.

Buen viaje amigo. Lokhi phuv

Imagen de www.mediaeducationcentre.eu

El Lebrijano se ha ido al cielo para enseñar a cantar a los ángeles

by Juan de Dios Ramírez Heredia

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Ha sido un mazazo. Me lo acaban de decir. Juan Peña “El Lebrijano” ha muerto esta madrugada en su domicilio de Sevilla, a los 75 años de edad. No me lo esperaba. Sabía que él andaba maluquillo, pero nunca pensé que su tránsito a la eternidad para ocupar el sillón que le corresponde en el Olimpo de los Dioses del Arte, junto a Don Antonio Mairena, Manolo Caracol, y un selecto grupito de genios del cante, el baile y la guitarra, fuera a producirse tan pronto. Y es que, a veces, también desde la divinidad de los elegidos, se tiene demasiada prisa.

El cielo debe estar pasando una grave crisis. Siempre se nos ha dicho que la felicidad suprema la otorga la contemplación de Dios. Pero Dios, que es el sumun de la sabiduría, debió pensar que tener a los buenos eternamente contemplándole podía llegar a ser muy aburrido. Y por eso recurrió al más importante de todos sus inventos: la música, ese hálito de la divinidad que en el reparto de las ciencias y las artes que Dios Padre hizo en la creación del mundo, correspondió a los gitanos. Y para ello diseñó el Coro de los Querubines que son ángeles bellísimos que cantan melodías celestiales y tocan violines y guitarras a compás. Evidentemente al compás del cielo que no debe ser muy distinto al que practicaba Juan Peña “El Lebrijano” cuando cantaba por soleá o por bulerías.

Pero intuimos que el Coro de Querubines se ha debido deteriorar, o alguien le ha ido a la Virgen de las Angustias para que mediara ante su hijo, el Jesús de la Salud ―el gitano― para que buscara al mejor artista, al más completo, al más genial intérprete, al más visceral que cuando canta las tripas se le revuelven ―aunque los ángeles no tengan tripas, pueden entender el mensaje― y zarandeara a los querubines que se estaban quedando un tanto anticuados desde que nacieron hace 5.100 millones de años. Y Dios llamó en la madrugada de ayer a Juan Peña “El Lebrijano” ―el que grabó un disco titulado “la palabra de Dios a un gitano” ― para que diera lecciones de cante a quienes la crisis había puesto en peligro su fama universal de “cantar como los ángeles”.

Hasta aquí mi homenaje, pretendidamente poético, aunque sin conseguirlo, a la figura que con mayor brillo ha sido el mejor embajador y el mejor intérprete de la “razón incorpórea” que da cuerpo y vida eterna a lo que el maestro de Mairena denominó el “Arte gitano-andaluz”.

Permítanme que hoy lo deje aquí. Mis manos tiemblan sobre el teclado del ordenador. Y ahora soy incapaz de resumir en pocas palabras lo que, para mí, personalmente, ha sido Juan. ¡Cuántas horas hemos compartido de charla amable sobre nuestro pueblo y nuestra aportación al flamenco! ¡Cuántas veces lo he presentado en los escenarios de Barcelona al calor de mi “Crónica Flamenca”, programa diario que mantuve en las antenas de Radio Nacional de España durante más diez años! ¡Cuánto me ha hecho llorar escuchando ese monumento insuperable a las entretelas del pueblo gitano que es su disco “Persecución”! Y cuanto hemos reído y disfrutado en aquel viaje que hicimos juntos a la India para encontrarnos con gitanos de todo el mundo y compartir ilusiones de futuro con la primera Ministra Indira Gandhi

Los gitanos de todo el mundo dan el pésame de la siguiente forma: “Te avel lohki leski phuv!” (literalmente: “que tenga fácil su tierra” es decir, “que descanse en paz”) “Sasa baro Manuś” (Entre todos los grandes personajes”

Latchó drom, Juan, phral. Ʒa devlesa. (Buen camino, Juan, hermano. Ve con Dios)

 Texto original de la web de Unión Romaní

Johann Trollman, desconocido

by Daniel Diaz Heredia

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Hace un tiempo que se rememora el aniversario de la espectacular victoria de Jessie Owens en las olimpiadas de Berlín de 1936. Este rotundo éxito de la potencia norteamericana en manos de un afroamericano consternaba al régimen nazi que no podía negar la superioridad atlética de su contrincante “No-Ario”. Lo curioso es que pese que la Alemania nazi no admitía la igualdad de las personas en Estados Unidos  que presumía de modernidad y democracia, los ciudadanos negros eran tratados como ciudadanos no de segunda sino de tercera clase.

Imaginemos a un joven Jessie Owens que tras superar muchas dificultades y tener una fuerza de voluntad enorme llegó a ser un plus-marquista  internacional, a pesar de todas la trabas sociales y todas las dificultades económicas que suponía ser de origen africano y humilde en Estados Unidos de mediados de los años veinte.

Mientras Jessie Owens recibía el reconocimiento de todo el mundo por sus merecidos triunfos, otro atleta de otra disciplina y otra minoría étnica se sumergía en el mayor de los anonimatos… me refiero al desconocido Johan Trollman “Rukeli”.

Johann Trollman tuvo la mala suerte de ser gitano en la Alemania nazi. La mala suerte de ser una figura demasiado radiante para el oscuro tercer Reich. Johann Trollman, apodado “Rukeli”, se crió en la zona industrial de Hannover donde pronto llamó la atención del que sería su entrenador Erich Seelig. Seelig y Trollman desarrollaron un estilo de boxeo marcado por un armonioso baile de piernas que chocaba con el estilo tosco de boxeo parado propio del pugilismo de principios de siglo XX.

En 1933 con la llegada del nazismo al poder, los medios deportivos comenzaron a criticar los éxitos de Trollman tildando su estilo de “afeminado” o de “no ser propio de un boxeador ario”. En Junio de ese mismo año Johan Trollman disputa el título nacional de peso semi-pesado con veinticinco años de edad. Trollman ganó con diferencia al campeón Adolf Witt por una marcada diferencia a los puntos, pero los jueces no podían reconocer la victoria y decretaron el combate nulo, las quejas de los espectadores aclamaban a Trollman como ganador…Trollman lloró de la emoción en el ring.

Ocho días bastaron para que la federación deportiva alemana retirará el título nacional y requiriera un nuevo combate para dar la validez del título ya que alegaron que llorar en el ring no era propio de un atleta alemán. En este segundo combate contra Gustav Eder, la federación le prohibió hacer su juego de piernas, es decir tenía que perder el combate o le quitaban la licencia de boxeo.

Cuando llegó el día del combate, y para ridiculizar la política nazi del guerrero ario, Trollman se subió al ring con el cuerpo embadurnado en harina y el pelo teñido de rubio burlándose del estereotipo de guerrero ario. Durante el combate se quedó parado sin moverse aguantado los golpes del rival hasta el quinto asalto.

Después de este combate la carrera de Trollman no se repuso. Las leyes anti-gitanas del tercer Reich hicieron esterilizar al púgil junto a miles de gitanos. Pocos años después, en 1939, la Wehrmacht lo moviliza al frente del este, para hacer su “servicio desinteresado al III Reich”.

El calvario de Johann Trollman “Rukeli” no hizo más que empezar ya que en 1942 Himmler firma el decreto de Auschwitz y Trollman es recluido en el campo de Neuengamme, donde acabaría falleciendo. Hay varias versiones sobre su muerte, la primera es a causa de una herida de bala y otra versión nos lleva a pensar que murió tras un combate de boxeo fraudulento contra un Kapo (prisionero que colaboraba con los carceleros) que tras ser noqueado por Rukeli, apaleó hasta la muerte a Johann con la complicidad de los carceleros. Tenía treinta y cinco años.

En 2003 la familia de Johan Trollman Rukeli recibió el título de campeón de peso semi-pesado alemán, a título póstumo. En Hamburgo hay un monumento a su memoria.

Además de todo el castigo sufrido Trollman, la falta de reconocimiento de su figura se hace si cabe aún más grave. Mientras Jessie Owens tomaba la medalla de oro de los juego Olímpicos de Berlín de 1936, superando las barreras que implicaba ser un ciudadano negro en Estados Unidos, Johan Trollman “Rukeli” era esterilizado y llevado a un campo de concentración después de luchar por un estado que lo condujo de una condena a otra por el mero hecho de ser gitano. Y es que en una sociedad cada vez más mediática el mayor daño que se puede hacer a un colectivo como el gitano es el olvido.

Heroínas Gitanas

by Francisca Perona

Heroínas gitanas

Considero que reconstruir la historia es algo de vital importancia, y en ese trabajo de reconstrucción y comprensión de la historia debe ser obligatorio incluir la historia del pueblo gitano, y no de manera separada, sino integrada a la historia de Cataluña, España, Europa y el Mundo. Debemos hacer una revisión crítica, desde distintos paradigmas y desde una perspectiva de género, y hacer así visible las huellas y riquezas culturales que a los Rroma hemos dejado a largo de los siglos.

Esta demanda queda sin duda ninguna enmarcada dentro de las nuevas tendencias políticas y sociales tanto de Cataluña como España, y deberíamos entender este momento como una oportunidad para los gitanos y gitanas de revindicar nuestro derecho a dignificar nuestra historia.

Las preferencias en las políticas sociales para el pueblo gitano nunca han sido decididas por los propios gitanos, desde nuestros propios análisis de necesidades, sino que nos vienen marcadas desde arriba. Las políticas hacia gitanos no deben convertirse única y exclusivamente en reconocimientos. Los reconocimientos están muy bien, el trabajo debe ser mucho más transversal, y aunque el reconocimiento de nuestra cultura e historia debe ser el primer paso para trabajar, debe venir acompañado de una serie de políticas efectivas en otros ámbitos, porque si no, nunca habrá una transformación social real.

Yo nací en el mundo asociativo, mi padre y algunos tíos ya en los años 60 empezaron en el activismo gitano. Trabajando llevo más de 25 años y he podido vivir muchos cambios políticos, me considero ya veterana, y con el permiso de quienes leéis esto, voy a sentirme cómoda para hablar de forma directa y llana.

Muchas asociaciones llevamos décadas revindicando y trabajando para el pueblo gitano, hemos vivido diferentes fases políticas, diferentes tendencias de líneas de trabajo como; la reeducación, el asistencialismo, la etapa del paternalismo, la dirección ajena de nuestros propios procesos, tutorizándonos y decidiendo por nosotros como si fuéramos menores de edad.

Muchos de nosotros llevamos varias décadas, pidiendo el reconocimiento histórico del pueblo gitano en Catalunya, sin recibir apenas apoyo, décadas justificando una y mil veces la necesidad de recuperar y reconstruir nuestra historia, escuchando frases como “no hay que mirar tanto al pasado, hay que mirar más al futuro, mirar hacia atrás puede acarrear más rencor”, “siempre están con el victimismo de la memoria histórica, eso fue hace ya muchos siglos, pero ahora no tienen excusa para no integrarse …”, y sobre todo etiquetándonos a los que hemos luchado por esta causa como la parte gitana socialmente más radical, retrograda e integrista

Pero ahora en estos últimos años, en la Unión Europea, han surgido oleadas de pensamientos diferentes, nuevos activismos, cuestionamientos al modelo económico actual, una crisis en la escala de valores de la sociedad y, con ello, muchos intentos de volver a recuperar todo lo que el sistema individualista nos arrancó, y surgen así nuevos planteamientos para conseguir una sociedad más comunitaria.

Hoy estoy contenta porque gracias a estas nuevas tendencias sociales, ya no nos mirarán de reojo cuando revindiquemos, ya no hay excusa para que nos digan que revindicar es instalarse en la cultura de la queja. Ya podemos perder el miedo y decir con una voz tajante que necesitamos herramientas para poder mantener nuestra cultura comunitaria dentro de una sociedad individualista, y todo ello sin tener que ser tachados de retrógradas o de trabajar con un modelo poco integrador, y decir que para nosotras/os la crisis económica no empezó en el 2007 sino mucho más atrás, con la decadencia de nuestros oficios, la exclusión del mercado laboral y la mutilación de los mercadillos.

Nosotros los gitanos y gitanas estamos muy acostumbradas, a sentir que nuestra situaciones sociales no sólo se invisibilizan sino que pasan a segundo plano en las agendas políticas y nos vemos indefensos a la hora de defenderlas, muchas veces ni siquiera se entienden. Somos tan invisibles que frecuentemente hasta que otros colectivos o minorías no las empiezan a sufrir, no existen. La peor de la discriminación que puede sufrir un pueblo, es la de ser ignorado, porque si te ignoran no existes, si no existes, no hay pasado y no hay nada que reparar. Por ejemplo; en estos últimos meses   hemos visto discursos políticos y mediáticos en relación al trato policial   hacia los vendedores ambulantes de origen africano en Barcelona como si esto fuera   un factor exclusivo y emergente con la llegada de la emigración africana. No, mucho antes que llegaran los manteros africanos a Barcelona, cientos de hombres y mujeres gitanas sin acceso al mercado laboral, han vivido y viven de esta venta sufriendo estas precariedades y nos hemos sentido solas/os porque nadie nunca levantó la voz a favor de nosotros/as. (Mi respeto y solidaridad hacia los vendedores africanos)

Considero que ahora es el momento de hacer un ejercido de reflexión, de reivindicación pero sobre todo, es el momento para sentirse orgullosos de nuestra condición étnica, SÍ, de tener el orgullo de haber nacido gitana.

Con permiso de vosotros y vosotras me gustaría poder rendir un merecido homenaje a tantas y tantas mujeres gitanas, que han sido y siguen siendo hoy heroínas;

  1. En primer lugar mi homenaje va por las primeras gitanas y gitanos que en los siglos XII, XIII, XIV y XV realizaron una diáspora desde el Punjab hasta llegar a la península, las auténticos europeos, con un sentido de Europa y del Mundo sin fronteras, anárquicas , amantes de la libertad, sin ataduras.
  2. A las gitanas que durante siglos lucharon por conservar su identidad, como mujeres independientes ,trabajadoras, con economía propia , desparpajo, sentido de la libertad, idiosincrasia, visibles en los espacios públicos, incomprendidas y estigmatizadas a lo largo de la historia, y que durante siglos sufrieron toda clase de maltratos, aberraciones, con pragmáticas de aniquilación, asimilación con leyes represoras y de reeducación, en especial a las que en el siglo XVII cuando sus hombres eran enviados como esclavos a los arsenales, ellas encarceladas en las casas de misericordia, protagonizaron revueltas protestando, desnudas, cuando las separaron de sus familias, y aun así supieron conservar su identidad, gracias a sus resistencias camaleónicas, a veces escandalosas y otras silenciosas , hoy nosotras, les debemos seguir siendo y sintiéndonos gitanas.
  3. A esas heroínas gitanas presas en el campo de concentración de Polonia de Auschwitz, que el 16 de mayo de 1944, dándose cuenta que esa noche exterminarían a todos los gitanos, lideraron un motín, luchando contra los soldados de la SS y consiguiendo salvar sus vidas y la de los suyos por un tiempo más.
  4. Recordar: A Francisca García, gitana española, encarcelada durante la Segunda Guerra Mundial, en el campo de concentración Nazi en Alemania. Francisca, más conocida por sus compañeras como FRASQUITA LA GITANA, según el testimonio de Neus Catalá, descrita como una mujer muy buena, Frasquita no quería que la llamaran gitana, pues era muy consciente que como presa política tenía alguna posibilidad de supervivencia, pero como gitana NINGUNA. Y como no, las que vivieron la guerra civil y la dictadura franquista soportando, toda clase de aberraciones por parte del sistema y los decretos de la Guardia Civil: la famosa patada a la olla de los guardias civiles en los campamentos gitanos, las torturas, las rapaduras del cabello, las cárceles y un largo etcétera.
  5. Tantas mujeres gitanas, que por parte de los gobiernos en países como la República Checa, Eslovaquia, Hungría o Suecia fueron víctimas de la esterilización forzosa étnica y también del robo de sus hijos.
  6. A las que hace tan solo un mes fueron noticias en todos los medios porque un grupo de hinchas del futbol las ridiculizaron y vejaron en Madrid.
  7. A las que son víctimas en los países del Este de las redes de tráfico de personas.
  8. A todas las víctimas de violencia de género de cualquier origen y cultura, pero en especial a las 5 gitanas que han muerto en este año.
  9. A la Embajadora por excelencia de Cataluña, Carmen Amaya, por pasear su arte gitano internacionalmente, mostrando con orgullo su gitaneidad.
  10. A nuestra Pintora gitana Catalana más internacional Lita Cabellut, gracias por plasmar en tu arte tu identidad, marginal y étnica.
  11. A las valientes que fueron representadas en el arte durante siglos, desde el Bosco, Goya, Julio Romero de Torres o las gitanas de Nonell, porque mediante las imágenes del pasado nos destruyen los estereotipos de hoy.
  12. A las heroínas que corren de la policía diariamente en los mercadillos por conseguir poner un plato de comida en la mesa para sus hijos.
  13. Y a las que por su baja formación no tienen más remedio que trabajar en trabajos precarios y poco remunerados como las camareras de pisos.
  14. A las heroínas que viven en barrios con dificultades, condenadas estructuralmente por su condición social y étnica a educarse en centros educativos segregados, batallando miles de barreras y combatiendo los estereotipos de fuera y de dentro, y aun así consiguen acabar la EDUCACION SECUNDARIA.
  15. A tantas gitanas y gitanos que trabajan en el ámbito social que se rompen la espalda día a día, y que gracias a ellos se consiguen los objetivos, pero tienen que demostrar doblemente su profesionalidad, cuestionándolos constantemente por sus metodologías gitanas de trabajo.
  16. A las que diariamente están acostumbradas al racismo en los centros comerciales, y en el mercado de trabajo y se ven presionadas a invisivilizar su identidad gitana, y también a las que deciden valientemente posicionarse como gitanas visibles y conviven y cargan en silencio con todos los estereotipos y etiquetas.
  17. También a todos aquellos hombres gitanos, padres, hermanos, abuelos, tíos, que nos apoyan en nuestro camino para conseguir la igualdad de género.
  18. 18. A las técnicas y profesionales no gitanas que nos acompañan en nuestro camino para conseguir la igualdad, que trabajan con nosotras hombro con hombro pero siempre un paso por detrás de nosotras, porque son conscientes que somos nosotras las que tenemos que dar el primer paso.
  19. A las que tienen las habilidades de situarse en los diferentes contextos y ámbitos, intentando cumplir con la sociedad y con su cultura.
  20. A las que participan en la sociedad mayoritaria y a la misma vez intentan mantenerse izadas, para no ser absorbidas por el sistema, sintiéndose orgullosas de su identidad, evolucionándola, y a la misma vez trasmitiéndola.
  21. Terminar homenajeando, como no, con unas palabras de nuestra poetisa Papuzza, gitana polaca, soportó el racismo de la sociedad y murió repudiada por los suyos:

Yo tengo los ojos marrones y tú los tienes verdes, pero vemos lo mismo
Lo vemos todo igual pero lo vivimos diferente.
Tu gente es fuerte la mía es débil, porque no tenemos, ni ciencia ni memoria.
Quizás sea mejor así, porque si los gitanos tuvieran memoria se morirían de angustia.

Opre Rromnia thaj o gao Rrom!