Perspectivismo Gitano I. ¿Por qué dudan que fuésemos peregrinos?

by Isaac Motos

Grabado Jacques Callot _ Les Bohémiens en marche

Tendemos a pensar la historia como la preservación de la memoria que conservando los recuerdos lucha contra el olvido. Sin embargo, la memoria también está constituida por olvidos. Sin recuerdo no habría memoria y sin olvido tampoco. Son el anverso y el reverso de lo mismo.

Ahora bien, cada uno de estos elementos se manifiesta de distinto modo. El recuerdo tiene una relación directa con lo que se dice mientras que el olvido con lo que se muestra. Lo expresado en un pensamiento no está únicamente en lo que dice sino también en lo que se muestra. ¿Qué muestra?  Un transcendental, esto es su condición de posibilidad dentro de un a priori histórico determinado.

Entiendo que un caso paradigmático de este fenómeno podemos verlo operar en torno a la creación de la memoria del devenir gitano. Si hacemos zoom en este devenir y nos centramos en una interpretación acerca del peregrinaje gitano podremos ver moverse muy de cerca de lo que vengo diciendo.

El peregrinaje constituía una práctica protegida desde hacía siglos y constaba con un corpus legislativo propio dirigido a proteger a los peregrinos al menos hasta el siglo XVI. Es la conocida como Paz del Camino. A esta legislación se acogieron los gitanos al comienzo del siglo XV y por esta legislación fueron reconocidos por duques, condes, príncipes, reyes, Emperadores y Papas desde su primera aparición en la Europa occidental en la ciudad de Basilea en 1414.

Ahora bien, contra lo que el sentido histórico indica muchos historiadores ven en esta presentación como una representación, como una farsa ideada por los gitanos para engañar a las autoridades. Pondremos algunos ejemplos ilustrativos de una práctica interpretativa sobre este asunto que o bien la deja constar de manera directa o bien abre el espacio epistémico a tal interpretación. Así, puede leerse en Teresa San Román; Es Sorprendente cómo ingeniaron los gitanos su entrada en el país para lograr tan brillante reconocimiento… O en Félix Grande; El engaño dura muy poco…

Frente a este hecho interpretativo se pueden apelar varias objeciones, pero la más obvia a mi entender es la siguiente: ¿por qué durante todo el siglo XV se les reconoce como peregrinos en los distintos países y reinos europeos y se les concede la condición jurídica de tal reconocimiento si realmente era un engaño urdido por las distintas bandas de gitanos? La respuesta más evidente es sencillamente porque eran peregrinos o cuando menos existencialmente se comportaban como tales.

La interpretación del peregrinaje gitano como un ardid no es sostenible al menos por un motivo de muy difícil probatura; ¿es posible que todas las autoridades de los distintos reinos de Europa occidental que reconocían para los gitanos el estatuto de peregrino y les concedía salvoconductos fuesen presa del mismo engaño?, entonces, ¿por qué se hace esta interpretación histórica que duda sobre la veracidad del peregrinaje gitano?

Ante esta objeción se abre la posibilidad de ensayar una inversión perspectivista e invertir la carga de la prueba para cuestionarse ¿por qué a pesar de ese reconocimiento de peregrinos algunos historiadores interpretan el peregrinaje gitano como un engaño? Esta cuestión nos abre la posibilidad de rastrear no lo que se dice sino lo que se muestra. Lo que se muestra en esta interpretación es un transcendental, esto es su condición de posibilidad dentro de un a priori histórico determinado. Transcendental porque es lo que hace posible su aparición. A priori histórico porque obedece a un campo semántico históricamente construido en el que se está situado.

La condición de posibilidad de que pueda hacerse la mencionada interpretación del peregrinaje en términos de engaño es porque el hecho gitano está situado en un marco hermenéutico que se ha construido históricamente por medio de una semantización que gira en torno al ‘desotramiento’ y a la esencialización. Lo primero entendido como negación de su ser y lo segundo como su identificación con otra cosa de lo que dicen ser.

Esta elección interpretativa sitúa ontológicamente el hecho gitano entre la afirmación de su no-ser y de “ser otra cosa” y tiene como efecto epistémico que el hecho gitano no es verdad, pero tampoco es mentira. Se sitúa en un terreno intermedio entre la verdad y la mentira esto es, en el engaño. Los gitanos no son lo que dicen ser, sino que son otra cosa. No son verdaderos, pero no son del todo falso. Se muestran distinto de lo que son. No son tal como se muestran.

Esta transmutación semántica no se fundamenta en que los gitanos engañaran sobre su modo de vida sino en la irrupción de una cosmología discursiva que aparece en torno al siglo XVI para la cual los gitanos dejan de ser peregrinos para convertirse en delincuentes, peligrosos, (auto) marginados. Esta decisión interpretativa crea una receptividad, una memoria, pero la creación de este recuerdo tiene como condición de posibilidad el olvido de que no es más que una elección interpretativa motivada por varios factores que no puedo precisar en este momento.

La imbricación de este doble eje entre desotramiento y esencialización es la urdimbre sobre la que se teje la trama interpretativa sobre el hecho gitano. Este es el campo epistémico en el que está situado el hecho gitano y el marco hermenéutico desde el que se le interpreta. Es el fondo originario de la precompresión del hecho gitano.

Esta es la red interpretativa que hace posible la recepción del peregrinaje gitano como engaño. Es la condición de posibilidad que hace posible que la RAE incluyera trapacero en la definición de gitano. Es la condición de posibilidad de que historiadoras como Sánchez Ortega afirmen; Sigue constituyendo para la España actual un problema social de difícil solución a causa del propio y voluntario aislamiento de los gitanos y de la resistencia que ofrecen para integrarse en el mundo contemporáneo.

Ya sabemos lo que se dice, nos toca ahora desolvidar lo que se muestra.

La de al lado es compañera, no competencia

by Esther Fernández y Noemí Fernández

La de al lado es compañera, no competencia

Para analizar las desigualdades sociales hay que mirar con las gafas lilas decoloniales, como diría mi amiga Jey de la universidad, que como nosotras, comparte una historia de persecución y resistencia, y a la que por ser negra, igual que nosotras gitanas, ha sufrido los efectos del racismo de primera mano. Pues bien estas magnificas gafas lilas nos ayudan a ir más allá de la falsa creencia en la meritocracia, que presupone que con suficiente esfuerzo y dedicación laboral se puede alcanzar la tan deseada zanahoria.

“La ascensión en la pirámide social”, esa creencia que forma parte de la filosofía capitalista puede confundirnos y hacernos pensar que no hemos hecho lo suficiente, que nos hemos acomodado, o ¿es que tal vez no somos lo suficientemente válidas? o ¿será que nos gusta vivir así? Pero nada más lejos de la realidad, sólo hay que ver los datos sobre la feminización de la pobreza que persiste en el pleno siglo XXI, “en nuestra querida sociedad occidental donde estamos tan avanzados” sigue persistiendo la brecha de género, es decir, solo por ser mujer la media de ingresos por rendas de trabajo es un 18% menor que la de los hombres, el paro estructural afecta de una forma más severa a las mujeres respecto a los hombres. También hay más mujeres trabajando sin contrato, situación que conlleva la no cotización y por tanto la pérdida de derechos a cobrar la prestación por desempleo. Además a largo plazo afecta negativamente a las retribuciones de las pensiones por jubilación, con lo cual, las condiciones que llevan a la pobreza persisten hasta la vejez. Vemos como en la práctica hombres y mujeres no disfrutan de los mismos derechos, son las mujeres las que soportan mayor precariedad laboral, peores condiciones y menores ingresos, situación que mantiene a las mujeres solo por el hecho de ser mujeres, en una situación de subordinación y desventaja tanto social como económica respecto a los hombres. [i]

Pero no solo el género es un factor de desventaja en un mundo androcéntrico, sino que se lo pregunten a las mujeres racializadas. Hay que ir a la raíz para desentrañar los mecanismos de distribución de la riqueza. Es importante observar con atención como los procesos de construcción de las categorías de raza y etnicidad  han definido desde la edad moderna hasta la actualidad, una jerarquía social que legitima, en base a las diferencias étnico-raciales, la distribución desigual del acceso a los recursos y a roles sociales distinguidos. [ii]

Así, etiquetas como inmigrante, mora, gitana, negra, etc. tienen asociadas connotaciones negativas como vagas, criminales, ladronas, sucias, etc. generando imágenes estereotipadas y discursos sobre la otredad, “lo diferente, lo ajeno”, en base a la dicotomía civilización/ barbarie/ progreso/ atraso, donde la sociedad occidental siempre victoriosa, evidencia su supremacía subordinando al resto de culturas.

Las consecuencias para el Pueblo Gitano de este proceso de construcción exógena en el imaginario social, entre muchos otros, ha sido la invisibilización de la realidad que vivimos las gitanas y gitanos, nuestra historia de resistencia y supervivencia en una sociedad mercantilizada al servicio del capital que antepone la producción por encima del bienestar familiar. Una clara evidencia la encontramos en el “Estudio comparado sobre la situación de la población gitana en España en relación al empleo y la pobreza 2018”[iii] donde advierte que solo el 16% de las mujeres gitanas se encuentran activas laboralmente, en contraposición de las mujeres no gitanas que representan un 44%. Pero no es de extrañar en una sociedad que solo por el hecho de ser mujer tienes más posibilidades de estar en una economía sumergida, pues cuanto más por ser mujer y gitana!!

Para las mujeres gitanas es difícil acceder a un mercado laboral “no gitanizado” cuando en las entrevistas de trabajo hacen referencia a tu etnicidad para descartarte del proceso selectivo, caso que he vivido en mis propias carnes, cuando en una entrevista de trabajo de una gran cadena de supermercados, el entrevistador –hombre, blanco y bien situado económicamente–, sin cortarse un pelo, me dijo que las mujeres de mi etnia no trabajan ¿Que no trabajan? Me quede estupefacta, ¿Pero señor usted ha mirado mi CV? ¡Larga trayectoria laboral y estudios superiores!, o como me preguntó un profesor de la universidad, que como lo tenía para llegar a clase a las 8, puesto que a los gitanos nos cuesta madrugar, ¿pero señor, usted sabe a qué hora se levantan las gitanas y gitanos para ir a trabajar al mercao?  El mercao y la venta ambulante ha sido por excelencia el espacio laboral donde las gitanas y gitanos han podido ganarse la vida de forma más o menos normalizada, pues solo mediante el autoempleo hemos podido ejercer actividades laborales normalizadas debido al persistente antigitanismo histórico.

A pesar de los estereotipos y prejuicios de la sociedad mayoritaria, las mujeres gitanas siempre han trabajado dentro y fuera de su hogar, por más obstáculos que hayan encontrado, como se ha demostrado a lo largo de la historia.

Tras la diáspora del Pueblo Gitano, en su llegada a España, las condiciones de las mujeres gitanas estaban muy lejos de la realidad de sus nuevas vecinas españolas, llevaban a sus espaldas siglos de persecución y rechazo que las había fortalecido y preparado para poder buscar el sustento de su familia día a día en condiciones adversas.

A ello hay que sumarle que, mediante la primera pragmática de los Reyes Católicos dictada en Medina del Campo en 1499, se les prohíbe el ejercicio de oficios históricamente gitanos, con los que la mayoría se ganaba el sustento. A partir de entonces debían pasar a ejercer oficios “conocidos” como si arreglar ollas no fuera un oficio conocido…

En 1763 el ayuntamiento de Orihuela dictó una providencia que limitaba la participación en la vida pública y el empleo de las mujeres gitanas «… las mujeres doncellas, casadas o viudas,  con el pretexto de vender topas ni otras cosas no anden divagando por las calles de esta ciudad ni otros puestos, sino que se mantengan recogidas en sus casas y habitaciones haciendo las labores y ministerio de su sexo como lo hacen todas las demás mujeres honestas, bajo pena de un mes de Cárcel a la contraventora».[iv]

¿Qué se esperaba de una España católica y estamental que les otorgaba nula capacidad a las mujeres en el ámbito laboral más allá del cuidado de la familia y el hogar?  En el caso de las mujeres gitanas su trabajo se invisibilizó hasta tal punto que en un censo de Guadix en 1785 únicamente aparece una gitana que trabajaba en el negocio familiar.

Poca visibilidad tenían esas gitanas que para poder aportar ingresos a la economía familiar trabajaban como vendedoras de ropa y joyas, artesanas haciendo cestos y canastas, lavanderas, costureras, vendedoras de buñuelos, hiladoras, vendedoras ambulantes, practicaban la venta de productos alimenticios, vendedoras a crédito (diteras[v]), eran también panaderas, tratantes de animales, trabajaban en el servicio doméstico, algunas se dedicaban al corretaje de joyas y por ultimo ejercían como comadronas y parteras.

Durante el franquismo, se prohibió la venta ambulante, hecho que les imposibilitaba poder ganarse el pan, además de sufrir la limitación impuesta de no poder entrar en determinados lugares y la persecución constante de la Benemérita. Algunas de ellas se dedicaron al estraperlo para poder sustentar a sus familias.[vi]

A pesar de ello hoy estamos orgullosas de mostrar ejemplos de mujeres gitanas que han destacado por su oficio, entre ellas:

Sofia Kovalésvskaya fue una matemática rusa, se la conoce por ser la primera mujer que logró una plaza de profesora universitaria en Europa, en Suecia en 1881. Su trascendencia fue tal que actualmente un cráter lunar y un asteroide llevan su nombre.

Bronislawa Wajs es una poeta gitana polaca, superviviente del Holocausto. Su vida se ha llevado al cine. Papusza significa muñeca y su nombre forma parte de una larga lista de voces femeninas históricamente invisibilizadas.

Carmen Amaya ha sido la bailaora más universal que ha dado el flamenco.  Criada en Barcelona, en una de las barracas de la playa del Somorrostro, un espacio donde ahora está la playa Nova Icària y el Bogatell.

Eszma Rezdepova fue una cantante, compositora, humanitarista de Macedonia. Durante su trayectoria profesional actuó en más de 9000 conciertos en 30 países y, junto a su marido, acogió a cuarenta y siete niños, recibiendo varios reconocimientos por su labor humanitaria, entre ellos una nominación al Nobel de la Paz.

Helen Mirren es una actriz británica. Es una de las pocas actrices que han ganado los cuatro premios principales dentro del cine por una sola película: el Óscar, el BAFTA, el Globo de Oro y el Premio del Sindicato de Actores.

Lita Cabellut es una artista multidisciplinar española que trabaja con óleo sobre lienzo, dibujos en papel, escultura, fotografía, poesía, poemas visuales y vídeos.

Soledad Miranda fue una actriz y cantante que destacó durante la década de los sesenta y más especialmente en los inicios de los setenta.

Finalmente agradecemos a nuestras compañeras feministas que tienen la potestad de generar narrativa social, que hayan puesto el acento en el reconocimiento del trabajo reproductivo como venimos haciendo las gitanas desde hace siglos, aunque no de forma teórica sino luchando en el día a día desde la base.

OPRE ROMNJA!

 

[i] Estratègia contra la feminització de pobresa i la precarietat a Barcelona. 2016-2024

[ii] Colonialidad del poder y clasificación social. Quijano, Aníbal. 2014

[iii] Fundación Secretariado Gitano; elaborado por, Fundación ISEAK ; Equipo, Sara de la Rica. 2019

[iv] Angéla Kóczé, Violetta Zentai, Jelena Jovanović, Enikő Vincze. (2019). TThe Romani Women’s Movement: Struggles and Debates in Central and Eastern. New York, Oxon.: Rotledge.

[v] JUAN FRANCISCO GAMELLA MORA. (2006). Oficios gitanos tradicionales en Andalucía (1837-1959). Pensamiento y cultura Gitanos, 32-33, 73.

[vi] María Serrano. (2018). La doble tragedia de ser mujer y gitana durante el franquismo. Público, 11.

No demos nada por sentado

by Ramón Flores

bandera_escudo_europa

Lleva unos días circulando por las redes una recurrente broma en forma de tweet:

“Es el año 2192. El primer Ministro británico visita Bruselas para pedir una extensión del plazo del Brexit. Nadie recuerda donde se originó esta tradición, pero cada año atrae a muchos turistas de todo el mundo”.

Y es que en realidad, no estamos demasiado alejados de esa frase. Nadie recuerda donde se originó esta locura llamada Brexit y el por qué. La verdad es que corría el año 2016 cuando el 51,9% de los ciudadanos votaron a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea sin saber muy bien por qué.

Y es que cuando comenzó la campaña sobre el Brexit, los populismos de extrema derecha en el Reino Unido calaron hondo en la ciudadanía británica más conservadora. Conformaron su opinión con una mentira exageradamente simple pero muy efectiva y no necesitaron nada más. Encontraron a quién culpar de sus males, apuntaron y dispararon. Una mentira muy bien perpetrada por sus servidores públicos en beneficio propio.

En la Europa continental, en esta supuestamente renovada Unión Europea, hemos esperado sentados más de seis meses a que se conformara la nueva Comisión Europea, porque los Estados miembro han tenido largas discusiones sobre la designación de sus comisarios, sin importar que en todo este tiempo la UE permaneciera prácticamente paralizada y en funciones.

No hay ninguna razón por la cual nosotros, la ciudadanía, no podamos aspirar a tener los mejores servidores públicos. No deberíamos conformarnos con la mediocridad, la corrupción y el nepotismo instalados en nuestras instituciones, porque estas deberían estar en continua evolución para mejorar la democracia. No deberíamos darla por sentada.

Más allá del estado de derecho, la democracia es parte de nuestra herencia y nuestra cultura. Nos encontramos con desafíos desconocidos hasta ahora en nuestras sociedades que han llevado a muchos a cuestionar el valor de la democracia, y el cinismo y el pesimismo parecen haber superado el debate público.

Y ahí la Comunidad gitana corre serio peligro.

El pasado octubre, tras un partido de fútbol entre Bulgaria e Inglaterra, la prensa británica y europea hablaba sobre el bochornoso espectáculo que se dio en el Estadio Nacional Vasil Levski de Sofía, donde se escucharon canticos racistas y xenófobos contra algunos jugadores del combinado inglés.

Unos días después, el diario The Guardian, profundizaba un poco más con un reportaje sobre varios trabajadores gitanos de Bulgaria, entre ellos un taxista, que relataba como algunos ciudadanos rehusaban montarse en su «asqueroso taxi» al ver que el conductor era gitano.

 

No contentos con eso, el gobierno búlgaro está diseñando lo que llaman la Estrategia de Integración Social (porque el nombre «La solución final» ya estaba pillado), un plan que busca limitar los embarazos de las mujeres gitanas y cambiar la denominación del colectivo. De aprobarse esta ley, los romaníes pasarían a ser «europeos no nativos» en lugar de gitanos a secas. Además, para reducir el número de nacimientos, el viceprimer ministro Krasimir Karakachanov ofrecerá abortos gratuitos a las mujeres gitanas y reducirá las ayudas sociales a todas aquellas madres que ya hayan tenido al menos dos niños en Bulgaria.

Lamentablemente este es el estado natural de un país miembro de la UE, donde una parte de sus ciudadanos son vejados, humillados y en innumerables ocasiones atacados violentamente.

En Hungría, otro Estado miembro de la UE, el líder de extrema derecha Viktor Orbán ha sumido al país en un régimen autoritario gobernado por un partido con conexiones neofascistas, imponiendo restricciones a la libertad de prensa, expulsando ONGs e incluso cerrando universidades. Sin olvidar la tradicional demonización de gitanos e inmigrantes, blanco de las iras de los cabezas huecas, sumiendo al país en un grave receso económico y social.

Y yo me pregunto, ¿qué necesita la UE para sancionar o expulsar a Estados miembro que se muestran abiertamente racistas y xenófobos?

Y es que no vale con ser miembro de la UE o ser potencias mundiales como EEUU o Canadá para medir las buenas/malas democracias. Seguimos viendo a diario manifestaciones supremacistas donde la violencia comienza de nuevo a repuntar. Y lo peor de todo es que parece que ya no nos sorprende, porque se ha instaurado el concepto generalizado y erróneo que es particular de nuestra concepción mundial de la democracia contemporánea y desarrollada: que los derechos y libertades individuales pueden protegerse y preservarse sin la participación constante y vigorosa de los ciudadanos en la vida pública, preocupándonos tan solo de privilegiar nuestras necesidades personales por encima de los fines colectivos esenciales, como por ejemplo, no permitir que los supremacistas y fascistas blancos armados marchen a través de una ciudad.

Aun no llego a un estado de preocupación máxima, pero si me inquieta que todavía no hayamos escuchado a los eurodiputados gitanos en el Parlamento. No sabemos nada de la nueva Secretaria General del Consejo de Europa, Marija Pejčinović y su posición sobre los programas (y recortes) con la comunidad gitana en el CoE.

Sigo viendo una disgregación preocupante entre la sociedad civil gitana europea. Veo demasiadas batallas aisladas, cada uno por su lado, cada uno con su guerra, con su barrio, con su asociación, con su proyectito…

No nos olvidemos que los grandes lazos de la democracia están con la sociedad civil, no con el gobierno. La política trata de cómo tomamos decisiones; La sociedad civil trata de quiénes somos.

Pero parece que pensamos que la democracia se instala y se auto configura sola y que cada cierto tiempo se actualiza por sí misma, como una aplicación en nuestro teléfono móvil.

¿Y cuál es el gran regalo de la sociedad civil al proceso democrático? La democracia trata de sacar lo mejor de nosotros en el espacio público, al tiempo que nos permite disfrutar de nuestras actividades individuales. En demasiados casos, hemos permitido que nuestra vida colectiva en común sea decidida por la política y no por los mejores actores de nuestra sociedad. Le estamos dando la espalda a la sociedad civil ¡desde la propia sociedad civil!

Veo un problema en la poca semejanza con lo que representa la sociedad civil gitana (activistas, organizaciones) y lo que la sociedad civil realmente significa. Falta organización y movilización. Hay una alarmante ausencia de debate público sobre la situación de la comunidad gitana en Europa, porque parece que el Brexit y coger un buen sillón en la Comisión Europea, colapsan el debate público en la UE.

Pero es que los movimientos sociales gitanos se han conformado con «llegar», pero ya sabemos que lo difícil no es llegar, sino mantenerse. Damos por sentado que por estar en una organización o autodenominarnos activistas ya es suficiente.

Hemos visto que algunas organizaciones sin ánimo de lucro se transformaron en instrumentos de prestación de servicios, se auto erigieron en «representantes de la comunidad» y han caído en las redes burocráticas, volviéndose irreconocibles para aquellos que vieron sus años de esplendor.

Una de las grandes lecciones que deberíamos haber aprendido en esta vieja Europa es que la democracia es bastante inútil si simplemente se hereda. Crecer en países que han disfrutado de sistemas políticos avanzados no garantiza que funcionarán automáticamente de manera efectiva. Para que realmente funcione, la democracia debe reinventarse en cada generación.

La sociedad civil gitana debe tomar nota de esto. No basta con ponernos la tarjeta de identificación de «experto» en asuntos gitanos. Es como si por haber ganado unas cuantas batallas, ya todo iría rodado. Como si entrar a formar parte del debate ya nos hiciera visibles para siempre. No, no es así. La sociedad civil gitana necesita reinventarse en cada generación.

No lo demos todo por sentado, no creamos que ya esté todo conseguido. No hemos conseguido nada aún. No hemos llegado a ningún sitio. Apenas hemos llegado a la puerta y hemos golpeado tímidamente con los nudillos.

Como dijo el activista de origen libanés Ralph Nader: «No puede haber democracia diaria sin ciudadanía diaria».

El Romanó, conciencia que hace latir la Romanipen

by David Cortés Cortés

5 de noviembre

Compartiendo mesa el 5 de noviembre de 2017 con mis hermanos Seo y Pedro.

Hoy es el Día Internacional de la Lengua Romaní, y también podríamos decir, que es un grito de reivindicación para las lenguas del mundo que buscan el reconocimiento, que el derecho por derecho otorga.

El Romanó es el idioma que hablan 20 millones de personas en todo el planeta, idioma que está incluido en la Carta Europea para las Lenguas Regionales y/o Minoritarias, siendo más de la mitad de los Estados miembro de la Unión Europea, los firmantes de este tratado. Reconocimiento al que no se han sumado el Estado Español, siendo este, uno de los países de la comunidad Europea donde hay mayor presencia romaní.

¿Y porque se le debe otorgar este reconocimiento al Romanó a través de la política?

Principalmente porque corresponde por derecho, y segundo porque es una cuestión de Deuda Histórica, siendo dicho reconocimiento el primer paso para iniciar un camino real hacia la recuperación del romanó. 479 años de legislaciones Antigitanas son muchos años de autoritarismos contra el derecho a existir y la libertad de un Pueblo. 2500 leyes Antigitanas, materializadas a través de genocidios, etnocidios, esclavizaciones, odio reiterativo que ha atentado contra la salud democrática y la paz de Europa, y provocando, en el occidentalismo blanco, conciencias en riesgo, basadas en el analfabetismo de los valores humanos.

Han tratado de desposeernos de nuestra Kalipén, nos han arrancado nuestros apellidos, nuestro idioma, e innumerables vidas sesgadas de nuestras hermanas y hermanos.

Dolorosamente nuestra expresión cultural es señalada como folclore y nuestra expresión verbal como jerga.

Desde la llegada de la democracia al Estado español se han establecido diferentes marcos de acción para tratar de promover la libertad cultural del Pueblo Gitano, pero desde marcos monitorizados por lógicas occidentales, cuyas tesis se han basado en la búsqueda de “el buen salvaje”. Además, cabe destacar que las acciones que se han llevado a cabo, se han planteado desde “los problemas” que tiene la sociedad con las y los gitanos, no desde los problemas que generan la sociedad para con las gitanas y los gitanos. No se han planteado acciones entendiendo al Pueblo Gitano como un grupo humano que comparte una cosmovisión propia, idioma y origen, más bien como unas gentes pertenecientes al hábitat del gueto, generadoras de conflictos sociales y delincuencia.

En la recuperación del romanó está la libertad cultural del Pueblo Gitano.

La recuperación del Romanó, en un inicio, no debe basarse en el aprendizaje instrumental del Romanó. De hecho, eso sería empezar la casa por el tejado, ya que de este modo se justifica la acción, mientras que la implicación política quedaría relegada a un segundo plano.

El proceso de recuperación del Romanó debe ser estructural y debe incluir diferentes ámbitos y acciones tales como:

– La creación, por parte de las Administraciones Públicas, de planes estratégicos para la recuperación del Romanó.

– El establecimiento de centros de investigación científica del Romanó.

– La producción y distribución de literatura en lengua romaní.

– El apoyo a iniciativas creativas y de impacto mediático del Romanó.

– La creación de organismos destinados exclusivamente al Romanó, desde donde se establezcan vías de diálogo político, acciones que restauren el estatus del Romanó y se operativice un núcleo en Pro de los derechos y la defensa de la Rromaní Ćhib.

En la recuperación del Romanó estriba la restauración de la Memoria Histórica y la libertad cultural del Pueblo Gitano. Siendo además, el Romanó, el elemento más eficaz para desacreditar los Gitanómetros y luchar contra el Antigitanismo.

Cuando un Pueblo se encuentra en una situación de resistencia constante para no ser asimilado, éste debe continuamente reafirmar su cultura para salvaguardar, así, una autoestima identitaria. Pero lamentablemente el imaginario colectivo está cargado de prejuicios y estereotipos negativos, imaginario que sirve, muchas veces, de espejo. La invisivilización de la Rromanipen, provoca que se estreche la línea entre los estereotipos y la identidad gitana.

Por ello la inclusión del Romanó y la historia del Pueblo Romaní en las aulas es tan importante, para que nuestras y nuestros chavorrós beban del conocimiento de su idioma e historia, para que puedan defenderse recurriendo a la verdad, para que puedan evadir las miradas acusadoras y que puedan mirar a los ojos del occidentalismo blanco y de Europa y puedan decirle:

– «Nosotros no hemos necesitado procesos bélicos para generar sentimientos de democracia y de unidad, la Interculturalidad Transnacional Romaní reside en nuestros huesos».

– «Somos un pueblo que desde que salimos de la India hemos transmitido al mundo la riqueza de nuestra cosmovisión y de la misma forma hemos aportado a Europa gran parte de la riqueza espiritual y material de oriente y de las civilizaciones más importantes de la historia”.

Con la recuperación del idioma, no será necesario que constantemente realicemos este ejercicio de resistencia, porque hablar Romanó significa ser gitano, además promoveremos que el fuego de la Rromanipen se avive y haga arder los convencionalismos racistas. En la recuperación de nuestro idioma estriba algo más que el aprendizaje de un idioma que proviene del sánscrito, estriba el amar con orgullo y libertad la Gitaneidad, el mostrar que somos un Pueblo Unido, Fuerte y Libre.

Qué importancia tiene cuando estás con tu gente, sentados en la mesa, y le dices a tu hermano «ćhavó endelame la pañí«. El vello se te eriza y el agua que le estás pidiendo que te acerque se transforma en un manantial de conciencia Romaní.

En el Romanó reside la fuerza de la Rromanipen, fuerza que necesita la humanidad para evolucionar del Homo Sapiens al Homo Godăver.

Arrojando luz sobre las dimensiones del antigitanimso en Europa

by Ismael Cortés & Markus End

Attila Kisbenedek

Vivimos en tiempos críticos tanto para el futuro de Europa como para el futuro de las políticas romaníes de la UE. El uso político de los discursos nacionalistas radicales se está normalizando, en particular en el contexto del Brexit, mientras que los partidos euroescépticos han ganado poder en algunos países importantes. Ahora es también el momento de revisar el Marco de la UE para las Estrategias Nacionales de Integración de la Población Gitana. En los últimos diez años, las organizaciones romaníes y sus aliados han luchado por el reconocimiento del antigitanismo como una forma específica de racismo. En este contexto, debemos arrojar luz sobre el fenómeno multidimensional y complejo del antigitanismo y cómo afecta a la vida de los romaníes y, en última instancia, a la de toda la sociedad. Esto es lo que pretende hacer el libro «Dimensiones del antigitanismo en Europa«, que reúne una combinación de artículos de diferentes académicos y activistas que nos acerca un conocimiento crítico sobre cómo el antigitanismo afecta al acceso a los derechos y cómo contrarrestar los discursos y proyectos políticos excluyentes y discriminatorios.

Normalización del antigitanismo

Muchas organizaciones romaníes y otras organizaciones antirracistas están seriamente preocupadas por la amplia aceptación del antigitanismo en Europa, incluso entre políticos de alto nivel. En octubre de 2018, por ejemplo, el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, compartió su preocupación de que una renta básica de ciudadanía discutida en Italia «terminaría solo en los bolsillos de los romaníes», construyendo así uno de los estereotipos más antiguos y más comunes de los romaníes como parásitos. A principios del mismo año, el presidente checo Miloš Zeman dijo que abofetear a los romaníes que no trabajaban era un «método muy humano» al hablar sobre el trabajo en la época comunista, deshumanizando a sus conciudadanos de origen romaní y utilizando el mismo estereotipo que Tajani. En junio de 2018, el entonces ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, explicó sus planes para crear un censo de los romaníes que viven en Italia «a los que desafortunadamente tendríamos que mantener por tener pasaportes italianos». La declaración niega implícitamente la pertenencia italiana de estos ciudadanos, empleando así el estereotipo de nómadas eternos que no pertenecen a ningún lugar.

Las declaraciones de estos políticos son simplemente una fotografía de la evolución política de los últimos años. Es importante tener en cuenta que ninguno de los políticos citados enfrentó un rechazo masivo, por el contrario, debemos suponer que su éxito electoral proviene del uso de este tipo de comentarios racistas. Las estrategias contra el antigitanismo deben tener en cuenta el hecho de que éste no es un fenómeno exclusivo de extremistas. El concepto racista del «gitano» es común en toda Europa, moldeado por discursos racializados.

Este discurso racializado es la base sobre la cual se construye la discriminación, la exclusión y la persecución. Algo que es fácilmente demostrable por los recientes eventos ocurridos en Francia. En marzo de 2019, inmigrantes romaníes fueron atacados en varias ocasiones y en diferentes lugares por grandes grupos de atacantes armados, incendiando automóviles, viviendas e hiriendo a varios de ellos. Los ataques fueron instigados por un engaño que circulaba en las redes sociales en Francia, pero también en Alemania y en el Reino Unido, afirmando que los romaníes estaban secuestrando a niños blancos y vendiéndolos como mendigos o por sus órganos. Éste es solo un ejemplo de los estereotipos y de la ideología antigitana que acaban conduciendo a ataques violentos. Estos discursos permiten la creciente cantidad de crímenes de odio cometidos contra los romaníes. Según el Centro Europeo de Derechos de los Romaníes (ERRC), en 2017 y 2018, al menos 15 romaníes fueron asesinados o murieron por maltrato en países europeos, principalmente a manos de la policía o funcionarios de prisiones. De esos 15 casos, ninguno fue tratado como un delito de odio y solo se presentaron cargos contra los autores en cinco casos.

El desarrollo del término antigitanismo en el discurso académico y político.

El «antigitanismo» ha generado cada vez más atención en toda Europa, tanto en el ámbito político como académico, a pesar de que sigue siendo un término controvertido y es desconocido en un discurso público más amplio. Se han producido diferentes -y complementarias- definiciones. La Red Europea contra el Racismo (ENAR) y la Alianza contra el Antigitanimo  definen el antigitanimo como «un persistente racismo históricamente construido contra grupos sociales identificados bajo el estigma ‘gitano’ u otros términos relacionados, que incorpora: 1. Homogeneización y esencialización de la percepción y descripción de estos grupos; 2. La atribución de características específicas de ellos; 3. Estructura sociales discriminatorias y prácticas violentas que surgen en este contexto, que tienen un efecto degradante y de exclusión y que reproducen desventajas estructurales». [1]A nivel de la UE, ha habido importantes compromisos contra el antigitanismo, al menos a nivel de discurso, aunque las políticas y las iniciativas de financiación aún no se han concretado. [2] Hasta ahora, en muchos niveles políticos y en diferentes marcos, la inclusión romaní ha sido tratada como si no hubiera una fuerza opuesta, como si el antigitanismo no existiese. La situación socioeconómica precaria que afrontan muchos romaníes ha sido explicada sobre la base de tradiciones romaníes «desviadas» o como un mero problema de «emergencia social». No se menciona al antigitanismo como una fuerza de exclusión profundamente arraigada, persistente y estructural.

Se necesita el «cambio de paradigma» de un enfoque de inclusión social a un enfoque antirracista integral. Un enfoque en la lucha contra el antigitanismo produciría enfoques considerablemente diferentes para la inclusión romaní. [3]Si se entiende el antigitanismo como un problema importante en el seno de las principales sociedades europeas, queda claro que la inclusión social de los romaníes seguirá siendo ilusoria a no ser que primero se aborde el antigitanismo en todos sus niveles. La idea de que los propios romaníes serían responsables del racismo que padecen todavía prevalece en la política europea, pero debe analizarse como un producto de la ideología antigitana combinada con el racismo estructural neoliberal. Es importante reconocer que la discriminación de los romaníes es un fenómeno continuo y generalizado hasta hoy día; en muchos casos, esta situación puede describirse como racismo institucional o incluso estatal.

Estrategias contra el antigitanismo

Muchas organizaciones romaníes y otras organizaciones antirracistas han estado luchando contra el antigitanismo durante décadas. Sus luchas para hacer realidad los derechos de los romaníes nos proporcionan un conocimiento crítico sobre cómo el antigitanismo afecta al acceso a los derechos fundamentales y cómo contrarrestar los discursos y proyectos políticos excluyentes y discriminatorios. Hay muchas discusiones en curso sobre cómo abordar este complejo fenómeno. Entre muchas opiniones diferentes, hay un consenso: no ayuda abordar los efectos del antigitanismo si no se aborda el antigitanismo en sí mismo.

Aunque existen estrategias que han tenido impacto en la lucha contra el antigitanismo, tenemos que admitir que en una escala más amplia no hay muchos motivos para el optimismo en este momento. A pesar de que el antigitanismo como fenómeno social está comenzando a ser reconocido lentamente en el ámbito político, el crecimiento y la difusión de movimientos etno-nacionalistas y racistas en toda Europa plantea un peligro real. Si no defendemos los logros intelectuales y sociales alcanzados durante los últimos años, entre otros gracias al trabajo de los activistas por los derechos de los romaníes en toda Europa, contra estas amenazas, el antigitanismo continuará dando forma a discursos y prácticas políticas europeas a gran escala; y, por lo tanto, tendrá un impacto negativo en la vida de los romaníes y otros grupos y personas que experimentan antigitanismo.


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Imagen de © Attila Kisbenedek/AFP/Getty

Artículo original de EUROPEAN NETWORK AGAINST RACISM


 

[1] El debate sigue en marcha. Se pueden encontrar argumentos a favor y en contra del término en el libro «Dimensiones del antigitanismo en Europa”.

 

[2] Ver la Agencia Europea de los Derechos Fundamentales. 2018. Una preocupación persistente: El antigitanismo como barrera a la Inclusión de la Población Romaní. Disponible en: https://fra.europa.eu/sites/default/files/fra_uploads/fra-2018-anti-gypsyism-barrier-roma-inclusion_en.pdf; Resolución del Parlamento Europeo, de 25 de octubre de 2017, sobre los aspectos de la integración de los gitanos en la Unión relacionados con los derechos fundamentales: combatir el antigitanismo. Disponible en: http://www.europarl.europa.eu/doceo/document/TA-8-2017-0413_ES.html

[3] Mirga-Kruszelnicka, Anna. 2017. Revisando el Marco romaní de la UE. Evaluación de la dimensión europea para el futuro posterior a 2020. Documento político. Bruselas: Open Society European Policy Institute. Disponible en: https://www.opensocietyfoundations.org/publications/revisiting-eu-roma-framework-assessing-european-dimension-post-2020-future.